DE EDUCACIÓN

Educación, he aquí una palabra mal interpretada, ambigua y peor enten-dida que el/los/las lectores/as muy pocas veces comprenden; pero para entrar en el tema veamos algunas definiciones que pueden ayudarnos a comprender su significado: educación. (Del lat. educatĭo, -ōnis). f. Acción y efecto de educar. || 2. Crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes. || 3. Instrucción por medio de la acción docente. || 4. Cortesía, urbanidad. Microsoft® Encarta® 2009. © 19932008 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

El Pequeño Diccionario Larousse define: f. Lat. Educatio) acción de desarrollar las facultades físicas, intelectuales y morales.

Después de esta obligada introducción concentrémonos en el objeto del artículo en cuestión. Desde la promulgación de la primera ley de educación mediante Decreto del 11 de diciembre de 1825, el Libertador Simón Bolívar y don Simón Rodríguez Carreño, iniciaron la Legislación Escolar y gracias a la propuesta de éste último, el país ha transitado un largo camino en materia y políticas educativas.

No podría decirse que los gobiernos a su turno hicieran nada por el sistema educativo en nuestro país, cada uno quiso poner su sello personal que trascendiera la historia y se logren resultados concretos. Algunos con mayor éxito que otros, los más, han quedado en la inopia de los operadores a quienes les cupo ponerlos en práctica. El último intento ha quedado trunco por diversas razones, entre ellas, la resistencia que opuso el magisterio por considerarlo una copia de otros países, quizá el sello original fue incorporar la participación de la sociedad en el quehacer educativo; sin embargo en este aspecto se vio, en la práctica, un control policial de las actividades educativas. Ahora tenemos una nueva propuesta, que de nueva no tiene nada, que pretende rescatar la experiencia que llevaran adelante el profesor Elizardo Pérez y el amauta Avelino Siñani; sin embargo, hasta la fecha, no se ha podido ponerlo en práctica porque, al parecer, el mismo gobierno no tiene la figura muy clara; si se revisa con atención se vuelve a cometer el mismo error anterior: copiar propuestas e ideas de otros países y de otros pensadores. Pienso que nadie quiere el fracaso del sistema educativo, pero este ya nació enfermo.

DE EDUCADORES

Durante la república los gobiernos enviaron a estudiantes bolivianos a perfeccionarse y estudiar en unidades de formación de maestros en la república de Chile, en Europa, pretendiendo dar inicio al sistema educativo nacional pero, cada vez los fracasos en políticas educativas eran notorias, se procuró implantar técnicas, metodologías, conceptos aprendidos para otras realidades y sociedades, hasta que se contrataron los servicios de George Rouma para diseñar e implementar un servicio educativo propio.

La creación de la primera Escuela Normal de Maestros en la ciudad de Sucre en 1909, marca el inicio de la formación pedagógica de los profesores destinados para formar a los niños, niñas y jóvenes de acuerdo con la visión del gobierno, la implementación de los planes y programas de acuerdo con la visión de Rouma, debía contemplar la organización social del país y convertirse en políticas de Estado para alcanzar el desarrollo social, industrial y económico, pensamiento coincidente con la propuesta de don Simón Rodríguez Carreño. En la aplicación del modelo pedagógico Rouma introdujo el de la escuela nueva, cuyo principal exponente fue John Dewey (18591952), esta corriente pedagógica sostiene que el propósito principal de la educación debía estar dado por los intereses de los propios alumnos y las fuerzas interiores que llevan a estos a buscar la información educativa y desarrollar las habilidades, capacidades y aptitudes de los estudiantes dirigidos a acciones prácticas y concretas.

En esta época surge también las notas críticas sobre educación que don Franz Tamayo publicara, y pese a su reconocida inclinación a la cultura europea plantea, diseña y propone un modelo pedagógico sustentado en los principios de la escuela nueva y el carácter, saberes y conocimientos propios de la naturaleza de los pueblos de nuestra patria. Más tarde, estas publicaciones se convierten en el libro “Creación de la Pedagogía Nacional”.

Pese a estos intentos de conformar un plantel docente con las capacidades necesarias para construir un nuevo y mejor destino de los varones y mujeres de esta tierra inocente y hermosa, algo no funcionó, ¿qué pasó en las mentes y espíritus de los hombres y mujeres que le costó al Estado inversiones cuantiosas en su formación?, ¿por qué no se pudo aplicar el modelo pedagógico de la escuela nueva y los lineamientos educativos de Rouma y Franz Tamayo? ¿Qué oscuros intereses o condiciones políticas llevaron a los nuevos maestros continuar con el modelo memorístico del siglo XVIII y que se arrastra hasta ahora?

El profesor Elizardo Pérez dijo que el “normalismo” haría mucho daño a la educación en Bolivia, ¡cuánta razón tuvo!, a partir de la Escuela Normal de Sucre se invirtieron grandes cantidades de dinero en la creación y funcionamiento de otras escuelas normales para la formación de maestros, la pregunta es ¿dieron resultado?, por las consecuencias por las que atraviesa el sistema educativo se puede afirmar que no cumplieron con sus propósitos ni objetivos y menos con sentar las bases para la construcción de una patria grande y progresista.

Una mirada retrospectiva a las escuelas normales del siglo pasado muestra que la formación de los maestros fueron más completas, es decir se los formó de manera integral, particularmente en las escuelas normales rurales con tres años de estudio; sus planes y programas incluían materias como agropecuaria, higiene y salud, hogar, música, artesanías, educación física, se enseñó desde atender un parto hasta la crianza de animales mayores, en contraposición a las escuelas normales urbanas que sólo se circunscribían a la parte pedagógica con atisbos de especialidad siendo el tiempo también de tres a cuatro años. Algo faltó complementar para formar al maestro único, más bien se hizo una división entre lo rural y urbano que ha traído muchos problemas y desentendimientos a profesionales que tienen en sus manos formar recursos humanos para el bien del país. Continuará...

La Ley N° 1565 pretendió formar docentes con la “nueva” propuesta pedagógica del constructivismo, el bilingüismo, la interculturalidad, etc., sin embargo los flamantes profesores han cambiado la visión de trabajo, producto del nuevo sistema que ha traído un cuasi divorcio entre el profesional y los niños, en el área rural los educadores exigen y piden que haya energía eléctrica, agua potable, movilidad a la puerta, alimentación, comodidades como en la ciudad que en muchos casos son difíciles de ofrecer por muchas razones, quieren la escuela en su casa, se ha perdido de vista la formación de servicio para el que se especializaron. En resumen han sido formados con un pensamiento occidental que los ha divorciado de los niños, los planes y programas de las escuelas normales contienen más información de autores externos que el pensamiento de Tamayo, Pérez y el mismo Rouma.

La nueva ley incrementa el tiempo de estudios a cinco años ¿con qué motivo? ¿Quizá se piensa que con mayor cantidad de años de estudio se lograrán mejores maestros? ¿O justificar que el darles el grado académico de licenciado garantizará un educación de calidad?, ¡vaya uno a saber por qué motivos se incrementó el tiempo de estudios en las escuelas normales!, o quizá sólo gastar mayores cantidades de dinero para justificar lo injustificable.

DE EDUCANDOS

Hablar de los educandos es más complicado de lo que parece ¿por qué?, veamos; por obra y gracia de la ley anterior se ha dispuesto que no existen o no pueden aplazarse, la explicación es que todos los estudiantes deben saber algo, los “teólogos” en pedagogía que estructuraron semejante proposición no se acercaron a los lugares en donde la realidad supera a la fantasía académica, ¿podrán existir estudiantes que no saben nada? En opinión de los pedagogos si, en la realidad no; veamos por qué, en muchos casos, lugares y situaciones los padres no proveen del más mínimo material de aprendizaje, no compran lápices, ni cuadernos ni que decir de los libros de apoyo o lectura necesarios para su formación, en el entendido que invertir en educación es una pérdida de tiempo y dinero y si los niños asisten es porque los padres esperan cobrar el Bono Juancito Pinto a fin de año y gastarlo, muchas veces en comida porque siempre falta en la casa o en bebida que es la mayor parte; entonces, si el estudiante no tiene el material necesario ¿podrá ser promovido al curso inmediato superior? Juzgue el lector y contéstese así mismo, la pregunta que queda en el aire y que nadie se atreve a contestar es ¿qué clase de potenciales ciudadanos estamos entregando al país con semejante argumento? ¿Será qué podrán ocupar los cargos directivos, de producción o de servicios que tanto necesita el país? ¿No será que con este enunciado estamos más bien dando una “manito” al modelo económico y social que pretendemos combatir, es decir al neoliberalismo y capitalismo?

Deben también los estudiantes soportar un hacinamiento inhumano en las aulas donde son “amontonados” hasta cuarenta postulantes a ciudadanos sin considerar que tal cantidad está alejando a éstos de recibir una educación de calidad y con calidad, no sólo por el hacinamiento sino también por la incomodidad para realizar trabajos y desarrollar sus competencias. Entonces ¿cuál es el concepto de calidad educativa o de educación de calidad que tiene el ministerio de educación? Si se quiere copiar a autores extranjeros en materia educativa, entonces debe tomarse en cuenta que el número máximo de estudiantes para ofrecer un mejor servicio educativo es de veinticinco, sin embargo…… a este aseveración, estoy seguro que muchos saldrán a la palestra para justificar que la cantidad de estudiantes que se amontonan en las aulas se debe a que no hay presupuesto para construir otras aulas, en este caso no se trata de aulas sino de políticas educativas y que las alcaldías se dan modos de rehuir estas obligaciones y ajustar sus cinturones a lo dispuesto por la ley, sólo un 20% para educación, ¿y los niños y jóvenes postulantes a ciudadanos en qué quedan? La respuesta es simple: siguen postergados y sin una educación de calidad o una calidad educativa pertinente.

DE RAMAS ANEXAS

He aquí el otro talón de Aquiles del sistema educativo, las ramas anexas, los llamo así porque en esta tierra inocente y hermosa cualquier hijo de vecino cree que tiene toda la autoridad del mundo para opinar y dar directrices en pedagogía, psicología y hasta en metodologías de aula (hasta en fútbol ocurre lo mismo). Una de las reformas de la reforma de 1994 fue dar autoridad a la junta escolar, que en la mayoría de los casos no estaban juntas y se disputaban la autoridad de quien tiene más poder para cambiar o destituir docentes, con o sin razón, sin tomar ni considerar que estos, los docentes, mal que bien se han formado en materia educativa aunque se hayan hecho absorber por la inopia, la práctica del memorismo, o cualquier otro mal que se pueda encontrar en el trabajo de aula.

¿Un error premeditado o deseos sinceros de mejorar la participación social en el quehacer educativo? ¿Quizá una mala interpretación de los postulados de la ley?, aquí surge otra pregunta obligada ¿la nueva propuesta de educación, que no termina de nacer, podrá revertir e incluir la participación social en el quehacer educativo con relativo éxito?, no están mal las intenciones pero, las intenciones no bastan, un aspecto recurrente en la conformación de la junta escolar es que nadie tiene el tiempo suficiente para hacerse cargo de esta obligación, por lo que los que aceptan estos cargos se dedican única y exclusivamente a esta actividad aprendiendo cosas que en lugar de ayudar a la práctica educativa se constituye en un tropiezo; en el área rural es todavía mucho más complicado ser miembro de la junta escolar ya que se constituye en una imposición y las más de las veces, con ayuda, opinión y directriz de directores distritales se vuelven agentes policiales de las actividades escolares, y mejor aún otros ni se aparecen por la escuela debido a que tienen que arañarle a la tierra cansada el poco sustento que debe llevar para su familia.

Queda mucho por decir de la educación en nuestro país, pareciera que hemos avanzado cuando en realidad hemos retrocedido, pareciera que tenemos la última palabra en materia educativa cuando no hemos aprendido todavía a ser empáticos con nuestros estudiantes y menos aún a pensar que esta tierra inocente y hermosa merece mejor destino, mejores ciudadanos, mejores gobernantes y mejores profesores ¿dónde están los Elizardos Pérez y Avelinos Siñanis que necesita la patria? ¿Adónde han quedado los sueños de Rouma y Tamayo para construir un nuevo país y los desconocidos maestros que aún de su exiguo sueldo ha aportado para vestir o comprar cuadernos y lápices para sus alumnos? ¿Qué se han hecho los sueños de miles de jóvenes que han ingresado a las escuelas normales para ejercer el apostolado del magisterio, si en esos lugares se les han castrado los sueños y se les ha inseminado conocimientos artificiales de pedagogía y didáctica que nada tienen que ver con la naturaleza de las naciones aymaras, quechuas, tupi guaraníes, de cholos y mestizos que pueblan esta patria adolorida?

Para terminar sólo me queda pedir que Dios tenga misericordia y bendiga a Bolivia.// José Manuel Heredia San Martín - El Diario

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