Comunicación social UPEA

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Cuarenta años de periodismo pasan volando en el libro Periodismo en reconstrucción Josep Carles Rius lo ha construido con materiales procedentes de su experiencia entre la acción y la reflexión. Desde su ingreso en la infantería de la información hasta los estados mayores de la gestión, la dirección y la empresa. Del desierto de la prensa del franquismo hasta el periodismo cibernético de red social. No es neutral. Pero tampoco apocalíptico ni integrado, nostálgico ni visionario, optimista ni pesimista. De un realismo a veces estremecedor, su relato indaga en lo que pasa y puede pasar a lectores y perio­distas.

Sostiene Rius que en la crisis de la prensa hay más causas que la recesión económica general. Fueron y son internet, las televisiones privadas, las plataformas digitales y los errores de gestión de grupos mediáticos. De ahí, la desconfianza y desapego entre lectores y su prensa. Sin lamentos ni profecías, su tesis es que la suma y coincidencia de circunstancias y errores cometidos originó una tormenta perfecta que causa un cambio de clima en el ecosistema comunicativo. Aporta las pruebas un profesional que ha tenido cargos medios y directivos en El Noticiero Universal, El Periódico de Catalunya, La Vanguardia, El Magazine, Público y en Eldiario.es, además de decano del Col·legi de Periodistes de Catalu­nya y profesor en la UAB.

Rius describe aquel siglo pasado, cuando la prensa consiguió “el binomio virtuoso” de ser un magnífico negocio que prestaba un servicio público a la sociedad. Cuando fue el cuarto poder real y decisivo en la construcción de las democracias. La vocación de servir, influir y participar en el avance de la sociedad unió rentabilidad económica y social e independencia de otros poderes. Todo, con la confianza y cierto vínculo emocional de los lectores con sus diarios.

Con internet, los agoreros del fin de Gutenberg, la recesión y grupos mediáticos en territorios bursátiles y financieros, una parte de la prensa comenzó a comprometer su credibilidad y su calidad democrática. Contagiada de los valores líquidos de una sociedad líquida, se ve ahora en una crisis ética de fondo. Ya sin el falso mito de la objetividad, los lectores exigen veracidad, rigor, fiabilidad y calidad al margen de intereses y partidismos. La cuestión es si la profesión ha estado a la altura desde que las redacciones comenzaron a perder poder y algunas, a hipotecar su independencia.

Periodismo en la UPEAEn un paisaje segado de talento a causa de las prejubilaciones, de la subproletarización de las nuevas promociones y la destrucción masiva de puestos de trabajo, Rius propone un periodismo cimentado en sus orígenes éticos y en nuevas experiencias y medios que creen espacios de independencia profesional. Cuando las máquinas de comunicar de bolsillo y la información y la opinión en espectáculos televisados dan la sensación de que cualquiera puede ser periodista, el autor reivindica un periodismo que abra caminos de diálogo y encuentro entre la ciudadanía y la prensa seria y honrada. Una alianza entre periodistas y una sociedad activa con horizontes éticos y nuevas fórmulas que garanticen libertad y recuperen credibilidad. Sin recetas de autoayuda, Periodismo en reconstrucción aporta mucho saber y plantea algunas dudas. Pero ante la primera duda: periodismo. Ante la segunda: los clásicos del periodismo. Y ante la tercera: más y mejor periodismo. No falla.// La Vanguardia

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