El auge de la economía colaborativa está planteando un gran debate social, político y legal. Pero, además, la proliferación de proyectos y startup con modelos económicos nuevos ha dado lugar a la popularización de este término y ha generado cierta confusión sobre su significado.

Para que no tengas dudas, te ayudamos a diferenciar entre la economía colaborativa, la economía bajo demanda y la economía de acceso.

La economía colaborativa online (de la que ya os hemos hablado en alguna ocasión) está creciendo rápidamente, pero a la vez está generando una mayor especialización en su concepto.Economía en la UPEA

Por ello, la Asociación Española de la Economía Digital (Adigital) y Sharing España, con la colaboración de otras entidades públicas y privadas, han presentado el estudio Los modelos colaborativos y bajo demanda en plataformas digitales, en el que se definen los conceptos asociados a la economía colaborativa y establece las actividades que operan en un negocio que está cambiando la manera de consumir a través de la tecnología.

Partiendo de que lo único que tienen en común estas actividades es un modelo de base tecnológica y una comunidad, entre los que hay una relación de intermediación, se pueden distinguir tres modelos:

1. Te lo cambio (economía colaborativa)

Es la economía colaborativa en su esencia más pura. La relación se da entre iguales (particulares o empresas) y puede tener o no contraprestación económica. El uso compartido del coche, el intercambio o alquiler de vivienda vacacional o el crowdfunding son algunos de los ejemplos más conocidos de esta modalidad.

En esta categoría encaja Swapp, una aplicación española de trueque de bienes. Con una interfaz muy intuitiva, facilita el intercambio de objetos sin dinero de por medio. Seguro que hay algo que tú tienes que le interesa a alguien y viceversa.

2. Aquello que yo no puedo hacer (economía bajo demanda)

Se trata de cualquier actividad que suponga una relación comercial entre usuarios y un profesional, que presta el servicio. Hay una contraprestación económica y, por tanto, ánimo de lucro. En esta categoría se sitúan los servicios de reparto a domicilio o microtareas.

Un claro ejemplo es Chefly, plataforma 100% española que ayuda a los usuarios a contactar con cocineros para que se desplacen a sus domicilios y les cocinen comida casera a su gusto. ¡Así que ya no tienes excusa para no comer bien!

3. Préstamelo un rato (economía de acceso)

En este caso es la empresa la que proporciona el servicio y pone a disposición de un conjunto de usuarios unos bienes para su uso temporal. Ejemplo de ello son las prácticas como el "carsharing", que permiten compartir un coche, propiedad de la empresa titular de la plataforma, entre varias personas de manera no simultánea, o el "coworking", que permite alquilar zonas de trabajo por periodos de tiempo.

En esta línea puede mencionarse el caso de La Manual, un espacio de coworking dirigido a artistas, artesanos y diseñadores. Ofrece espacios, adaptados por su iluminación, dimensiones, mobiliario y almacenamiento o a una actividad artesanal, de manera temporal. Si eres un manitas, pero no puedes trabajar en casa, aquí podrás tener un sitio donde desarrollar tu actividad.

Según estos modelos de negocio no paran de surgir nuevas plataformas respondiendo a diferentes necesidades. Y seguirán naciendo, ganando en especialización e ingenio.// Bankia

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Carrera de Economía en la UPEA

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