Igual como en cualquier familia. Así es la educación de niños en familias diversas, porque ese es otro de los mitos que se deben erradicar.

Mejor que familias homoparentales queda hablar de familias diversas: las hay de dos mujeres, o dos hombres, o dos bisexuales, o madre lesbiana soltera o padre gai soltero. O trans.

Al hablar de la educación en el hogar de una familia diversa, hay tres inquietudes básicas, como lo declaró hace ya años la Asociación Psicológica Americana, en una posición que aún mantiene.
Temas de psicologíaPor un lado está la pregunta de si esos hijos de familias podrían experimentar más dificultades en la identidad sexual y si presentarían problemas en la expresión de su género. También está la incógnita de si podrían tener problemas de fragilidad mental y de comportamiento, o dificultades en sus relaciones sociales, porque podrían ser estigmatizados o ser objeto de burlas.

Carolina Herrera, psicóloga clínica en Liberarte, en Bogotá, cuenta sobre la educación de los hijos en estas familias que “existe un mito de que en una familia de dos mujeres una asume el rol de mamá y otra de papá. No es cierto, no podemos seguir un modelo heterosexual para comprender la dinámica de estas familias”. En este caso el hijo o la hija tendrían dos mamás que asumen el rol de cuidadoras, de protección, de guiarlos desde su papel de madres. “No hay evidencia de que sea perjudicial para ellos o que requieran un hombre en la casa, crece con dos mamás, o dos papás si son hombres”.

La declaración de la APA indica que los resultados de las investigaciones no han logrado confirmar ninguna de esas situaciones.

Las identidades sexuales (género, la conducta con el rol de género y la orientación sexual) se desarrollan igual en los hijos de padres homosexuales como en los de padres heterosexuales y no hay diferencias significativas en otros aspectos del desarrollo personal, como en la personalidad, autoestima y conducta, aunque el tema se ha estudiado más para hijos de madres lesbianas que de gais.

Las evidencias sugieren, además, que los hijos de parejas del mismo sexo tienen relaciones normales con sus pares y adultos.

En un artículo reciente, investigadores de la Escuela de Leyes de la Universidad de Columbia examinaron 76 estudios publicados después de 1985 y hallaron que solo cuatro concluyeron que los niños criados por parejas homosexuales enfrentaban inconvenientes adicionales por tener padres de esa orientación.

Y otro en la Universidad de Colorado halló que cada vez más artículos científicos resaltaban que no existían diferencias en los niños basados solo en el hecho de ser criados por parejas del mismo sexo, heterosexuales o de un solo padre.

En Colombia, como no era legal la adopción por parejas diversas, no hay estudios.

Adaptación social
¿Estos niños sí se adaptan bien en su contexto social? Para Carolina Herrera “no habría una manera de generalizar, como tampoco la hay sobre familias heterosexuales. Es competencia de cada familia buscar esos recursos para que haya una buena integración en el contexto y debe ser responsabilidad de la sociedad, del Estado, de todos los entes que deben proteger la familia que esto sea posible”.

¿Y en el colegio? “Depende mucho del contexto: hay unos colegios más abiertos, con claro respeto por la diversidad familiar, por la orientación sexual de los padres. En otros puede haber algún tipo de matoneo o comentarios que humillen o burlas, pero depende del manejo del tema”.

La recomendación apunta a que esa responsabilidad la asuman los padres, acudan al colegio, hablen, hagan lo que sea necesario para hallar un ambiente protector para su hijo.

“Es responsabilidad de todos como sociedad crear estos espacios que sean habitables para las familias diversas, espacios sociales, comunitarios, educativos, familia extensa que pueda acompañar estas familias, porque obviamente si se ven en un contexto muy hostil donde nadie los apoya ni reconocen sus vínculos y molestan sus hijos en el colegio será difícil asumirlo como familia”.

Opinión no favorable
María Eugenia Mojica, trabajadora social y directora de la Fundación Por amor a los niños y las niñas, considera que, clínicamente, la decisión no es muy favorable para los niños. Acogiéndose a lo que textualmente se lee en la Constitución, afirma que con el concepto de familia “sabemos lo que es idóneo para un sano crecimiento de ellos, que tengan lo que dice la naturaleza. El niño debe saber que papá y mamá son dos personas distintas, seres independientes que piensan distinto, y que desde la parte psicológica y clínica, cada uno desde su ser, hombre y mujer, puede aportar al niño en su sano crecimiento y fortalecimiento”.


Añade que si dentro de un hogar que se está formando a partir de un matrimonio homosexual no se cumple sino una de las partes, es decir la presencia de un hombre y una mujer, el niño “no estaría recibiendo su complemento, lo que implicaría inmediatas falencias en su subconsciencia y en su parte sicológica y emocional, y tiende a generarle confusión, permitiendo así mismo vivir la misma tendencia por generaciones. Este no es el ejemplo más apto y no es el mejor ambiente en que pueden crecer”// El Colombiano.com

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