La hipoplasia se refiere a la incorrecta formación de un órgano o de alguna parte del cuerpo y será diferente o más complejo de acuerdo al sitio donde se localice. La que afecta la boca es común en el esmalte de los dientes.

Su aparición provoca que los dientes tengan menos cantidad de esmalte de lo habitual. Esta alteración se detecta durante el desarrollo del diente y la formación del esmalte, y aparece antes de que la pieza erupcione.

En función de la severidad de la hipoplasia, las señales serán prácticamente inapreciables o muy visibles, pudiendo dar lugar a un aspecto dañado y deteriorado.

Este fenómeno puede dar lugar a manchas blancas o marrones en los dientes, aunque también pueden formar surcos en su superficie. Esta alteración surge cuando, en el periodo en el que se forma el esmalte durante la niñez, se produce una situación o circunstancia en el organismo que provoca su aparición.

Estas circunstancias pueden ser la malnutrición, alguna infección, fiebres altas prolongadas, determinada enfermedades, factores ambientales o la exposición a sustancias químicas tóxicas.
Ante los múltiples motivos y que ocurre en una etapa temprana, en muchas ocasiones es difícil determinar la causa exacta que lo origina.

El esmalte dental es la capa más superficial, la parte externa del diente y la más visible. Está compuesto en su mayoría por un mineral que recibe el nombre de hidroxiapatita y es el más duro del cuerpo humano.

El grosor del esmalte dental y la dentina (capa más interna cuyo tono viene determinado por la genética) son los responsables de determinar el color de los dientes. No obstante, algunos hábitos como el consumo de café o tabaco pueden oscurecer el esmalte con el paso de los años.// Blog Dentista en tu Ciudad






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