El 2020 no ha empezado de la mejor manera. Una de mis amigas -de esas que más que amiga parece hermana- ha roto con su pareja.

Está en ese momento en el que, cada vez que encuentra algo de él, se echa a llorar.

La reacción de su ex, en cambio, no podría ser más distinta. Además de tratar la ruptura con mucha frialdad, ya se ha bajado una aplicación para ligar.

“¿Es que él no siente lo mismo?”, me pregunta mi amiga, sin entender cómo es posible que, tras dos años juntos y convivencia bajo el mismo techo en países diferentes, estén en momentos emocionales tan opuestos.

Pero lo cierto es que hombres y mujeres solemos reaccionar de manera muy diferente cuando se trata de lidiar con una separación.

Cuando yo misma, o alguna de mis amigas, ha terminado la relación con su pareja, empieza la fase de desahogo. Con una, con otra, con la madre, por Whatsapp, vía llamada telefónica o en una cafetería del centro comercial, preguntándose, durante horas, qué fue lo que no funcionó.

Son unos días en los que necesitas sentirte arropada tirando de las que más te (y os) conocen.

En el caso de ellos hay un impedimento mayor: socialmente no está bien visto que un hombre se derrumbe tal y como hacemos nosotras.

Siempre tienen que demostrar su entereza y raro es que llamen a su amigo para llenarle el hombro de lágrimas (aunque hay casos de todo tipo, por supuesto).

Lo más habitual, como el ex de mi amiga, es que enseguida ocupen su agenda con planes y citas que les hagan distanciarse -al menos por un tiempo- del dolor de la pérdida.

No es una fase larga, tarde o temprano también terminan enfrentándose al luto. Y, por mucho que mi amiga ahora mismo no lo vea, a él va a pasarle tanta factura como a ella, aunque quizás no en el mismo momento ni de la misma manera.

A fin de cuentas, ellos también tienen su corazoncito y, como nosotras, deberían sentirse libres de poder romperse sin ser tildados de débiles.

Duquesa Doslabios.// El Blog de Lilih Blue



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