Debido a la globalización cada vez más podemos disfrutar de platos de distintas culturas del planeta, así desde hace poco tiempo podemos encontrar en los supermercados españoles insectos como alimento. Estos "nuevos alimentos" para la población occidental han sido y siguen siendo muy populares en gran parte de los países de Asia, Australia, el sur de África y en algunos países de América, siendo México donde cobran más protagonismo; en Europa el único insecto que se consumía con anterioridad es el gusano de la harina cultivado en los Países Bajos. A nivel mundial, los insectos en orden de mayor a menor preferencia de consumo son escarabajos, orugas, larvas de abejas, hormigas, saltamontes, langostas, grillos, cigarras, chicharritas, cochinillas, chinches, libélulas y moscas.

Desde 2018, gracias a una nueva normativa europea, los insectos son considerados nuevos alimentos con autorización para el consumo humano.

Con el crecimiento demográfico del planeta los insectos pueden ser la clave para conseguir los requerimientos proteicos de gran parte de la población, además de ser una opción sostenible para el medio ambiente.Nutrición y dietética en la UPEA

Los insectos son una gran fuente de proteínas de alta calidad similares a las de la carne y un aspecto muy interesante además de su bajo precio. Según la FAO podría ayudar a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero en el caso de incorporarlos de forma frecuente en nuestra dieta ya que desplazarían a otros alimentos con propiedades parecidas que consumen grandes cantidades de recursos.

En cuanto a la proporción de proteínas que tienen los distintos insectos, a la cabeza están los saltamontes con un 75% de proteínas, larvas y arañas cuentan con un 63%, las termitas 46% y por último las hormigas que poseen un 24% de proteínas que suelen ser mayoritariamente de alta calidad. Además, del gran aporte proteico los insectos aportan diversos micronutrientes y son ricos en diversos minerales tales como calcio, magnesio, cobre, fósforo, hierro, selenio y zinc; y vitaminas del grupo B específicamente B2 (rivoflavina), B5 (ácido pantoténico) y B9 (ácido fólico). En cuanto a las grasas, son principalmente poliinsaturadas y tienen bajo contenido en colesterol general. Son ricos en fibra y poseen muy pocas calorías.

Otra manera de consumir insectos es a través de las harinas producidas por la trituración de diversos insectos, que pueden llegar a tener hasta más de un 60% de proteínas y con un sabor similar al de los frutos secos.// Men’sHealth


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