Si usted amigo(a) comunicador en formación no es cercano o familiar de periodista, político o empresario y entró a décimo semestre sin saber qué hacer con su vida laboral, preocúpese porque a lo mejor, el único éxito que tenga en su carrera serán los 100 likes de la selfie que se tome en el grado con su mamá y la estruendosa fiesta con sus amigos en la terraza de su casa; sin embargo, recuerde sacar hartas copias del cartón, que mucha falta le harán antes de enmarcarlo y colgarlo en la pared.

Hay tan pocas plazas de trabajo para tanta demanda de profesionales que el tema angustia, pero preocupa más que las facultades de comunicación no se inmuten frente al fenómeno. Gradúan a cientos como sacar pan de $200 del horno.

Sugerencias para que no le toque salir con el acta de grado debajo del brazo a pedir trabajo en Tennis, Subway o a alguna constructora: ábrase espacios desde temprano,  sea inquieto, entrón (que no sapo y/o lambón), muéstrese atento, receptivo, voluntarioso. Sepa regalarse, pues a veces es necesario, se gana experiencia y relaciones. No se lamente, luego podrá cobrar bien por su trabajo. Y para los que tienen vocación de reporteros, hay que forjarse en el oficio afuera, en la calle. Husmeando, narrando lo que otros no ven . No espere ser millonario pues los periodistas de raza no aspiran a eso.

Si es fuerte en algo (locución, redacción, fotografía, televisión, investigación)enfóquese allí y arranque. Que ese sea su cuento o como dicen los gurú de la comunicación política: su relato; el producto que va ofrecer, a mercadear.  Sea integral pero persista en su lucha: el talento.

Periodismo en la UPEAComunicadores hay por montones, pero cuando se ofrecen elementos diferenciadores, jamás faltará el trabajo bien pago y se marcará la pauta. Si no le gusta leer y le da mamera escribir, pero cree que físicamente es un yogurazo y le lloverán las propuestas, por respeto a la profesión, desista y estudie otra vaina, o haga cursos de presentación con Diva Jessurum.

Emprenda: en la actualidad, o como citan en los textos académicos “en este mundo globalizado” donde lo que no se dice no es y la información hace parte de la canasta familiar,  la comunicación social y el periodismo tienen un abanico inagotable de posibilidades para hacer empresa, ofrecer servicios, crear plataforma de contenido multimedia etc.

Ahora, la situación no puede ser menos escabrosa cuando llegan las prácticas profesionales. Al médico le toca en una clínica u hospital; al abogado como judicante en algún despacho judicial mientras que el comunicador social se come las uñas esperando algún espacio que le consiga la universidad (en algunos casos) para cumplir el requisito y poner en práctica sus conocimientos y facultades. De repente salen ofertas tentadoras como esta: Importante institución universitaria requiere estudiante de Comunicación Social Interesado en realizar su práctica profesional.

La ilusión es hacerlo tan bien que al término de la pasantía  la empresa o institución brinde la oportunidad de un contrato laboral. A continuación, el esbozo de lo que la oferta exige como capacidades que debe tener el practicante y lo que posteriormente sucede. La triste realidad.

El practicante debe tener conocimiento en herramientas ofimáticas. REALIDAD: redactará oficios, hará las diapositivas de la maestría de su jefe y el cuadro en Excel a la de talento humano para hacer la relación del personal.

Herramientas de diseño. REALIDAD: hará invitaciones, memes y GIF de bullying corporativo y  tarjetas de cumpleaños de todo el personal.

Herramientas audiovisuales. REALIDAD: debe hacerse a un equipo celular de alta gama con buena resolución de cámara para hacer el registro fotográfico de los cumpleaños y ocasiones especiales como jean party, chica simpatía y jornadas recreativas.

Ser hábil en manualidades. REALIDAD: recortará las notas del periódico y pegará en las 54 carteleras de la Institución. Será quien envuelva los regalos de cumpleaños de las directivas.

Manejo avanzado de medios digitales. REALIDAD: ¡Felicitaciones! Eres el nuevo community manager. Manejarás  las redes sociales de la Institución.

Tener competencias comunicacionales para el manejo de públicos. REALIDAD: Prepare un buen ajuar porque le tocará presentar reuniones, conversatorios, foros, grados, eventos de integración estudiantil y hasta lo pondrán a cantar y a hacer recreación dirigida para que la gente no se aburra. El jengibre es bueno para la voz.

Buen manejo de relaciones públicas. REALIDAD: prepare la gorra y el bloqueador porque hará volanteo,  jornadas de promoción de la oferta académica de la Institución en las calles. Atenderá personal externo cuando la recepcionista se ausente y contestará  todas las llamadas que entren al conmutador.

Tener bases  en procesos logísticos. REALIDAD: es decir, servir tintos, fungir de informador, organizador de eventos. Confirmar invitados, recibirlos, acomodarlos y despedirlos.

Y por último el tan ponderado “Ser proactivo”. REALIDAD: si hay que barrer y trapear el lugar del evento y los salones toca hacerlo.

A manera de bonificación mensual se le entregará al practicante una tarjeta Transcaribe cargada con $50.000 y bonos de compra por valor de $20.000 en  el almacén Tierra Santa de la familia del dueño de la Institución.

Solo de ti estimado colega, depende correr con una mejor suerte. Lee y escribe, lee y escribe. Lee y escribe.// El Espectador

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