“La imagen que suele darse de nosotros no es real”. Lo comenta el secretario técnico del colegio de ingenieros agrónomos de Levante, José Carbonell. “Se nos suele ver más apegados a la tierra, pero en nuestro trabajo hay mucho de investigación, de laboratorio, de nuevas tecnologías, de ordenadores…”. Haciendo un símil, ellos son los arquitectos de la agricultura y se les suele representar como peones de obra.

La labor de los ingenieros agrónomos, prosigue Carbonell, en la época de la biotecnología, de los satélites, de las redes sociales, tiene una exigencia básica: “reciclaje continuo”. Con ese objetivo, el Colegio de Agrónomos al que pertenece y la Asociación Española de Fabricantes de Agronutrientes han puesto en marcha un curso especial dirigido a profesionales que en pocas palabras servirá para crear al ingeniero agrónomo perfecto.

Serán 160 horas lectivas que serán impartidas por los mejores especialistas nacionales y que responde estrictamente a las necesidades del mercado. Es un curso a la medida de las empresas, ad hoc, que aspira a que sus estudiantes alcancen el 100% de ocupación, o lo que es lo mismo, que todos los que lo realicen encuentren trabajo; algo así como el Top Gun de la Ingeniería Agronómica. Pura élite.

Ingeniería agronómica en la UPEALos contenidos del programa, que lo hacen tan singular incluyen materias sobre la nutrición de plantas (45 horas), la regulación del mercado en el ámbito de la Unión Europea (35 horas) y la dirección de ventas, un perfil cada vez más demandado y al que se dedicarán 80 horas, la mitad del tiempo lectivo. Una vez finalizado el curso, que se realizará desde abril hasta diciembre, se creará una bolsa de trabajo a disposición de las empresas de AEFA, promotoras de esta iniciativa.

Un pulmón económico

AEFA agrupa actualmente a 49 empresas especializadas en la producción de agronutrientes, bioestimulantes agrícolas, abonos y otros productos. Están distribuidas por toda la geografía española aunque con mayor concentración en la Comunidad Valenciana. Los productos de sus asociados están presentes en más de 100 países con el 45% de sus ventas en el mercado internacional y con una facturación global alrededor de los 600 millones de euros en 2016.

Con este curso estas empresas pretenden acabar con lo que denominan como “déficit” de ingenieros agrónomos expertos en agronutrientes y bioestimulantes. Por sorprendente que parezca, en un país con un índice de desocupación del 18,2%, en 2016 no se pudo cubrir la demanda del sector. Éste crece a un ritmo más alto del que pueden prever los centros de estudios y con unas exigencias específicas que se escapan a los planes académicos.

En este sentido el decano del colegio, Baldomero Segura, mostraba esta semana pasada su satisfacción por una iniciativa con la que aspira a que su colegio sea “proveedor de mano de obra especializada” y evitar que queden puestos de trabajo sin cubrir, “algo que ya está empezando a suceder”, decía.

Mientras, desde las empresas, el presidente de AEFA, Ricardo Villuendas, recordaba que en la actualidad a la agricultura “se le plantean retos constantes para la producción de alimentos suficientes, seguros y saludables, en escenarios agrícola muchas veces adversos o cambiantes como consecuencia del cambio climático”. “Por eso”, aseguraba, “esta propuesta formativa es tan importante”.

Interés nacional

Si bien el curso está pensado para Comunitat Valenciana y Baleares, en el colegio han recibido petición de información desde Andalucía y Murcia. Y es que, explica Carbonell, su gran valor es que ha sido concebido desde “la lógica pura y dura”. Es el curso soñado por muchos agrónomos.

La formación la recibirán cada año grupos de 25 alumnos, “no pueden ser más” dice Carbonell, y se espera lograr que en los próximos ocho años hasta 200 profesionales salgan de los talleres y aulas de este curso.

“Existe un desconocimiento entre los estudiantes de la gran potencia mundial que es España en el ámbito de los bioestimulantes”, explica Carlos Ledó, CEO de Idai Nature, “lo que hace menos atractivo nuestro sector, pese a que la realidad es que el sector agrícola es uno de los que más están traccionando el mercado laboral, que precisa de mano de obra cualificada y con formación específica en nutrición vegetal”.

“La ingeniería agronómica está potentísima y tenemos una ratio de empleo muy alta”, indica por su parte Carbonell. “Lo bueno de este proyecto es que nos hemos puesto junto a las empresas y hemos definido una formación posgrado muy completa y además actualizable”, comenta. El reciclaje continuo, la primera exigencia de los tiempos modernos.// Valencia Plaza

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