¿Qué es el efecto Mandela?
(La UPEA). Aprendiendo sobre el efecto Mandela.
El "efecto Mandela" es un fenómeno de memoria colectiva en el que un gran número de personas recuerdan eventos de una manera que difiere de la realidad documentada. El término se originó en internet en 2009 cuando la escritora Fiona Broome discutió cómo recordaba vívidamente la muerte del líder sudafricano Nelson Mandela en la década de 1980 en prisión, aunque en realidad Mandela murió en 2013 después de servir como presidente de Sudáfrica y haber sido liberado de prisión en 1990.
El fenómeno ha llevado a la especulación sobre la naturaleza de la memoria humana y cómo se construyen y reconstruyen los recuerdos. Algunos lo atribuyen a confusiones comunes, malentendidos o simplemente a la propagación de información incorrecta en línea, mientras que otros especulan sobre teorías más complejas, como viajes en el tiempo o realidades alternativas.
Sin embargo, desde una perspectiva científica, se considera que el efecto Mandela es un ejemplo de los límites y las imperfecciones de la memoria humana en lugar de evidencia de realidades alternativas o cambios en la historia.
_
El Efecto Mandela, o por qué recordamos cosas que nunca ocurrieron
Pikachu nunca tuvo una parte de la cola negra y en Blancanieves no se decía "espejito, espejito"
Vamos a hacer un experimento. Quiero que pienses en Pikachu, concretamente en su cola. ¿Recuerdas esa franja negra al final terminada en picos? Tal vez te veas sugestionado por la imagen que tienes sobre estas líneas, pero yo mismo habría jurado y perjurado que ese es el diseño clásico del mítico Pokémon pese a que no es cierto. Es un caso más del conocido como Efecto Mandela.
Tal y como recogían nuestros compañeros de Xataka, nacido allá por 2010, la idea detrás del Efecto Mandela nace del caso de una bloguera, Fiona Broome, que recordaba en una de sus entradas cómo había visto por televisión la noticia de cómo murió en prisión, su posterior funeral, los disturbios en las calles provocados por el hecho, e incluso el conmovedor discurso de su viuda. La realidad era que estaba vivo.
De hecho, no murió hasta tres años después de escribirse aquella entrada. Mandela había permanecido en prisión durante 27 años, sí, pero tras ello salió e incluso llegó a ser presidente de Sudáfrica. Sin embargo, tanto Broome como una gran cantidad de gente con la que se había reunido en una convención afirmaban haber vivido aquellas imágenes por televisión, pero nadie ha conseguido encontrarlas.
Recuerdos que nunca existieron
Tras crear una página llamada MandelaEffect, la gente empezó a compartir casos similares en los que creía a ciencia cierta que algo era o había ocurrido de cierta manera pese a que nunca fue así. De hecho, la mera explicación sobre ello, sin intención alguna de generar confusión, consigue que a algunos les cortocircuite el cerebro. Vamos con varios ejemplos.
- C3PO no era completamente dorado. Tenía una pierna plateada.
- En Casablanca nunca se dijo: "Tócala otra vez, Sam", era simplemente "Tócala, Sam".
- El logo de KitKat nunca llevó un guión en medio.
- El pensador de Rodin no apoya su cabeza en el puño, sino en los dedos.
- La bruja de Blancanieves no decía "espejito, espejito", lo llamaba "espejo mágico".
- El nombre original de Sexo en Nueva York no era Sex in the City, era Sex and the City.
- El logo de Fruit of the Loom no tiene una cesta detrás de la fruta.
- Darth Vader dijo: "No, yo soy tu padre" pero muchos recordamos la frase "Luke, yo soy tu padre".
- El muñeco de Monopoly no tiene monóculo.
- Pikachu no tenía ninguna mancha negra en la punta de la cola.
_
Ausencia de felicidad a pesar de tener de todo
(La UPEA). Cuestiones de psicología.
¿Por qué no soy feliz si lo tengo todo?: responden los expertos en psicología
Los expertos en psicología nos explican las posibles razones que causan la infelicidad. 
En la sociedad actual, la idea de la felicidad se ha convertido en un objetivo común para muchas personas. Sin embargo, tal y como explican los expertos en psicología del gabinete Avance Psicólogos, la felicidad no es un estado emocional permanente, sino más bien una emoción pasajera que surge en respuesta a diversas situaciones de la vida.
La falacia de la felicidad permanente
Cuando se les pregunta en consulta sobre sus metas en la terapia, la mayoría de las personas responde que busca la felicidad. Pero, ¿es realmente posible alcanzar un estado de felicidad constante? Los psicólogos de Avance Psicólogos argumentan que no, ya que la felicidad, al igual que otras emociones como la alegría o la euforia, es transitoria y no puede mantenerse de forma permanente. Todos experimentamos días buenos y malos, y ambas experiencias pueden ofrecer lecciones valiosas.
La dualidad de las emociones
Un aspecto crucial que se destaca en la psicología es la capacidad de experimentar emociones aparentemente opuestas al mismo tiempo. Por ejemplo, la alegría por el éxito de un ser querido puede coexistir con la tristeza por la separación que ese éxito implica. La comprensión de esta dualidad emocional puede ser fundamental para lidiar con la complejidad de nuestras experiencias.
Identificando las razones de la insatisfacción
Cuando alguien declara "no soy feliz", es posible que estén expresando una insatisfacción más profunda con su vida en general. Aquí, se presentan siete motivos que podrían contribuir a este sentimiento:
- Desilusión y apatía: La falta de entusiasmo puede llevar a la apatía, generando un círculo vicioso que afecta la calidad de vida.
- Baja Autoestima: La percepción negativa de uno mismo puede ser un obstáculo significativo para la felicidad. Es esencial cuestionar la autoexigencia y fomentar el amor propio.
- Falta de sentido: La ausencia de propósito o metas claras puede generar la sensación de que la vida carece de significado. Identificar y seguir valores personales puede ayudar a encontrar un sentido más profundo.
- Falta de conexión con los demás: La necesidad de conexión social es innata. Sentirse desconectado de los demás puede contribuir a la insatisfacción.
- Expectativas altas: Expectativas poco realistas sobre la felicidad pueden conducir a la percepción de insatisfacción constante. Aceptar las emociones negativas sin luchar contra ellas puede ser una clave para superar esta barrera.
- Creencias rígidas: Creencias inflexibles, a menudo internalizadas de forma inconsciente, pueden limitar la visión y las acciones, contribuyendo al sentimiento de infelicidad.
- Incongruencia con los valores: Actuar en contra de los propios valores puede generar conflictos internos y contribuir al malestar.
En resumen, la felicidad no debe considerarse como un estado constante, sino como una emoción que surge y desaparece en respuesta a diversas circunstancias. La comprensión de uno mismo, la aceptación de emociones negativas y la alineación con los valores personales son aspectos fundamentales para construir una vida satisfactoria. Si persiste la sensación de vacío o falta de ilusión, buscar ayuda psicológica puede ser la opción más recomendable para superar estos desafíos.// Marie Claire
_
Psicología UPEA I/2024: Convocatoria a la Prueba de Suficiencia Académica, Curso Preuniversitario, Excelencia Académica y Admisión Especial
(La UPEA). Por determinación del Honorable Consejo de Carrera de PSICOLOGÍA HCC No 0127/2023 y de acuerdo al Reglamento de Admisión Estudiantil de la Universidad Pública de El Alto, se CONVOCA a todos los bachilleres interesados en estudiar la Carrera de PSICOLOGÍA a inscribirse para el Período Académico Semestral I/2024 a la Prueba de Suficiencia Académica, Curso Preuniversitario…
(Para ver la convocatoria en mayor tamaño haz clic sobre la misma imagen)
Convocatorias UPEA 2024
_
Educación sentimental: un desafío y una oportunidad para la filosofía
¿Qué importancia tienen los sentimientos en nuestro día a día? Nuestras acciones son fruto de ellos en gran medida: afrontamos cada situación de un modo u otro según si nos sentimos más alegres, tristes, etc.
Para dar a los sentimientos el lugar que les corresponde es precisa una educación sentimental que nos ayude a identificar lo que sentimos y sus consecuencias, y a manejar las herramientas para poder gestionarlos sin violencia.
Solemos pensar que hay sentimientos positivos y negativos, aunque, en realidad, cada sentimiento puede ser ambas cosas en función de cómo lo gestionemos; sus efectos serán, por lo tanto, más o menos dañinos.
Por ejemplo, las situaciones de violencia pueden ser fruto tanto de sentimientos intensos de alegría como de tristeza o ira.
Violencia y miedo
La imprevisibilidad de la violencia nos hace tener miedo, uno de los sentimientos más predominantes. Tenemos miedo a la incertidumbre, a lo diferente, al fracaso, a la soledad… Un miedo que, muchas veces, se suele gestionar violentamente.
A pesar de ello, incluso el miedo puede transformarse en oportunidad para afrontar cada situación. Se trata de no identificar enemigos sino de buscar aliados en el proceso.
¿Aprender a sentir?
Urge hacer una reflexión profunda sobre nuestra capacidad sentimental y educar en ella con el objetivo de disponer de suficientes competencias para poder gestionarla. La educación tiene un rol fundamental en esta labor.
Así, desde los contextos de la educación formal y en diálogo con la educación no formal e informal, hay que generar espacios para reflexionar sobre lo que sentimos; para dar pistas sobre lo que cada sentimiento implica y sobre las distintas formas en las que se pueden regular. El objetivo debe ser el de ampliar el horizonte de las posibilidades a la hora de afrontar lo que sentimos a fin de no caer en actitudes violentas.
El papel de la filosofía
La filosofía puede jugar un papel importante en el cultivo de la educación sentimental. Como actividad, la filosofía es una práctica que incita a la pregunta.
La filosofía supone análisis y argumentación, y promueve pedagogías dialógicas, participativas e interactivas. Pedagogías que incitan al diálogo filosófico para indagar sobre lo que al ser humano atañe desde una perspectiva crítica, ética y creativa.
Por lo tanto, desde la actividad del filosofar se puede estimular nuestro pensamiento crítico sobre nuestros sentimientos a fin de discernir las razones por las que sentimos lo que sentimos y cómo lo sentimos con sus consecuencias.
Filosofar: ser creativos y éticos
Además, se puede cultivar nuestro pensamiento creativo para ir más allá de las formas habituales en las que solemos gestionar nuestros sentimientos e imaginar otras alternativas posibles.
La práctica del filosofar nos lleva a ser curiosos y a fantasear. Nos saca de nuestra zona de confort y nos anima a idear otras formas de enfrentar el odio, el amor, la tristeza o la alegría.
Finalmente, con la actividad del filosofar se puede alimentar nuestro pensamiento ético y, con ello, se puede profundizar en la empatía como habilidad fundamental de nuestra capacidad sentimental.
Filosofar es empatizar
La empatía es una de las habilidades que más necesitamos cultivar en las sociedades actuales. Va unida a la escucha activa, a la comunicación noviolenta, a la cooperación.
Ser una persona empática supone trabajar en nuestra capacidad sentimental para ser cuidadosa y para ponernos en la piel de las y los otros, buscando la ósmosis entre nuestros horizontes y los de los demás.
La empatía se puede impulsar con la actividad del filosofar a través de sus preguntas continuas, de sus diálogos y de su tendencia hacia la admiración y el asombro.
Un desafío y una oportunidad
Por estas razones, la práctica de la filosofía es esencial para la educación sentimental. Al mismo tiempo, la educación sentimental es un desafío para la filosofía.
La filosofía colabora a la formación de sujetos más críticos, éticos y creativos con sus sentimientos, algo especialmente necesario en nuestra sociedad.// The Conversation
_
Encantador fuera de la oficina y un cretino como profesional: ¿es el trabajo donde mostramos nuestro ‘verdadero yo’?
Los expertos alertan de que también existe el camino a la inversa: personas que se comportan de forma mucho más grata en el trabajo a como lo hacen en su vida privada.
Existe una creencia popular que considera que es en el trabajo donde se deja ver nuestro ‘verdadero yo’ y que la forma en la que tratamos a nuestros compañeros o empleados muestra cómo somos en realidad. El trabajo es, en términos generales, un lugar peculiar en el que se han de hacer malabares para gestionar múltiples variables: responsabilidad, egos, ambición, autoridad, amistad… y no siempre en las mejores condiciones. Por eso ¿es justo decir que la forma en que lidiamos con eso nos define realmente como personas? 
Para Elisa Sánchez, licenciada en Psicología y profesora de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), es muy complicado determinarlo de esta forma porque lo habitual (y natural) es comportarse de manera diferente en función del ámbito en el que nos encontremos. “Una cosa es el rol de hija, el rol de madre, el rol de pareja o de amiga y el rol de trabajadora, de jefe, etc. En función de las expectativas que tengamos de cómo ser adecuadas en ese rol vamos a ejercer un tipo de comportamientos u otros”, explica. “Desde los filósofos griegos la personalidad se entiende como unas máscaras que nos ponemos para interactuar con los demás, por lo que siempre existe una parte de deseabilidad social, de reconocimiento social en nuestras interacciones con otras personas”. De hecho, Sánchez ve complicado que mostremos nuestra verdadera esencia en el trabajo, que es, a priori, un lugar en el que “nos ponemos más máscaras y no decimos directamente lo que nos molesta”.
Nuestra personalidad en el trabajo no es un tema menor, ya que, según han mostrado varios estudios, incide directamente en el desarrollo de los equipos, de los objetivos de la empresa, de las posibilidades individuales para ascender o, incluso, en el sueldo que se recibe. Según una investigación de Truity —firma especializada análisis de personalidad— ganan más quienes se muestran extrovertidos y capaces de llevar una vida bien estructurada. En el lado contrario estarían los que tienen una actitud más reservada y son proclives a dejarse llevar por las emociones. Otros estudios apuntan a que los psicópatas adaptados (se calcula que un 1% de la población lo es) tienen más opciones de triunfar en el ámbito laboral y llegar a puestos directivos, ya que su carisma, determinación o ambición son percibidas como positivas en ese contexto.
En función de cómo estén de instauradas en nosotros esas variables de personalidad y los objetivos laborales que nos marquemos, nuestra conducta será una u otra. Por ejemplo, detalla la profesora Sánchez, “si una persona tiene mucho miedo al rechazo, a lo mejor utiliza una serie de conductas más intensas en el ámbito profesional y tiene que hacerlo todo muy perfecto y es muy exigente porque le molestan las críticas o no las acepta bien”. Por eso, añade, “es muy frecuente que haya personas que en su ámbito familiar sean muy sumidas (o muy dominantes) y en el ámbito profesional lo opuesto. Sorprende mucho cuando, a un compañero o compañera de trabajo que es muy autoritario, le oyes hablar por teléfono con su pareja y está muy sumiso”.
Comprobar cómo alguien divertido, empático o amable fuera del entorno laboral se comporta como un cretino cuando se trata de trabajar codo con codo es una experiencia que genera mucho desasosiego a quienes la sufren. Así, es habitual descubrir que esa persona que te habían definido como “encantadora”, en el trabajo, es alguien sibilino, manipulador, que miente, malmete con los jefes, carga con marrones a otros y jamás echa una mano desinteresada cuando alguien está en apuros si no va a recibir algo a cambio. Luis López lo ha vivido en la agencia creativa en la que trabaja: “Fue con un compañero con el que siempre me había llevado bien, pero cuando entró a formar parte de un proyecto en el que estaba, de repente, empezó a tener una actitud muy inquisitiva, queriendo imponer su criterio y enfadándose si el resto no hacíamos lo que él decía”.
El desgaste fue tal que tras ese proyecto conjunto no han vuelto a hablar, lo que ha llevado a López a reflexionar sobre los motivos que han podido propiciar esa forma de actuar. “He llegado a pensar que es una persona que se siente amenazada porque ve o cree que la gente más joven está más adaptada o sabe más que él”, explica. “También creo que es una persona que arrastra complejos o traumas, pero en el trabajo esas cosas hay que intentar que no afecten”.
Leire Suárez, profesora de secundaria, aún recuerda el estupor que le causó comprobar que el compañero más simpático del claustro, se transformaba en una persona completamente diferente cuando estaba con los alumnos: “Con los profesores era súper simpático, siempre organizando cosas, aportando alegría al día a día, pero los alumnos de mi tutoría me contaban que no les caía bien y a mí me resultaba muy raro”, señala. “Hasta que un día que estaba sola en clase, con las ventas abiertas, escuché cómo estaba tratando a los chicos y las cosas horribles que les decía. Ahí fui consciente de la diferencia brutal de comportamiento que existía con unos y otros”.
Los expertos explican estos cambios de conducta tan acusados por los estereotipos y expectativas que se generan en el ámbito laboral. Fernando Azor, psicólogo clínico, forense, y director de Azor & Asociados, señala que “cuando no estás en un contexto laboral todo es más fácil porque no tienes que negociar cosas conflictivas (un sueldo, un horario, una tarea…). Pero en un ámbito de trabajo se establecen unas normas y uno tiene que cumplirlas, por lo que se va a producir un tipo de relación que cambia radicalmente”. Ahora, ya no se trataría solo de conseguir la aceptación del grupo de referencia, sino del cumplimiento de unas exigencias. “Si tú tienes una relación laboral de jefe-subordinado, por ejemplo, no vas a entrar en cómo se siente tu subordinado, sino en si cumple o no su tarea, o si a mí me van a reclamar y preguntar por qué no se ha hecho a tiempo”.
La necesidad de cumplir y adaptarse explicaría también que haya personas que hagan el camino a la inversa y se comporten de forma mucho más grata en el trabajo a como lo hacen en su vida privada: “Si tú en el trabajo te sientes juzgado y quieres que la gente vea que haces las cosas bien y que colaboras, te puede llevar a ser alguien agradable. Sin embargo, cuando llegas a casa, tienes que aislarte un poco del esfuerzo que has hecho y, con la familia, ser una persona mucho más huraña. De hecho, es algo bastante frecuente”, recuerda el psicólogo.
Nuestra personalidad marcará la forma en que nos desenvolvemos en esas circunstancias. “Cuanto más estructurado y rígido seas, más probable es que mantengas una conducta estable y pases menos al plano de las emociones”, indica Azor. Y, otro factor determinante será el contexto. “No es lo mismo tener unos horarios muy extendidos o un estrés de entregas a estar, por ejemplo, trabajando en unas instalaciones deportivas, charlando con los distintos monitores que van pasando por ahí”, señala el psicólogo. “Las cosas que se generan en esos dos ámbitos van a ser muy diferentes”.
Además de las personas que cambian por completo su forma de actuar en cuanto ponen un pie en la oficina, otro fenómeno muy extendido es la transformación (a peor) que se produce cuando alguien asciende y pasa de ser un compañero, más o menos empático, a una persona altiva o autoritaria. Como explica la profesora Sánchez, el motivo puede ser que copie las formas de un jefe anterior o que quiera tomar distancia: “Como he tenido mucha confianza con los compañeros y he mostrado mi vulnerabilidad; me he ido de fiesta o he criticado a otros jefes con ellos, ahora me pongo en el otro extremo. Se confunde poder con autoridad o ejercer la jefatura con fuerza en lugar de con un liderazgo más saludable”.
Cuando estamos en el trabajo llegamos incluso a olvidar causas o valores sociales que, en otras circunstancias, defendemos con ímpetu. Y así, personas partidarias de la conciliación o el derecho a la desconexión se sienten contrariadas cuando alguien no les contesta a un email fuera de su horario laboral o un compañero se queda en casa teletrabajando para cuidar de un familiar enfermo. “Nuestras conductas no siempre van alineadas con nuestros valores o con lo que decimos que son nuestros valores”, explica la profesora de Psicología Elisa Sánchez. Y, en estos casos, “percibimos la repercusión negativa que eso tiene sobre nosotros y las molestias que nos acarrea” si la empresa no reemplaza a estas personas o no redistribuye las tareas de otra manera.
¿Y qué podemos hacer cuando nos toca trabajar con alguien así, amable y servicial fuera del trabajo, egoísta y fastidioso dentro de él? Ambos expertos coinciden en que es mejor no tomárselo como algo personal y pensar que no lo hace para molestarnos de una forma concreta. “En este tipo de interrelaciones constantemente se están produciendo interpretaciones que tienen que ver con las emociones y, dependiendo de cómo nos sintamos, vamos a llegar a conclusiones que quizás no son reales, por eso es importante hacer un trabajo personal de gestión y negociación de nuestras necesidades”, señala Azor.
*Algunos de los nombres de las personas que han participado en este artículo se han modificado para preservar su intimidad.// S Moda
_
¿A qué atribuimos nuestros fracasos?
El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano: esta frase, atribuida al presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, es bastante universal. Nos gusta tener éxito en la vida y, sobre todo, nadie quiere fracasar. Sin embargo, en la vida no siempre se gana. Muchas veces se pierde.
Hay personas que, cuando pierden, en su manera de transmitirlo son capaces de dar la sensación de que han ganado. En mundo de la política, por ejemplo, esto es algo habitual. Escuchamos frases como “perdemos las elecciones pero ganamos en escaños”. Todo suceso tiene distintas interpretaciones. Ante un suspenso, ¿nos han suspendido o hemos suspendido?
¿Qué sucede cuando fracasamos? ¿Cómo nos afecta la interpretación que le damos?
Estilos atributivos
Detrás de un éxito o un fracaso siempre se produce en nuestra mente una atribución causal, es decir: analizamos y nos explicamos la causa de dicho éxito o fracaso.
La atribución causal da una explicación lógica y sencilla a los acontecimientos que nos suceden. Tiene mucha importancia, porque dependiendo de la interpretación que hagamos de los sucesos nos comportaremos y sentiremos de una u otra forma y actuaremos en consecuencia en el futuro.
La teoría psicológica más extendida sobre la atribución causal clasifica las diferentes causas de la siguiente manera:
Causas internas (persona) o externas (ambiente).
Controlables (dependen de nosotros) o incontrolables (no las podemos controlar).
Dentro de las causas controlables, las hay que dependen de:
El esfuerzo propio. Si la junta de accionistas de una empresa considera que el informe presentado por un directivo es malo, y la causa es que no ha dedicado suficiente tiempo para prepararlo, el directivo sabe que esforzándose más lo podrá hacer mejor. En otras palabras, va a depender solamente de él.
La dificultad. Por el contrario, si un directivo se plantea un objetivo difícil y no lo consigue, sabe que si se hubiera marcado un nivel de exigencia menor (por ejemplo, en objetivos de venta) lo podría haber logrado.
En el otro bloque de causas, las no controlables o que no dependen de nosotros, podemos distinguir:
La suerte. Cuando un directivo pierde un cliente o un pedido, pero sabe que fue por mala suerte, es consciente de que no depende de él y de que la suerte puede cambiar.
Las que dependen de la capacidad. Cuando uno hace algo mal y lo atribuye a una falta de capacidad. “Es que no valgo como directivo” sería el mensaje que proviene derivado de una falta de capacidad para poder realizar las funciones directivas.
En los tres primeros casos, la atribución causal permite tener una expectativa de cambio. Nos podemos esforzar más, escoger algo más fácil o tener buena suerte.
Pero la última de las causas, la que depende de la capacidad, puede tener un impacto muy diferente en uno mismo y en su vida. Por ejemplo, muchas personas adultas reconocen con convencimiento que no son buenos en matemáticas. ¿Puede deberse a una falsa atribución la falta de capacidad?
La dificultad de una valoración objetiva
El autoconcepto laboral, es decir, la imagen que tenemos sobre nosotros mismos en el desempeño de nuestra profesión, tiene un efecto directo en nuestra autoestima y en nuestra percepción como individuos.
Cuando una persona tiende a atribuir las causas de sus fracasos a la capacidad, es decir, piensa que no vale para su trabajo y que todo lo que hace en su entorno laboral (relacionarse con los compañeros, tareas asignadas a su puesto, presentaciones de proyectos…) lo hace mal, seguramente estemos ante una persona que subestima su forma de ser o sus características más positivas. Lo podríamos entender como una distorsión del autoconcepto.
Por eso es importante valorar objetivamente las causas de nuestros éxitos y de nuestros fracasos. Dependiendo de la atribución que hagamos, nos comportaremos de una manera u otra en el futuro.
Ni excusas ni abandono
Si tenemos la capacidad de diferenciar entre lo que depende y lo que no depende de ella (el azar, la suerte de que te caiga bien tu compañero de trabajo, que te ofrezcan un proyecto de interés personal…), solo emplearemos tiempo y energía en las cosas que verdaderamente puede cambiar para mejorar los resultados.
Si no somos capaces de entender esta diferencia, tenderemos a un bajo autoconcepto o a buscar excusas o teorías para justificar lo ocurrido. Algo que a su vez supone que o bien no afrontemos con energía las cuestiones mejorables o perdamos el tiempo con preocupaciones innecesarias.
Una pequeña reflexión sobre las atribuciones nos podría ayudar en nuestro camino hacía el éxito. Eso sí, cuando éste llegue, debemos ser igual de justos a la hora de atribuir las causas.// The Conversation
_
Estimulación cerebral para combatir la pérdida de memoria en la vejez
Los pulsos eléctricos no invasivos mejoran la capacidad de las personas mayores para recordar listas de palabras incluso un mes después, de acuerdo con un estudio. La investigación abre la puerta a su aplicación futura en personas con enfermedades como el alzhéimer
Muchos de nosotros tendremos dificultades para recordar cosas a medida que envejecemos. Según una nueva investigación, una forma no invasiva de estimulación cerebral podría ayudarnos. El enfoque parece mejorar la memoria de las personas mayores y ayudarlas a recordar unas listas de palabras.
La técnica se puede adaptar para mejorar la memoria a corto o a largo plazo, y los beneficios parecen durar al menos un mes. Es la primera vez que se demuestra que este tipo de estimulación cerebral tiene efectos tan duraderos en la memoria humana, aseguran los investigadores detrás de este estudio.
"Fue una intervención muy breve que produjo un efecto inmediato y muy duradero", afirma el ingeniero neural del City College de Nueva York (EE UU) Marom Bikson, que no participó en el estudio. "Se requiere más investigación, pero si esto funciona, podría estar en la consulta de todos los médicos... y al final podría ser algo que la gente use en casa", añade.
Los cerebros eléctricos
"Es una realidad incómoda de la vida, pero a medida que envejecemos, todos nos volvemos un poco olvidadizos", resalta el neurocientífico de la Universidad de Boston (EE UU) Rob Reinhart, quien dirigió el estudio. Reinhart analiza las redes cerebrales para distintas funciones como la cognición, la atención y la memoria, y cómo parece que disminuyen con la edad como resultado de algunos trastornos.
Las células cerebrales se comunican entre sí mediante pulsos eléctricos, y las redes y regiones cerebrales tienen sus propios pulsos de actividad eléctrica. La creciente evidencia sugiere que la aplicación de estimulación eléctrica a estas redes puede cambiar la forma en la que funcionan y fortalecer las conexiones entre las regiones del cerebro.
Para averiguar si este enfoque es capaz de mejorar la memoria, Reinhart y sus colegas recurrieron a una forma de estimulación cerebral llamada estimulación de corriente alterna transcraneal (tACS). Esta técnica permite pulsos suaves de electricidad al cráneo a través de los electrodos incrustados en una especie de gorro de natación.
Aunque este método proporciona electricidad a las regiones del cerebro, los niveles son demasiado bajos para activar las células cerebrales. No obstante, la estimulación de corriente alterna transcraneal modifica la forma en la que se activan las células, explica Reinhart quien prefiere describir el uso de tACS como modulación cerebral en lugar de estimulación cerebral. "Son niveles de corriente alterna no invasivos, seguros y muy suaves", indica el neurocientífico.
El equipo utilizó una forma moderna de alta definición de tACS, que permite a los investigadores dirigirse a pequeñas regiones del cerebro. El grupo decidió centrarse en dos regiones del cerebro que se sabe que tienen algo que ver con la memoria: la parte de la corteza prefrontal en la sección frontal del cerebro, que está involucrada en la memoria a largo plazo, y el lóbulo parietal inferior, la región en la parte posterior del cerebro que se cree que influye en la memoria a corto plazo.
Cada una de estas dos regiones del cerebro tiene su propio patrón característico de los pulsos eléctricos de actividad u ondas cerebrales. En el primer experimento, Reinhart y sus colegas administraron pulsos de actividad para igualar los ritmos naturales de cada región: frecuencias altas para la corteza prefrontal y frecuencias bajas para el lóbulo parietal.
Hormigueo, picazón y calor
El equipo reunió a 60 voluntarios, todos con edades comprendidas entre los 65 y los 88 años, que se dividieron en tres grupos. En una actividad, a cada persona se le leía una lista de 20 palabras y todas tenían que recordarlas más tarde. Mientras realizaban esta tarea, a un tercio del grupo se le moduló la corteza prefrontal del cerebro, y a otro tercio los lóbulos parietales. El tercio restante tenía puesta un gorro de electrodos, pero no recibió ningún estímulo.
Aquellos que recibieron estimulación cerebral no sintieron nada drástico, señala Reinhart. "Cuando pasa la corriente, se siente un ligero hormigueo, picazón, pinchazo o sensación de calor", indica el experto.
La sesión de 20 minutos se repitió durante cuatro días consecutivos. En esos cuatro días, las personas que recibieron estimulación cerebral mejoraron su capacidad para recordar palabras. No hubo tal mejora entre aquellos que no fueron estimulados.
El tipo de mejora de la memoria dependía de qué regiones del cerebro habían sido estimuladas. Aquellos a quienes se les estimuló la parte frontal del cerebro recordaban mejor las primeras palabras de la lista, un resultado que sugiere que su memoria a largo plazo había mejorado. Aquellos a quienes se les estimuló la región de los lóbulos parietales notaron mejoras en su memoria a corto plazo.
Al terminar los cuatro días, aquellos a los que se les estimuló el cerebro mejoraron su rendimiento entre un 50% y un 65% y recordaban, de media, entre cuatro y seis palabras adicionales de la lista de 20, según Reinhart. "Es muy impresionante", opina el neurocientífico cognitivo de la Universidad de Surrey (Reino Unido) Roi Cohen Kadosh, que no participó en el estudio.
"Podemos ver cómo se acumulan las mejoras en la memoria cada día que pasa", asegura Reinhart, quien, junto con sus colegas, publicó los hallazgos en la revista Nature Neuroscience el pasado lunes.
Las mayores mejoras se dieron entre aquellos que tenían la peor función cognitiva al inicio del estudio. Esto sugiere que esta técnica algún día podría ser útil para las personas con trastornos de la memoria como la enfermedad de Alzheimer u otras demencias, afirma Reinhart.
Cuando el equipo de Reinhart intercambió las frecuencias, usando en la parte frontal del cerebro frecuencias bajas y en la parte posterior del cerebro frecuencias altas, no hubo mejora ni en la memoria a corto ni a largo plazo. Esto sugiere que para que funcione bien, el tipo de estimulación debe coincidir con las ondas cerebrales naturales.
Reinhart y sus colegas volvieron a ver a sus voluntarios un mes después de terminar el experimento y no saben si las mejoras duraron más allá de ese punto. Aunque el estudio encontró que los voluntarios recordaban mejor las palabras de la lista, Reinhart no sabe si su memoria progresó en general ni si la estimulación mejoró sus vidas de alguna manera.
"Los efectos son realmente específicos, y no algo que beneficiaría a una persona que quisiera mejorar su memoria de manera más genérica", indica Cohen Kadosh, quien señala que las personas que quieren memorizar un contenido para un examen, por ejemplo, no solo quieren recordar la primera y la última cosa que leyeron, sino deben recordarlo todo. "Tenemos que ver si realmente hay un efecto en las funciones de la vida cotidiana", resalta este neurocientífico.
Bikson está de acuerdo en que esta es una cuestión válida: algunos juegos de "entrenamiento cerebral" prometen mejorar la cognición del jugador, pero la investigación sugiere que, de hecho, los jugadores solo mejoran en ese juego y no tienen mayores beneficios. Sin embargo, el enfoque de Reinhart es diferente, insiste el experto. "Si se estimulan las redes cerebrales que generalmente están involucradas en algún aspecto de la cognición. Eso respalda la idea de que los beneficios se podrían generalizar", concluye Bikson.// MIT Technology Review
_
Fantasmas, vampiros y zombis: esto es lo que dice la ciencia
Es en momentos como Halloween, Día de los muertos o Noche de brujas cuando nos damos cuenta que el miedo nos atrae. Los neurólogos han descubierto que el cerebro libera dopamina, una sustancia asociada al placer, cuando una persona es sometida a experiencias terroríficas. Quizá esto es lo que explique la fascinación por fantasmas, vampiros y zombis. Pero ¿qué dice la ciencia sobre estos fenómenos? ¿Son meras creaciones de nuestro cerebro? ¿Responden a mitos urbanos? ¿O son en verdad una posibilidad real?
Ciertamente, no todos responden de la misma forma al miedo. Todo dependerá de cuánta dopamina libere nuestro cerebro y la cantidad de receptores. Esto determinará si en realidad eres de los que le gusta estar asustado o perteneces al grupo que evitar someterse a este tipo de experiencias.
¿Son reales los fantasmas?
Si eres de los que cree en fantasmas, no estás solo: 4 de cada 10 estadounidenses asegura que estos existen y 2 de cada 10 incluso dicen haber estado en contacto con uno. Pero, ¿realmente existen las presencias paranormales o la ciencia puede explicar estos eventos? La ciencia parece estar en contra de esta posibilidad.
Los infrasonidos (de una frecuencia inferior a los 20 Hertz), como los generados por terremotos, la actividad volcánica, turbinas eólicas o altavoces, pueden engañar al cerebro y provocar sentimientos como temor o medio. Además, respirar moho tóxico –habitual en lugares en mal estado donde suelen percibirse estas presencias– o monóxido de carbono puede provocar alucinaciones, demencia o miedos irracionales.
El origen de los vampiros
Los vampiros han sido parte del folclore de la humanidad durante milenios, con representaciones que traspasan las fronteras culturales sobre extrañas entidades que succionan la sangre de sus víctimas, como el chino jiangshi o los herukas tibetanos.
La creencia tendría su origen cuando las comunidades no podían explicar sus infortunios y culpaban al recién fallecido, que había regresado del inframundo. Cuando la tumba era abierta, los lugareños confundían los procesos de descomposición posmórtem habituales con fenómenos sobrenaturales, como estados de conservación que varían según el clima o el tipo de sepultura; o sangre corriendo por la boca, provocada por una hinchazón intestinal después de la muerte.
El vampiro más famoso de la historia es el conde Drácula que el escritor irlandés Bram Stoker describió en su libro de 1897. Stoker tomó algunos rasgos del príncipe Vlad Tepes, Vlad Drácula o Vlad el Empalador, considerado uno de los gobernantes más importantes del principado de Valaquia y héroe nacional en Rumania, lejos del mito del sádico bebedor de sangre.
Pero, ¿qué pasa con los vampiros modernos? Aunque en la actualidad muchos vampiros que se identifican a sí mismos como tales y participan en subculturas de inspiración gótica, es poco probable que beban sangre debido a la toxicidad de este fluido. Debido a que la sangre contiene altas cantidades de hierro, su consumo podría provocar hemocromatosis, una enfermedad que podría derivar en afecciones potencialmente mortales (enfermedad hepática, problemas cardíacos y diabetes).
¿Son posibles los zombis?
Hordas de muertos vivientes que comen cerebros son habituales en la televisión, pero ¿son posibles los zombis? Hay múltiples casos documentados en el reino animal de parásitos que son capaces de cambiar el comportamiento de sus huéspedes.
Por ejemplo, el hongo Ophiocordyceps libera esporas que infectan el cuerpo de la hormiga carpintera, controlando su actividad locomotora y, finalmente, matándolo. El hongo parásito brota de la cabeza del anfitrión, contagiando a otras hormigas sanas.
O con las avispas euderus set y bassettia pallida, cuyo comportamiento fue descrito recién en 2017. Las larvas de la bassettia crecen en una “cripta”, de la que se liberan mordiéndola cuando están maduras. Sin embargo, la euderus set pone sus huevos en la misma cripta y traspasa un parásito. Este manipula a la joven bassetia para que haga un agujero del que solo puede sacar su cabeza. Con su huésped atrapado, la avispa parásito se alimenta de su interior y cuando termina de desarrollarse, emerge a través de un agujero en la cabeza de éste.
¿Y podría ocurrir lo mismo con los humanos? Se estima que 40 millones de estadounidenses se han contagiado con el parásito unicelular toxoplasma gondii, que ha provocado que las ratas pierdan el miedo a los gatos. Pero se requería de un gran salto evolutivo para que cambie el comportamiento de los humanos. Además, los cadáveres se descomponen rápidamente, incapacitándolos rápidamente a medida que su carne y músculo se desintegraran en días o semanas.// DigitalTrends
_
Cuidado: esta es la verdadera razón detrás de la "renuncia silenciosa"
La "renuncia silenciosa" es una nueva frase que inunda las redes sociales. ¿Por qué es tendencia y qué significa realmente para los empleados y líderes en el lugar de trabajo?
La "renuncia silenciosa" es una terminología extraña, pues no tiene nada que ver con abandonar tu trabajo actual para buscar nuevas oportunidades. Hay muchos que argumentan que no se puede renunciar silenciosamente porque simplemente se trata de que los empelados realicen únicamente las tareas que tienen asignadas durante su jornada laboral. Lo que no están haciendo es asumir tareas adicionales o participar en actividades extracurriculares en el trabajo. Se trata de rechazar la idea de que el trabajo tiene que apoderarse de tu vida.
Y aunque (por ahora) la frase de moda aparentemente ha sido reemplazada por la "renuncia veloz", lo que no debemos ignorar es la verdadera razón por la que se acuñaron estos términos.
Como consultor de liderazgo y coach ejecutivo, he tenido muchos clientes que luchan con la forma de establecer límites entre el trabajo y la vida personal antes de sentir que es demasiado. No están seguros de cuándo o cómo decir "no" a las llamadas telefónicas, correos electrónicos y mensajes ya que no están en su horario laboral. Están sobrecargados de trabajo, abrumados, estresados, agotados y hartos de una cultura laboral que dicta que trabajen hasta el agotamiento para poder sobrevivir. Aunque pudiera parecer que muchos de ellos se mueven hacia la tendencia de la "renuncia silenciosa", lo que realmente están haciendo es decirlo no al agotamiento. Como su consultor y coach, apoyo sus decisiones para hacer exactamente eso.
La raíz de la "renuncia silenciosa"
En lugar de tratar de estar al día con las últimas tendencias laborales en las redes sociales, tal vez los líderes deberían hacer una pausa para preguntarse por qué surgieron estas tendencias. ¿Por qué se considera inaceptable que un empleado rechace tareas adicionales, a menudo indeseables, fuera de la descripción de su puesto? ¿Valoramos demasiado a los empleados que trabajan largas jornadas, sometidos a altos niveles de estrés y con poco tiempo libre para estar con su familia y que solo se detienen cuando están desgastados (ya en una etapa de burn out)?
¿O estamos ignorando a un grupo creciente de personas que están desconectadas con su trabajo y que ya no disfrutan porque están ya agotados y tronados? Según Gallup, el número de empleados comprometidos se redujo del 36% (en 2020) al 32% (a principios de 2022).
¿Por qué los trabajadores ya no quieren trabajar hasta el agotamiento?
La investigación es clara: los niveles de agotamiento y estrés han aumentado significativamente desde que comenzó la pandemia de COVID-19. De hecho, para enero de 2022, la Asociación Americana de Psicología (APA) dijo que "el agotamiento y el estrés están en su punto más alto en todas las profesiones".
"Desde horas de trabajo más largas hasta más demandas en el hogar, la pandemia de COVID-19 introdujo nuevos factores estresantes en casi todos los ámbitos de la vida", dijo la APA. "A medida que el mundo se dirige al tercer año de la pandemia, estos factores estresantes se han vuelto persistentes e indefinidos, lo que aumenta el riesgo de agotamiento de todos".
Si la pandemia ha empujado a muchos trabajadores a un estado de agotamiento, tiene sentido que estén tratando de resistir la rutina diaria haciendo solo lo que se les exige que hagan. Ya no ven su lugar de trabajo como un lugar para prosperar y, en cambio, se sienten desmotivados y desconectados.
Esto puede estar relacionado en parte con el cambio a una cultura de trabajo desde casa, que ha contribuido a que muchos trabajen horas significativamente más largas, tengan dificultades para desconectarse y experimenten una falta de límites entre el trabajo y la vida familiar. Muchos empleados se sientan frente a sus computadoras durante más de ocho horas diarias con poco más de un descanso de 15 minutos para preparar el almuerzo (luego comer frente a la computadora), si es que almuerzan. Están agotados.
Curiosamente, este aumento en el agotamiento es notablemente mayor entre las generaciones más jóvenes. La investigación de Indeed sobre el agotamiento en 2021 encontró que, aunque el 53% de los millennials ya se sentían agotados antes de la pandemia, la cifra subió al 59% en 2021. La Generación Z tuvo un aumento similar.
Juntas, a estas generaciones les gusta romper el anticuado libro de reglas del pasado para construir un futuro mejor. Están en campaña para proteger nuestro medio ambiente, para mejorar la igualdad y la justicia, y conseguir mejores condiciones de vida y laborales. Por lo general, no creen que puro trabajo y nada de juego los vaya a llevar a una vida próspera. Esta generación quiere hacer un trabajo significativo, pero disfrutar de la vida fuera del trabajo también es esencial para ellos.
La Organización Mundial de la Salud afirma que el llamado síndrome del burnout (agotamiento extremos) es resultado del mal manejo del estrés en el lugar de trabajo. Son tres los factores que lo definen: un sentimiento de energía agotada, un mayor distanciamiento mental del trabajo y menor eficacia profesional.
Aquellos en posiciones de liderazgo deben transformar la cultura laboral para que sus empleados se sientan comprometidos, incluidos y conectados con su trabajo. Tener empleados desconectados o agotados en tu equipo interrumpirá la cohesión del grupo e impactará negativamente a todos. Cuando alguien apenas hace lo que le corresponde y otros están trabajando a toda máquina, la dinámica del equipo rápidamente se ve afectada. Por eso invertir en mejorar la cultura laboral es tan importante para todos.
Cómo empezar
Hay tres componentes principales en los que debes de trabajar para mejorar, pues beneficiarán a tu empresa y a tu equipo: el valor, el bienestar y la comunicación.
1. Asegúrate de que tu personal se sienta valorado
Asegúrese de que tus empleados sepan que su presencia, habilidades y trabajo son necesarios y valorados. Reconocerlos contribuye en gran medida a lograrlo. Las empresas que hacen del reconocimiento de los empleados una prioridad tienen trabajadores con 56% menos de probabilidades de buscar un nuevo trabajo, según una encuesta reciente de Gallup-Workhuman. Podría ser tan simple como reconocer hitos en sus vidas, como aniversarios de trabajo y cumpleaños, y celebrar las metas alcanzadas o proyectos completados.
Tal vez se traté de buscar oportunidades para reconocer el trabajo del equipo cada semana reconociendo los logros y a los miembros del equipo que lo hicieron posible.
O, si el presupuesto lo permite, tal vez organizar un evento: una reunión mensual del personal donde todos terminen de trabajar unas horas antes y puedan cenar o almorzar juntos.
2. Invierte en el bienestar de tus empleados
No es ningún secreto que el bienestar y el compromiso de los empleados funcionan bien juntos. Gallup descubrió que el compromiso y el bienestar son recíprocos, "donde cada uno influye en el estado futuro del otro".
¿Qué puedes hacer para demostrar que la empresa está priorizando el bienestar de tus empleados y está comprometida a mejorarlo?
Hay acciones prácticas que puedes realizar. Puedes ofrecer un programa de apoyo para los empleados al que puedan acudir si necesitan apoyo. También puedes incluir beneficios de bienestar como:
Un masaje semanal.
Una clase de meditación en la oficina durante un descanso para almorzar.
La opción de trabajar en horarios flexibles
Pensando más a largo plazo, asignar a líderes de bienestar es una excelente manera de darle seguimiento a lo que se está haciendo en la oficina para mejorar la salud mental de las personas; incluso podrías enviar una actualización mensual sobre los cambios. Y algo muy simple: anima a tus trabajadores a salir a tiempo y tomar descansos de manera regular.
3. Céntrate en conectar a las personas con su trabajo
Reconocer y valorar las ideas y aportes de tus empleados es una forma importante de hacerlos sentir parte de la empresa. Crea un foro abierto en donde el personal pueda compartir ideas sobre el estado de su trabajo y proyectos, discutir ideas innovadoras que los emocionen o incluso encontrar soluciones creativas para procesos que no están funcionando.
Escucha lo que dicen tus empleados y escucha sus ideas. No solo los harás sentir valorados, sino que los harás sentir más conectados con su trabajo. Fomenta la participación y el involucramiento lo más que puedas.
Los empleados comprometidos y los lugares de trabajo saludables son un subproducto de líderes excepcionales que crean un entorno para el crecimiento sin esperar que su equipo trabaje hasta el agotamiento.// Entrepreneur
5 alimentos que te hacen sentir más feliz, según la ciencia
La felicidad es un estado mental, pero también está influenciada por una hormona que producimos, y que está en algunos alimentos.
Aunque no lo creas, existen alimentos que nos ayudan a ser mas felices. Es un estado de ánimo regulado por la serotonina, llamada hormona de la felicidad, porque influye en nuestro ánimo.
Niveles bajos de serotonina en nuestro cuerpo producen desánimo. Al contrario, más serotonina hace que mejore el estado de ánimo, y nos sintamos más felices y a gusto con nosotros mismos.
No quiere decir que baste con comer estos alimentos para ser felices, porque influyen otras muchas cosas. Pero la seratonina que aportan son la base para que nuestro humor mejore.
Alimentos que producen un subidón de felicidad
La mayoría de estos alimentos son bastante conocidos, pero no los consumimos en cantidad suficiente, e incluso los ignoramos. Es una mala decisión.
El más conocido de todos posiblemente sea el chocolate negro. Como más puro, mejor. Y ojo, que a veces nos engañan con la pureza del chocolate.
Según CNET, el chocolate tiene tres componentes que mejoran el estado de ánimo: El triptófano, que el cerebro usa para producir serotonina, la teobromina, un estimulante, y la feniletilalanina, un antidepresivo. ¡Triple combo!
Los plátanos y bananas son otra excelente fuente de felicidad. No contienen serotonina, pero sí abundante vitamina B6, que se usa para producirla.
El café está pasando de ser una bebida prohibida por los médicos, a una bebida protectora de la salud. Varios estudios concluyen que reduce la depresión y mejora el estado de ánimo.
Los alimentos fermentados también aportan felicidad de forma indirecta. Hablamos del yogur, el kéfir, la kombucha, etc. Estos fermentos renuevan la flora intestinal. Y resulta que el 90% de la serotonina se produce en las células del estómago.
Por último, hay que recomendar al aguacate. Tiene ácidos grasos saludables que reducen la ansiedad, colina, que regula el sistema nervioso, y vitamina B, que reduce el estrés.
Son alimentos sabrosos, baratos, y que son fáciles de conseguir. Y además, te hacen sentir más feliz, gracias a la serotonina. ¡Qué más se puede pedir!// CH
_
El poder terapéutico de centrarse en las soluciones y no en los problemas
Está comprobado científicamente: muchas terapias psicológicas son eficaces para la intervención con personas con problemas de salud mental. Producen resultados equiparables al tratamiento con psicofármacos y sus efectos tienden a ser más duraderos.
La mayoría de estas psicoterapias son tratamientos en los que se abordan los problemas mediante la conversación. Sin embargo, existen formas diferentes de entender y abordar estas conversaciones terapéuticas, como veremos en este artículo.
Enfoque en el bienestar y el crecimiento personal
La mayoría de las psicoterapias asumen el modelo médico tradicional: los profesionales actúan como expertos que diagnostican trastornos mentales e intervienen sobre ellos. Por ello, las conversaciones psicoterapéuticas se centran en los problemas de quienes los sufren, con la idea de que los profesionales los resuelvan. Aunque el objetivo es que los consultantes superen sus problemas, la mayor parte de las sesiones se dedica a conversar sobre ellos.
Pero hay también planteamientos alternativos a esta visión. La más conocida es la psicología positiva, bautizada como tal en el año 2000 por el entonces presidente de la Asociación Americana de Psicología, Martin Seligman. Este concepto retomó algunas de las propuestas humanistas de los años cincuenta y planteó que la psicología debía dar un giro. En vez de seguir centrándose en el sufrimiento debía enfocarse en el estudio científico del bienestar, del crecimiento personal y de la resiliencia ante la adversidad.
Desde el punto de vista académico, la psicología positiva no está exenta de detractores, pero ha ido generando una abundante investigación científica. Entre sus aplicaciones prácticas están los programas de psicología positiva para las escuelas o las apps de felicidad. En el campo de la psicoterapia, aporta sobre todo una serie de ejercicios para quienes acuden a las consultas, centrados en la promoción de sus emociones positivas y de sus logros.
TBCS: una estrategia para afinar más en las conversaciones terapéuticas
Un abordaje menos conocido pero que se sitúa en una línea similar es la Terapia Breve Centrada en las Soluciones (TBCS), desarrollada a mediados de los años ochenta por Steve de Shazer e Inso Kim Berg . Estos terapeutas familiares descubrieron que podían acortar la duración de las intervenciones si desde la primera sesión ya accedían a los recursos de sus usuarios. Para ello preguntaban por las excepciones a los problemas y por las mejorías producidas antes de la petición de consulta.
A estas conversaciones sobre los momentos en que las cosas funcionaban bien se añadió unos años después la técnica de la pregunta milagro. Con ella se invita a a describir en detalle cómo nos gustaría que fueran las cosas en aquello que nos preocupa. Esta descripción del futuro preferido genera esperanza y permite que las personas vayan descubriendo posibilidades de cambio.
En este sentido, la TCBS aborda la cara oculta de la luna: en vez de analizar lo que no funciona y sus causas, pone el foco sobre lo que sí está funcionando y en construir nuevas posibilidades.
Terapia a dos
La TBCS es un enfoque colaborativo, en el que los protagonistas del cambio son los propios consultantes. Los terapeutas no evalúan qué está mal ni determinan qué deberían hacer sus interlocutores, sino que establecen los objetivos de forma conjunta. La tarea de los profesionales es colaborar con ellos y adaptarse a sus preferencias, sin perder el foco sobre sus fortalezas mediante el empleo estratégico de preguntas.
Un reciente estudio de nuestro equipo muestra que la Terapia Breve Centrada en las Soluciones se ha extendido a más de treinta países de cinco continentes. Además, se aplica mucho más allá del campo de la terapia familiar en el que surgió. Hoy en día no sólo hay psicoterapia centrada en soluciones o trabajo social centrado en soluciones, sino también intervención comunitaria, consultoría organizacional o intervención escolar basada en esta estrategia.
En el campo de la psicoterapia, el planteamiento centrado en soluciones aporta un modelo propio de intervención que ha generado evidencia científica a nivel global, con ensayos clínicos que muestran la eficacia del modelo como tal, pero también la de algunas de sus técnicas en concreto. Estas técnicas se pueden utilizar también integradas en otros modelos de psicoterapia más conocidos, como la terapia cognitivo-conductual.
Mejor “Quédate sentado” que “No te levantes”
La mayoría de las herramientas de la TBCS tienen aplicación en la vida cotidiana. Hablar desde los recursos actuales y las posibilidades futuras genera conversaciones más constructivas que estar dando vueltas a los problemas. A continuación ofrecemos algunas pautas lingüísticas que pueden ser útiles para abordar dificultades personales, problemas de relación o conflictos:
En vez de plantearse resolver su problema o dificultad, piense cuáles son sus objetivos, qué desea conseguir. Plantéese esas metas en positivo en vez de hacerlo en negativo. Mejor “mantener mi peso” que “no aumentar mi peso”; mejor “discutir de forma tranquila” que “discutir sin gritarnos”; mejor “sonreír por la mañana” que “no llorar por las mañanas”.
Si da alguna instrucción o negocia alguna norma, hágalo también en positivo. “Quédate sentado ” mejor que “No te levantes”; “hablemos bajito” mejor que “no hablemos tan alto”.
Utilice en las conversaciones preguntas abiertas (“¿Qué mejorías ha notado?”, “¿Qué es lo que más le ha gustado?”) en vez de cuestiones cerradas (“¿Ha notado mejorías?” “Le ha gustado?”). Las preguntas cerradas, que se contestan con un “sí” o con un “no”, tienden a matar la conversación.
Ante un atasco personal, profesional o familiar, dé menos vueltas a “¿Por qué me pasa eso?”. Trate, en cambio, de dar una respuesta detallada a la pregunta “¿Cómo me gustaría que fueran las cosas?” y “¿Qué puedo poner de mi parte para acercarme a eso que quiero?’”
Si habla de algo negativo, utilice el todavía (“Veo que todavía no has resuelto el problema”) en vez de descripciones estáticas (“Veo que no has resuelto el problema”).
Le animo a que pruebe estas sencillas propuestas… y a que se fije en qué efecto tiene sobre usted y sobre los demás dialogar “sobre el otro lado de la luna”.// The Conversation
_
La razón por la que a veces confundimos derecha e izquierda
¿Eres de lo que te cuesta diferenciar entre la derecha y la izquierda? Te contamos por qué ocurre y por qué bajo presión aún cuesta más diferenciarlas.
Incluso de adultos distinguir entre la derecha y la izquierda no siempre es fácil, según un estudio, casi un tercio de la población encuestada, tiene problemas o se siente frustrada durante situaciones cotidianas cuando hay que elegir entre los lados izquierdo o derecho. Aunque no hay diferencias significativas, según los datos recopilados, las mujeres suelen tener también más problemas que los hombres en estas situaciones.
Curiosamente nadie suele tener problemas en diferenciar entre delante o detrás o arriba o abajo. Sin embargo, a la hora de diferenciar entre la izquierda y la derecha la cosa cambia, ¿por qué suele costar tanto diferenciar estos lados incluso de adultos? La repuesta puede venir por el punto de vista.
La izquierda y la derecha cambian según el punto de vista
La parte del cerebro que distingue derecha e izquierda es el lóbulo parietal, que también está relacionado con el lenguaje y la percepción espacial. Pero esta confusión es de lo más normal, y no supone ningún problema si nos equivocamos de vez en cuando para distinguirlas.
Los lados de izquierda o derecha van cambiando según nuestro punto de vista, por ello a la hora de dar indicaciones o recibirlas puede crear cierta confusión. Dependiendo del punto de vista del individuo, la derecha o la izquierda serán distintas. Además, a diferencia de la acción arriba o abajo, donde la gravedad marca la parte superior de la inferior, en el caso de la izquierda y la derecha no hay leyes físicas establecidas que las guíen.
Trucos rápidos para distinguir la izquierda y la derecha
Existen trucos muy fáciles para distinguir rápidamente la izquierda de la derecha por ejemplo llevar el reloj en la mano izquierda, una pulsera o un anillo que de un simple vistazo te recuerden que esa mano, por tanto, es la izquierda, lo que te sitúa espacialmente en el lugar. Otro truco rápido puede ser el hacer una L con las manos (Left, izquierda en inglés). Haciendo la L con las dos manos la L escrita de forma correcta se formará con la mano izquierda, con la derecha será una L invertida.
_
Psicología UPEA I/2023: Convocatoria a la Prueba de Suficiencia Académica, Curso Preuniversitario, Excelencia Académica y Admisión Especial
Rev. 18/Sep/2022
(La UPEA). Por determinación del Honorable Consejo de Carrera de Ingeniería Civil HCC Nº 119/2022 y de acuerdo al Reglamento de Admisión Estudiantil de la Universidad Pública de El Alto (UPEA), se convoca a todos los bachilleres interesados en estudiar la Carrera de Ingeniería Civil a inscribirse para la Gestión Académica Semestral I/2023 a la Prueba de Suficiencia Académica, Curso Preuniversitario, Excelencia Académica y Admisión Especial…
(Para ver la convocatoria en mayor tamaño haz clic sobre la siguiente imagen)
Convocatorias UPEA 2023
_
Los minutos que debes caminar al día para evitar el envejecimiento cerebral
Una investigación publicada en la revista científica ‘Neurology’” demuestra que ciertas zonas del cerebro son más grandes en las personas activas
La ciencia ha demostrado sobradamente los importantes beneficios de caminar para nuestra salud en general pero además puede convertirse en un aliado para perder peso y es una de las armas más efectivas para cuidar nuestro cerebro y también nuestra salud mental.
La actividad física moderada también tiene un efecto positivo “neuroprotector” en el cerebro, según los resultados de un estudio que se dio a conocer este martes y fue realizado en 2.550 personas por el Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas.
Entre las conclusiones publicadas en la revista científica ‘Neurology’, ciertas zonas del cerebro son más grandes en las personas físicamente activas que en las menos activas, y “protegen mejor contra la neurodegeneración” que los más pequeños.
“Con nuestros resultados queremos dar un nuevo impulso para ser más activos físicamente, para promover la salud del cerebro y prevenir las enfermedades neurodegenerativas”, dijo la neurocientífica y autora principal del estudio, Fabienne Fox. Y aseguró que “incluso una actividad física modesta puede ayudar, se trata de un pequeño esfuerzo, pero con un gran impacto”.
El equipo investigador analizó los datos de actividad física de 2.550 voluntarios de entre 30 y 94 años, así como las imágenes cerebrales obtenidas mediante resonancia magnética (RM). Para tomar muestras de la actividad física, los participantes del estudio llevaron un acelerómetro en la parte superior del muslo durante siete días. Las resonancias magnéticas proporcionaron información sobre el volumen cerebral y el grosor de la corteza.
15 minutos al día
“Los resultados de nuestro estudio indican que incluso pequeños cambios de comportamiento, como caminar 15 minutos al día o subir las escaleras en lugar del ascensor, pueden tener un efecto positivo sustancial en el cerebro y contrarrestar potencialmente la pérdida de materia cerebral relacionada con la edad y el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas”, reforzó Ahmad Aziz, otro de los responsables de la investigación.
“En particular, los adultos mayores ya pueden beneficiarse de un modesto aumento de la actividad física de baja intensidad”, añadió. Entre los resultados, los científicos pudieron demostrar que la actividad física tenía un efecto “notable” en casi todas las regiones cerebrales investigadas, según describió Fox.
“En general, podemos decir que cuanto más alta e intensa era la actividad física, más grandes eran las regiones cerebrales, tanto en lo que respecta al volumen como al grosor cortical”, informó la investigadora.
Y detalló que en particular, lo observaron en el hipocampo, considerado “el centro de control de la memoria”. Asimismo, Fox añadió que “los volúmenes cerebrales más grandes protegen mejor contra la neurodegeneración que los más pequeños”.
Para caracterizar las regiones del cerebro que más se beneficiaban de la actividad física, el equipo de investigación buscó en las bases de datos los genes que son particularmente activos en estas áreas del cerebro.
“Principalmente, se trataba de genes que son esenciales para el funcionamiento de las mitocondrias, las centrales eléctricas de nuestras células”, explicó Fox.
Las mitocondrias proporcionan energía al cuerpo, para lo que necesitan mucho oxígeno, y según agregó Aziz, en comparación con otras regiones del cerebro, “esto requiere un mayor flujo sanguíneo”, que se garantiza “bien” durante la actividad física, lo que podría explicar por qué estas regiones del cerebro se benefician del ejercicio.
“Con nuestro estudio, hemos podido caracterizar las regiones del cerebro que se benefician de la actividad física con un nivel de detalle sin precedentes, concluyó Aziz.
Beneficios del ejercicio físico sobre tu cerebro
1. Ayuda a generar más neuronas
2. Ayuda a tratar y prevenir la depresión
3. Mejora las funciones ejecutivas
4. Mejora el sueño
5. Mejora la capacidad de concentración
6. Aumenta la flexibilidad cognitiva
7. Mejora la memoria a largo plazo
8. Ayuda a mantener la materia gris
9. Alivia el estrés y reduce la ansiedad
10. Frena el envejecimiento cerebral
¿Qué deporte es el más saludable para nuestro cerebro?
Un creciente número de investigaciones sugiere que la natación podría proporcionar un impulso único a la salud del cerebro. Nadar de manera regular mejora la memoria, la función cognitiva, la respuesta inmunitaria y el estado de ánimo.
La natación también puede ayudar a reparar el daño causado por el estrés y forjar nuevas conexiones neuronales en el cerebro. La natación ha sido reconocida durante mucho tiempo por sus beneficios cardiovasculares. La natación estimula las vías cerebrales que suprimen la inflamación en el hipocampo e inhiben la apoptosis o muerte celular.// La Razón
_
Potomanía: cuando beber mucha agua «porque es bueno» se convierte en obsesión peligrosa
Quienes sufren esta enfermedad pueden llegar a ingerir entre 8 y 15 litros al día y obtienen una sensación placentera al hacerlo, por lo que puede clasificarse como una adicción.
Todo el mundo conoce el mito de los dos litros de agua. Como si proviniera del manantial de Lourdes, al ritual de beber mucha agua se le asocian propiedades milagrosas: una piel divina, un físico más joven, mayor energía, mejor salud. Sin embargo, la obsesión por beber agua puede desembocar en algo llamado potomanía, un término que combina dos palabras latinas: potos (bebida) y manía. Se define como la necesidad exagerada y urgente de beber, que suele ser patológica y que habitualmente acompaña a otras enfermedades. Pueden ser físicas -como la diabetes- o psicológicas -algo que se conoce como polidipsia psicogénita-. La potomanía no es la causa del consumo desmedido de agua, sino su consecuencia. Según la Fundación Aquae quienes sufren potomanía pueden llegar a ingerir entre 8 y 15 litros al día y obtienen una sensación placentera al hacerlo, por lo que puede clasificarse como una adicción. En algunos casos se puede llegar a una hiperhidratación, que sucede cuando la ingesta de agua supera la capacidad de los riñones para excretarla, lo que conduce a la dilución del nivel de sodio en la sangre. Con el tiempo, aparecen síntomas que pueden ser leves como el dolor de cabeza y las náuseas, o más graves (aunque poco frecuentes) como convulsiones e incluso la muerte.
¿Cómo hemos llegado hasta aquí? En la década de 1970 las campañas publicitarias de Evian y Perrier introdujeron el concepto de agua embotellada como una bebida de alto nivel. Hasta entonces solo era una alternativa al agua del grifo pero a partir de aquel momento las marcas de agua empezaron a significar un estatus. Como si fueran un bolso o unos zapatos, beber una u otra te significaba en un grupo social. Con los años apareció la mitomanía: uno de los cotilleos de los primeros años 90 decía que Kim Basinger (sex-symbol entre los sex-symbols) solo se lavaba el cabello con Evian. En aquella época el legendario fotógrafo de moda Arthur Elgort retrataba a la modelo Carré Otis en Vogue USA con una botella de agua como único complemento y Giles Bensimon hacía lo mismo con Christy Turlington sujetando una Evian. El auge del fitness le dio el empujón definitivo: llevar agua embotellada era una declaración. A partir de entonces llevamos décadas escuchando a infinidad de celebridades hablar del agua como de una especie de elixir. “Uno de mis mejores consejos de belleza, y sé que es un cliché, es beber tres litros de agua al día”, sigue diciendo Elle MacPherson, la legendaria supermodelo. Ella fue quien fijó el mito del litro. Lo que surgió como una confesión que hacía más humanas a las celebridades (al fin y al cabo, en el mundo desarrollado beber agua está al alcance de todos) hoy está empaquetado con la etiqueta del wellness y las famosas le atribuyen propiedades casi holísticas: “Come muy sano y bebe MUCHA agua. Simplemente mantente hidratada y usa tu crema hidratante. Hidratación, hidratación, hidratación por todos lados”, decía Jennifer Aniston en la revista Marie Claire. “Literalmente, mi madre dice “bebe agua” para cualquier cosa, así que es muy probable que yo también lo diga”, declaraba Bella Hadid en Just Jared. Una de las declaraciones más chocantes (y también más representativas de la sociedad en la que vivimos) la soltó Kylie Jenner, que por un lado abandera la belleza vía retoque y toneladas de maquillaje, y por el otro se apunta a la sencillez del truco de belleza más “natural” mientras anuncia una marca de botellas de lujo que se exporta en barco desde las islas Fiji: “El agua es muy importante para mantener tu piel brillante, de adentro hacia afuera”.
Hoy el fenómeno crece aupado por una enorme publicidad (según Kantar Media la industria del agua embotellada invirtió 109 millones de dólares en 2018) y porque la idea de una botella reutilizable (preferiblemente de diseño, como las de bkr o Hay) es un accesorio que se alinea con los valores de nuestro tiempo. Menos plástico, más agua. El círculo perfecto. En los últimos años el consumo de agua embotellada se ha intensificado (en 2017 superó a los refrescos como la principal bebida en los Estados Unidos por volumen y sus ventas van en aumento todos los años) lo que evidencia que el mensaje de las celebridades ha calado: la hidratación ahora se comercializa como una cura para casi todos los problemas de la vida. Beber agua ha dejado de ser un recurso para quitarse la sed, es casi una virtud. Pero para algunas personas esa costumbre de beber agua se convierte en una obsesión que puede incluso llegar a ser peligrosa.
Lo primero en lo que coinciden los científicos es que nuestros niveles de hidratación cambian de un día a otro, incluso dentro de un mismo día. Aunque en 1945 se estableció la famosa regla de los dos litros al día (en realidad eran 2,5, según la Junta de Alimentos y Nutrición del Consejo Nacional de Investigación estadounidense, aunque las autoridades europeas la fijaron en 2 para las mujeres y 2,5 para los hombres) lo cierto es que no existe una respuesta unánime porque la cantidad depende de múltiples factores: desde la edad al sexo, la alimentación, la temperatura, la dieta o el nivel de actividad física. Existen diferentes índices de hidratación pero habitualmente se recomienda tener en cuenta tres señales para detectar la deshidratación: la sed (por lo general aparece cuando estamos un 1% deshidratados), los cambios de peso (una pérdida rápida puede ser un indicador) y el color de la orina (si es oscura nuestro cuerpo está reteniendo agua y eso significa que necesitamos beber más; si es siempre demasiado clara, estamos ingiriendo más agua de la necesaria).
En el trasfondo psicológico de la adicción al agua hay algo más. Puede que la sed no parezca algo relacionado con la ansiedad, pero es algo a lo que muchas personas que padecen ansiedad se enfrentan regularmente. A menudo aparece la sensación de necesidad de beber uno o dos vasos de agua durante y después de los ataques de ansiedad, y algunas personas que la padecen sienten que necesitan beber más agua todos los días. Como escribía The New York Times en un artículo reciente, la gente se está hidratando como si su reputación dependiera de ello. Llevamos con obediencia botellas de agua a la oficina, en el bolso, dondequiera que vayamos, vaciándolas y llenándolas una y otra vez. En redes sociales se recomienda para cualquier cosa: cuidar la autoestima, rendir más, dormir mejor. La última moda llegada de EE.UU. es la de las megabotellas de cuatro litros, con marcas que te van animando según pasan las horas del día. Se las habrás visto en las fotos de paparazzi a Chrissy Teigen, Kendall Jenner o Dakota Johnson. La más popular entre ellas se llama HydroMate Motivational, cuesta algo más de 20 euros y se puede comprar en Amazon. Hay quien tiene hasta una app que le lanza recordatorios para “hidratarse” como si fuera una planta, no vaya a ser que te quedes pocha.
Esto es así porque la ansiedad puede aumentar la sudoración, la sequedad en la boca (algo que se identifica fácilmente con la sed), micción excesiva y lo que se llama deshidratación percibida o hipocondria: en una situación de ansiedad pensar en la sed solo dispara la sed.
Desmontando mitos
En un artículo publicado por The New York Times, el doctor Joshua Zeichner, dermatólogo de Mount Sinai en la ciudad de Nueva York, desmontaba el clásico secreto de belleza de las modelos: “Es una idea popular entre los pacientes y una idea popular en los medios de comunicación que la hidratación es igual a una piel sana. Pero no es exactamente así como funciona. Es un completo mito que se necesitan ocho vasos de agua para mantener la piel hidratada”. Aún así, muchos de sus pacientes llegan a él pensando en el agua como una poción antienvejecimiento.
Una posible explicación la daba la doctora Almudena Nuño González, miembro de la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología (AEDV) en una reciente entrevista: “Hidratarse con al menos dos litros de agua al día es fundamental para la salud en general y puede que también para la piel; sin embargo, no existen estudios que demuestren que beber más agua hidrate más la piel”. Sin embargo, la menor ingesta de agua sí se refleja en la piel, dejándola más deshidratada.
La hidratación cutánea, concluye, depende de dos gestos importantes: el primero es evitar agentes irritantes y/o deshidratantes que puedan alterar la capa lipídica (fundamental para retener la hidratación en la piel) y el segundo, aportar agentes hidratantes en forma de cremas. Los ingredientes que más ayudan a hidratar el cutis se pueden agrupar entres clases: los retinoides o ácido glicólico (que renuevan la piel, con lo que esta aparece más hidratada), los antioxidantes (como la vitamina C o el ácido ferúlico, que contrarrestan la oxidación cutánea que provoca deshidratación), y el ingrediente estrella de la cosmética, el ácido hialurónico, capaz de retener su peso en agua hasta 1000 veces. Idealmente este debe ser de bajo peso molecular porque así tiene una mayor capacidad de penetración y no se queda en la capa superficial de la piel.
Por otro lado, no hay evidencia científica de que el agua comercializada como alcalina sea mejor para la salud que la del grifo y algunos expertos indican que su fama se debe al marketing. La escala de pH indica si un líquido es más ácido (pH más bajo) o alcalino (pH más alto). El agua pura tiene un pH neutro de 7, mientras que el agua del grifo tiene algunas variaciones naturales según su contenido mineral. La mayoría de las aguas embotelladas son ligeramente ácidas y las que se venden como alcalinas generalmente afirman tener un pH entre 8 y 10. Algunas provienen de manantiales o pozos y son naturalmente alcalinas debido a los minerales disueltos, mientras que otras se fabrican con un proceso de ionización (por cierto, también se comercializan máquinas de ionización de agua para uso doméstico). Lo que sucede cuando bebemos agua ligeramente alcalina es que el estómago la neutraliza rápidamente antes de que se absorba en la sangre, con lo que los reclamos de que “energiza”, “desintoxica” y que ofrece “una hidratación superior” no están probados. Un pH más alto no es necesariamente mejor. De lo que sí hay indicios (aquí y aquí) es de los riesgos potenciales de una excesiva alcalinización del agua, aunque esos niveles no son probables en aguas embotelladas// S Moda
_
¿Por qué compramos billetes de lotería?
Hace más de setenta años, en 1948, dos grandes economistas, Milton Friedman y Leonard J. Savage, llamaron la atención con su teoría de la utilidad sobre la siguiente paradoja: la gente contrata seguros y compra billetes de lotería al mismo tiempo. ¿Por qué pagar para evitar un riesgo y gastar para entrar en juegos de azar, o sea, para adquirir otro?
Aquellos profesores resolvieron la contradicción argumentando que las preferencias de las personas exhiben una variación fundamental según su nivel de riqueza:
Cuando alguien promedio (no muy rico) pierde una importante parte de la riqueza (el bien asegurado) sufre mucho en términos de bienestar, de modo que se justifica que esté dispuesto a pagar una prima de seguro.
En cambio, si esa persona gana la lotería, se hace rica y accede a una zona de afluencia y se transforma en un tomador de riesgo. En tal caso, el costo del billete (aún en términos de resultados esperados) se vuelve irrelevante con respecto al incremento de bienestar derivado del premio. Esta actitud es todavía más llamativa porque no es una lotería justa, teniendo en cuenta que normalmente el premio es menor al monto total recaudado pues queda un beneficio para el organizador y por regla general, además, se deben pagar impuestos.
El primer tipo de persona es el renuente al riesgo, que está dispuesta a sacrificar ingresos por evitar las loterías llamadas actuarialmente equitativas (loterías del tipo: ganar 100 $ con probabilidad del 50 % o perder 100 $ con probabilidad de 50 %).
El segundo tipo es el rico propenso al riesgo: alguien que paga por entrar en esas loterías actuarialmente equitativas.
Por lo tanto, debe ocurrir un cambio en las preferencias y pasar de renuente a propenso a medida que la riqueza crece.
Hay una explicación alternativa que no requiere recurrir a argumentos de variación de las preferencias o al recurso inmediato de decir que a la gente le gusta apostar. Sin embargo, necesitamos incorporar una dimensión más, la de la utilidad del ocio.
Si se gana el premio con un monto significativo, la dedicación obligatoria de tiempo al empleo se elimina. El valor del ocio es una relevante dimensión adicional al índice de utilidad, limitado a la riqueza, que consideraron Friedman y Savage.
En mi artículo “¿Por qué compran billetes de lotería los trabajadores? Una nota sobre juegos de azar, contratos de trabajo y la utilidad del ocio”, presento una discusión analítica sobre el tema, con bibliografía y algún ejemplo numérico, así como referencias sobre inflexibilidades (tiempos de trabajo) que pueden llevar a tomar apuestas de manera voluntaria.
Hagamos introspección
Cuando se nos pregunta por qué compramos billetes de lotería, muchos decimos que si ganáramos renunciaríamos al puesto de trabajo y disfrutaríamos la vida con el dinero del premio. Como sabemos, la mayor parte de los empleos requieren una dedicación o asistencia fija de varias horas por día o de varios días por semana. Eso es algo razonable desde el punto de vista de la productividad y de las ventajas de organización de la producción.
Pero esa ganancia social nos es ajena, y constituye un costo directo y personal alto para muchos de nosotros. Dejar el puesto de trabajo sería obtener un paquete de horas para ser disfrutado. Y su valor debería sumarse al premio para comprender por qué se apuesta.
Vayamos más allá de la introspección. Estudios para el Reino Unido muestran que muchos trabajadores desearían bajar el número de horas que están en sus empleos y no lo consiguen, y encuestas para Estados Unidos confirman que una proporción significativa de quienes compran billetes de lotería dejarían sus puestos si los eligiera la fortuna (el 31 % en ese caso).
En síntesis, existen varias razones por las que se compran billetes de lotería. El cambio de preferencias es una razón suficiente. Es más, la gente podría participar en juegos de azar simplemente por diversión o para entretenerse. Sin embargo, como discutimos aquí, hay una explicación que suena bien para el caso de los trabajadores agobiados por su empleo: obtener tiempo libre.// The Conversation
_
Dime cómo miras y te diré cómo procesas las palabras
Si saliésemos a la calle y le preguntásemos a cualquier viandante en qué piensa cuando escucha la palabra “lengua” o “lenguaje”, seguramente se transportaría a esas clases del colegio en las que un profesor nos obligaba a poner rayitas debajo de una frase.
Pero el lenguaje es más que esto: es la capacidad que nos permite comunicarnos con aquellos que nos rodean, alcanzar nuestras metas, reflexionar sobre cualquier asunto o identificarnos como parte de un grupo social. En definitiva, podríamos decir que los seres humanos somos lenguaje.
La misión de la psicolingüística
Los que nos dedicamos a la psicolingüística nos interesamos por comprender cuáles son los procesos y mecanismos cognitivos que hacen posible el lenguaje, es decir, qué ocurre dentro de nuestro cerebro cuando leemos un mensaje de WhatsApp, escuchamos nuestra canción favorita o pedimos una caña en un bar.
A este respecto, el primer problema con el que nos encontramos es que no podemos abrirle el cráneo a nadie y observar qué ocurre dentro. De hecho, si lo hiciésemos, no veríamos más que una sustancia gelatinosa y pringosa.
No obstante, la psicolingüística cuenta con diversas técnicas que permiten ver indirectamente qué ocurre dentro del órgano pensante. Gracias a ellas, buscamos inferir los procesos cognitivos que posibilitan comprender y producir mensajes lingüísticos.
Entre los diferentes métodos de los que dispone la psicolingüística, nos centraremos en el registro de movimientos oculares. Quizá alguna vez hayamos escuchado o leído la frase de que los ojos son “las ventanas del alma” –esta referencia aparece en el siglo II en la obra de Alejandro el Peripatético, un comentarista griego–; de momento, no disponemos de datos empíricos que confirmen que esto sea así, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que los ojos son las ventanas del lenguaje.
¿Qué es el registro de movimientos oculares?
El registro de movimientos oculares (o eye-tracking) es una técnica experimental que consiste precisamente en eso: en registrar los movimientos de los ojos mientras una persona realiza alguna tarea como leer un texto u observar una imagen. Para ello, contamos con un aparato conocido como eye-tracker –aún no hay un nombre en español para este invento–, una cámara que proyecta un rayo de luz infrarroja sobre los ojos del participante en un estudio. Gracias a ese rayo, podemos seguir los movimientos de la fóvea (la parte de la retina responsable de obtener una visión precisa y detallada) y de la córnea para registrar milisegundo a milisegundo dónde está mirando el participante y durante cuánto tiempo.
Algún lector puede plantearse qué tienen que ver los movimientos de los ojos con el lenguaje. Pues bien, la hipótesis que subyace a esta técnica sugiere que los seres humanos dirigimos nuestra mirada hacia aquello que nos llama la atención y aquello que estamos mirando es, a su vez, lo que está procesando –analizando– el cerebro. En consecuencia, estudiar cómo se mueven los ojos permite inferir qué está ocurriendo en nuestro cerebro cuando, por ejemplo, leemos una frase o un texto.
Son varios los procesos relacionados con el lenguaje que podemos estudiar a través de los movimientos oculares: el reconocimiento de las palabras en el léxico mental y su significado; la construcción de la estructura sintáctica de una frase (por ejemplo, cómo comprendemos una frase ambigua que puede interpretarse de diversas formas); la identificación de inferencias pragmáticas (es decir, el reconocimiento de los significados ocultos en los mensajes), etc.
Palabras polisémicas: un reto para el cerebro
A modo de ejemplo, revisaremos el caso de las palabras polisémicas y cómo se puede analizar su reconocimiento a través de los movimientos oculares.
Las palabras polisémicas son aquellas que poseen varios significados en un idioma. Es el caso de “araña”, que puede referirse al animal arácnido de ocho patas o a la lámpara con piezas de cristal que cuelga del techo. Estas palabras entrañan cierta dificultad, pues, a diferencia de lo que ocurre con aquellas que poseen un único valor, el cerebro tiene que decidir cuál de esos significados es más adecuado en una frase.
Cuando nos encontramos una palabra polisémica, podemos obtener dos patrones de movimientos oculares. Por ejemplo, si leyésemos la frase “Vi una araña que colgaba del techo”, es probable que nuestros ojos se posasen una única vez sobre el término problemático y que, además, esa fijación presentara una duración estándar: 200-250 milisegundos. Sin embargo, si ese mismo vocablo apareciese en “Vi una araña que tenía una bombilla fundida”, nuestros ojos se posarían durante un mayor tiempo sobre ella y, probablemente, regresaríamos para releerla en más de una ocasión.
¿Qué indica esta diferencia en los patrones oculares? En primer lugar, que nuestro cerebro suele activar el significado más frecuente de la palabra polisémica (‘arácnido’ frente a ‘lámpara’). Si, tras ello, no encuentra ninguna palabra que contradiga dicho significado, como ocurre en la primera frase, esta se habrá comprendido correctamente. Si, por el contrario, alguna palabra contradice ese significado más habitual, como en el segundo ejemplo, entonces nuestro cerebro tendrá que detenerse, inhibir la acepción más común (‘arácnido’) y activar, en su lugar, la menos frecuente (‘lámpara’).
Este es un pequeño ejemplo de cómo podemos aplicar la tecnología del registro de movimientos oculares al estudio de los procesos cognitivos que posibilitan la comprensión y producción del lenguaje. Todavía tenemos varios desafíos por delante para llegar a entender adecuadamente la relación entre estas dos variables; sin embargo, algunos de estos interrogantes hallarán respuesta en las futuras investigaciones para comprender mejor cómo funciona nuestro cerebro.// The Conversation
_



