Frecuentemente, sale en medios entrevistas y artículos de diferentes autoridades o instituciones que ‘descubren’ lo importante que es la Educación Parvularia. Se sustentan en algunas investigaciones que se conocen desde hace décadas sobre su aporte a la desigualdad social y al desarrollo y aprendizaje integral, recomendando que los esfuerzos se focalicen en este nivel.

A ello, se agregan otros grupos de personeros que frente a diversos problemas sociales, señalan como novedad que la Educación Parvularia debe iniciar al niño/a en esas temáticas que se detectan como débiles en la sociedad, y que tocan una amplia gama de contenidos: valores, educación cívica, educación vial, ciudadanía, educación física, matemáticas y ciencias, por mencionar algunos.

Si bien se agradecen todas estas expresiones, que ayudan a que la sociedad valorice la Educación Parvularia, en realidad, cuando se revisa la historia de este nivel en Chile (que ya tiene 152 años) y lo que se ha hecho en diversos gobiernos e instituciones dedicadas al sector, se produce un cierto cansancio por este permanente ‘redescubrir la rueda’ y no avanzar a los temas más urgentes. También evidencia que no se han leído los documentos técnicos oficiales que existen, como las Bases Curriculares de la Educación Parvularia del MINEDUC, donde se constataría que todos estos temas y otros han sido siempre parte habitual del trabajo con párvulos acorde a sus características e intereses, apoyados por una metodología adecuada e integradora.

Como siempre, la detención en estos tópicos, hace que no discutamos ni avancemos a lo importante, la calidad que se expresa, en definir objetivos relevantes, y en mejorar las condiciones sistémicas para un buen trabajo educativo.

Educación parvularia en la UPEAUn ejemplo de ello son los coeficientes adulto-niño/a, contar con horas no-lectivas para las educadoras de párvulos y técnicos destinadas a su desarrollo profesional, junto con una asesoría técnica de las prácticas que se está implementando, que en la mayoría de los casos, no avanzan a propuestas pedagógicas actuales.

Estos últimos enfoques basados en la contextualización, en el rol activo de las comunidades educativas, en una mejor selección de valores y contenidos que fortalezcan las culturas de pertenencia de los párvulos y sus familias y que a la vez, los prepare para ser ciudadanos planetarios en ambientes de bienestar y creatividad, son aún escasos en el país. Finlandia, y los Municipios de Reggio Emilia, Barcelona, Pistoia, son lugares donde se practica esta ‘pedagogía de la escucha’ de las comunidades reales, donde no se “copia” al otro, sino se crea y construye a partir de lo que se es y aspira.

Por tanto, señoras y señores, respetuosamente les pedimos, lean buena literatura o asómense a los congresos del sector donde se discuten estos temas, porque la buena educación Parvularia no es una receta hecha, sino que es una construcción de propuestas curriculares desde las comunidades de aprendizaje. Chile tiene una larga tradición en estas áreas y a pesar que ciertos grupos de poder siguen pensando en reproducir y homogeneizar recetas fáciles, hay experiencias valiosas donde se puede observar que es posible innovar desde lo que somos y aspiramos.

La subsecretaría de Educación Parvularia, que está próxima a cumplir su primer año de existencia, debe, por tanto, realizar acciones de difusión e instalación de los temas de avanzada, generando una agenda de acciones para apoyar esas iniciativas. De otra forma, continuaremos haciendo girar la rueda en el mismo lugar, sin avanzar a los requerimientos actuales del nivel y que nuestros niños y niñas demandan.

Por: María Victoria Peralta

Académica Facultad de Educación, Universidad Central// RadioPolar

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