Los astrólogos, videntes y otros que predicen el futuro tienen un buen negocio porque a nosotros, los ciudadanos, nos interesa saber qué nos deparará el futuro. Generalmente   estos señores pronostican (en la mayoría de los casos) buenos augurios, asegurando que uno tendrá al amor de su vida con sólo realizar ciertos rituales y otros.

En nuestra sociedad tenemos profesionales en economía que realizan predicciones respecto al futuro económico.

Los tradicionales conservadores augurando días negros, tomando como referencia el comportamiento internacional de los precios de las materias primas, la emisión monetaria, la adquisición de crédito y otras herramientas financieras de forma muy mecánica.

Un mal chiste de economistas indica: "el 50% del trabajo de los economistas se destina en predecir el comportamiento de la economía en una sociedad y el otro 50% en justificar por qué no se cumplió lo que se predijo”.

Economía en la UPEAEntidades internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, suelen hacer sus proyecciones respecto al crecimiento económico de las regiones, que para el caso boliviano siempre estuvieron subestimadas (el Banco Mundial previó un crecimiento en la gestión 2015 de 4,3% y Bolivia creció 4,8%), pese a que estas instituciones especializadas emplean varios medios (humanos y tecnológicos) para realizar estos indicadores económicos.

Lamentablemente, en nuestro país los economistas que se atreven a opinar sobre sus proyecciones económicas emiten opiniones de forma general (si el BCB emite masa monetaria ocasionará una inflación, la baja en el precio del petróleo generará una recesión económica, la deuda externa e interna contraerá la economía generando desempleo). Dichas predicciones jamás son acompañadas de datos, razón por la cual es más fácil justificar los "errores cometidos”.

Considero que estas proyecciones se basan más en los cálculos políticos (en algunos casos deseos personales) que en un análisis científico de la economía boliviana. No olvidemos que la economía es una ciencia social y no una exacta, razón principal para que las proyecciones u opiniones, principalmente de los pretéritos economistas, deban considerar una variable muy volátil, como es el comportamiento social (que va desde la confianza política  hasta la confianza económica futura que se expresa en un comportamiento racional de los agentes económicos).

Ojalá que en un futuro próximo las "predicciones” económicas de nuestros profesionales no se empañen o demuestren intereses político-partidarios, que sean verdaderos análisis científicos que logren describir el verdadero comportamiento económico, para que de esta manera se puedan proponer políticas económicas serias que nos ayuden a un mejor desempeño económico nacional del que hemos tenido estos últimos años.

Miguel Ángel Marañón Urquidi es economista.// Página Siete

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