1. A manera de Preámbulo.

No cabe duda la interconexión, las interacciones, el ambiente relacional que caracteriza al mundo desde el subatómico al macroscópico. Los procesos de unión, de cooperación, de coordinación, de caos y orden, son visibles en esa complejidad multinivel característica de la realidad percibida por los humanos, lo que ha llevado a proponer que existe un ser superior que ha planificado todo lo existente, esto es el cosmos con su complejidad; pero hay otros que indican que es producto de la evolución a través de la selección natural; pero también hay científicos que sugieren otra posibilidad a través de las maquinas moleculares de complejidad irreducible, que manifiestan la existencia de un designio inteligente (Documental, 2011). Las teorías se enfrentan con sus argumentos y evidencias, en un futuro quizá podamos con mayor certeza explicar el origen del Cosmos, de la Tierra y de la vida en sus diversas manifestaciones en nuestro planeta.

La vida, y la vida humana, es el producto de esas complejidades relacionales, dando origen a los sistemas vivos que son sistemas abiertos/cerrados, que requieren estar en interconexión con el exterior para el intercambio energético. Colocando a estos sistemas en un grado de dependencia con el mundo para su existencia, más aún los humanos, para hacernos humanos requerimos vivir junto a otros humanos, quienes nos dotan de la cultura, lenguaje, normas de convivencia social, así como las ético-morales, además de los saberes, conocimientos de distinto nivel, etc., etc.

Por lo expuesto en líneas anteriores, todo lo existente está relacionado, en mutua interdependencia, no hay nada fuera de esa posibilidad para la existencia, desde el subatómico a lo macroscópico; pero es allí, en medio de esa condición que debemos entender la libertad humana desde otras esferas o niveles, relativas al mundo de la vida de las relaciones sociales, en donde se asienta el objetivo primario de dotarnos de autonomía para ser libres con autosuficiencia. Es en ese mundo, en donde está el germen y todos los procesos que nos hacen seres Humanos.Sociología en la UPEA

  1. ¿Por qué libertad originaria?

Acerca de la libertad hay mucha tinta y papel utilizadas, a pesar de ello, se mantiene la brecha de cierta insatisfacción al término libertad, utilizado en varias circunstancias y para decir sobre diferentes y variados aspectos; seguramente es debido a la transformación de la palabra libertad, en un término primario que solo es definible a través de otros hechos o circunstancias, y como la realidad se encuentra en constante cambio y transformación, las condiciones cambian y por lo tanto el contenido que permite explicitar también se modifica. Vivimos en un proceso de complejidades cada vez imposible de avizorar, de poder entender en ese instante, que impiden conceptualizaciones de los términos que integren a los diferentes acontecimientos.

Con ese grado de imprecisión, me acojo para fines expositivos de esta parte, a la siguiente caracterización: que la libertad es la capacidad humana deliberada de decidir accionar a través de sus facultades sin restricción alguna; aunque esa capacidad deliberada para accionar en el mundo humano encuentre su primera limitación, que es el derecho de los demás. Es una libertad condicionada necesaria para la vida humana, restringida por aquellos principios ético-morales que buscan armonizar la vida social entre diversos y diferentes y con la naturaleza.

Al decir libertad originaria, se debe entender a las capacidades de desarrollar las diferentes acciones que los humanos decidamos ejecutar de manera diferenciada según nuestras posibilidades físico/intelectuales/psíquicos, expresados a través de los deseos y sentimientos, de la voluntad y la autonomía para hacer, considerando en ello, los marcos ético-morales de una vida respetuosa y armónica con uno mismo, con los demás y con la naturaleza. Esto significa, que no existe ningún interés personal de otra persona o grupo que impida o imponga realizar esas acciones, solo aquellas que tienen relación con la vida general de todos, en medio de la cooperación, del aporte, del darse y dar; en fin, es ‘una facultad interna que permite hacer o no hacer lo que se considera como oportuno’ (Pele, A. 2015) las personas como seres humanos individuales.

  1. Algunas características básicas para la existencia de la libertad.

Es imperioso, la presencia de una estructura y organización biológica que de soporte para la realización de actividades diferentes y diversas al de otros sistemas vivos.  En los humanos el formato biológico esta expresado en el organismo que como especie es específica y diferente a cualquier otro sistema vivo. Pero no es suficiente para ser humano, el contar con esta estructura y organización, se requiere el proceso de humanización, siendo este un proceso continuo, no acabado, sigue en su constante cambio y transformación a través del tiempo, las modificaciones son parte de escritos extensos, que dan cuenta de aquello. Parecería que se ha detenido los cambios biológicos, o estos requieren mucho más tiempo para expresarse, sin embargo es notorio los cambios socio-culturales que implican nuevos comportamientos humanos, visualizables no con mucha dificultad en el transcurso del tiempo.

¿Pero cuáles son esas características que debieron desde un principio ser desarrolladas y maduradas por los protohombres y que perduran hasta la actualidad, como parte intrínseca de hacernos humanos en el día a día ejerciendo la libertad?. Sin lugar a dudas una de ellas corresponde al desarrollo de las funciones mentales superiores, entre las que constan: atención, aprendizaje, memoria, lenguaje, emociones, conciencia, pensamiento y razonamiento-, así como las funciones ejecutivas.  (Gutiérrez-Soriano, JR. Et.al. 2018) que son disposiciones cognitivas y conductuales que facilitan la adaptación de las personas a situaciones nuevas, entre las que se encuentran la memoria de trabajo, flexibilidad mental, planeación viso-espacial, memoria estratégica y planeación secuencial (Flores, J. et.al. 2014). Las funciones mentales se presentan en la medida de la maduración cerebral, del propio desarrollo del pensamiento mediado por la experiencia adquirido en el día a día por el contacto a través de los sentidos con el mundo exterior y la capacidad de retener aquellos hechos, cosas, o procesos logrando identificar en una primera instancia lo que les es similar y lo que le es diferente, para avanzar en la captación del mundo e ir formando en la mente las realidades según las percepciones y representaciones que conlleva al desarrollo de la capacidad abstractiva, y seguir con los procesos mentales/cognitivos de mayor complejidad, hasta alcanzar la maduración y desarrollo conocidos hasta hoy.

De allí que el entorno, natural-social son la fuente del conocimiento, de las experiencias, de las percepciones y representaciones, de la creación del mundo en la mente. Desde su inicio una parte importante para que se produzca en la mente la realidad y se mantenga en ella, es la memoria en la que se guarda esos estímulos que forman imágenes y códigos que sirven para generar representaciones. Pero estas representaciones mentales, se basan en la experiencia con el entorno, sin lo cual no sería posible la generación de las mismas, de esa manera cada persona construye la realidad, y ésta se vuelve una cuestión individual/personal de cada quien basado en las experiencias y la cultura que media con los patrones interpretativos y de explicación. Así la realidad en la que se desenvuelve una persona se transforma en ‘procesos de condicionamiento y/o de aprendizaje; el sujeto es el resultado de su experiencia sensorial y emocional’ (Falcon. A. 2018)

El acierto/error debió ser –posiblemente- el método utilizado en la experimentación por el protohombre en la búsqueda de las soluciones ante las necesidades inmediatas existentes en la lucha por la sobrevivencia, y que es válida hasta la actualidad. Los conocimientos alcanzados en toda época por los humanos no son completos, siempre deja espacios de incomprensión de los variados fenómenos naturales, sociales, biológicos, psicológicos, en la que la humanidad se coloca en una posición de imposibilidad para explicar todos  los sucesos, así como de la sensación de pequeñez ante los hechos y fenómenos que suceden. No puede ser menos, si hoy ante un huracán, una erupción volcánica, un tsunami, etc., nos sentimos incapaces de enfrentarnos, mucho más intenso debió ser en los primeros tiempos de la vida humana. Pero este sentimiento de impotencia, de incapacidad, de pequeñez, lo vuelve esclavo, sumiso, se ve obligado a deponer sus capacidades y de encarcelar la libertad ante los avatares de la realidad; sin embargo, busca explicaciones que le permitan escapar de esa incertidumbre, encontrando soluciones en la construcción del conocimiento con explicaciones como las mágico/mítico/religiosas, o las desarrolladas desde las ciencias sociales, las naturales, o desde las biológicas, que le permiten un grado de tranquilidad.

Realizando un retrotraer mental hacia aquellos tiempos primitivos de la humanidad, me atrevería a decir, que en el amplio espacio de la naturaleza, con pocas personas habitándolas, la soledad, el ocio, el silencio debió dominar las formas de la vida cotidiana, ello les permitió observar con detenimiento los hechos, los fenómenos tanto naturales como biológicos, para desarrollar el pensamiento abstracto, y se transforman en los espacios en donde puede fluir sin interrupción las ideas y se puede decir todo lo que se quiere; como producto de ello se organizó el conocimiento empírico, el mismo le permitió la sobrevivencia, transformándose en conductas humanas al impregnarse en el cuerpo y la mente, muy útiles para comprender la realidad –el entorno natural y social- que se iba organizando en su mente y en su alrededor, siendo la base sustancial para la toma de decisiones ante los hechos y fenómenos suscitados en su vida cotidiana.

Es allí, en ese medio en dónde la libertad de pensar, del sentir, del crear, del inventar, de reflexionar, el de construir códigos mentales, el de crear símbolos, así como el de hacer cosas para subsistir y sobrevivir, permitió inventarse su propio ser, su Yo, el Otro, el Mismo (Mead, G. 1999),  es decir su propia realidad, en completa libertad. Esto podría corresponder, a lo que me refiero, como la ´libertad originaria´, en la que las personas desde los inicios de la humanidad hasta la actualidad,  pueden pensar, sentir, decir aunque sea para sí, sin la imposición de las normas que impidan la construcción del mundo, de su realidad, desprovistos de los intereses personales o de grupo; aunque en el accionar siempre debemos considerar las normas ético-morales. Este es el espacio perfecto para desarrollar todos los deseos como ideales en base a las posibilidades de la persona y del entorno natural/social.

Es así como pudo haberse iniciado las explicaciones y comprensión, dando paso a formas relacionales humano/naturaleza, propias de ese momento histórico, lleno de simbologías sobrenaturales antropoformizadas, que todavía están presentes en nuestro mundo contemporáneo modificadas en sus formas, que le permitió encarar la amplísima diversidad de eventualidades, de ansiedades, con los conocimientos alcanzados hasta ese momento por cada persona y/o grupo humano, con un conjunto de creencias transformadas en símbolos, que construyen explicaciones. Tan es así, que ‘hasta hoy requerimos lo que llamamos “explicaciones” para todo lo que ocurre alrededor de nosotros, esperando que se ajusten en un esquema coherente’ (Falcon. A. 2018).

En este hacerse el humano, no menos importante es el desarrollo con la maduración de la función de la memoria, que es una facultad del funcionamiento cerebral, permitiendo captar, ordenar, almacenar, codificar, recuperar (recordar) consciente o inconscientemente, de forma individual o con la influencia de la sociedad, los sucesos captados por nuestros sentidos. Por esa razón la memoria necesita tener una base física que es dada por la estructura y organización del cerebro, sin la cual no sería posible la presencia de esta función biológica; sin embargo, la memoria, también es cosmo-antropo-social, ello implica que las cualidades de la memoria dependen de las relaciones con la realidad exterior, la misma que aporta con los estímulos físicos que despiertan las capacidades de distinción para diferenciar lo que para la persona en esas circunstancias es relevante o no, y según la cual se registra esa información en más o menos capacidad temporal de almacenaje, dependiendo de la ‘creación de significados subjetivos, donde los procesos mentales de recuperación y codificación en la memoria y la simbolización lingüística del conocimiento, juegan un papel central en el significado de la realidad para el sujeto y por lo tanto de su existencia’. (Falcon. A. 2018)

La memoria que cada persona tiene refleja la experiencia con el mundo exterior, y representa la cultura que el grupo humano y sociedad le ha impuesto, por ello que la memoria perfila geografías humanas, basadas en lo que ha sido y es su vivir. No puede tener en su memoria aquello que no ha sido depositado y codificado por la persona, se requiere de esa experiencia de vida. Esta capacidad de recordar, les da a las personas unas propiedades especiales que le permiten accionar una y otra vez de la misma manera frente a situaciones similares o modificar dependiendo de las circunstancias. Es lo que hace a una persona un ser creador, inventor, modificador, constructor de perspectivas, de ideas nuevas y alternas. En definitiva un ser único y particular, no repetible, indescriptible, de posibilidades diversas y diferentes, no predecible, que se adapta a las circunstancias para vencer los obstáculos. Esto hace que el mismo se construya como ser en el día a día.

Por otro lado, nos encontramos ante avances tan inmensos del conocimiento científico, que permiten explicaciones antes no posibles de pensar, peor de proponer, una de ellas es la epigenética*, que indica la existencia de un material genético, heredable de una generación a otra, paralela al ADN, que permite explicar las relaciones de una persona con el mundo externo sea natural o socio-cultural. Por ello, la epigenética, sirve como el eslabón entre el mundo externo y la biología humana, es decir, las implicaciones que tienen la economía, la política, la cultura, el ambiente natural, las costumbres, las formas de vida, los estilos de vida, las alegrías, las tristezas, los sucesos y acontecimientos que impacten a cada persona son responsables de una codificación en la cadena epigenética que se transmite hereditariamente a la progenie, sin que haya alteración alguna del ADN, que en la medicina se decía influyen en la persona produciendo enfermedad, ahora se sabe con certeza que existe una estructura genética que se modifica con estas perturbaciones hasta el punto de incidir en el funcionamiento del ADN y por lo tanto en el organismo humano, siendo la responsable de traducir los estímulos externos en códigos que modulan la expresión del ADN, y por lo tanto la calidad de la vida en términos biológicos. En otras palabras, la epigenética es la que se modifica dependiendo de las relaciones que el ser humano tenga con la naturaleza o con la sociedad.

Estos conocimientos tienen importancia para indicar que la libertad a la que nos referimos, está influenciada profundamente por el mundo social y físico/ambiental, no solo en el comportamiento humano, mediado por la cultura y la psicología, sino en su propia biología, que le transmite posibilidades de hacerse un ser particular. De esta manera toda la experiencia pasada inscritos en el ADN, para responder a las eventualidades –perturbaciones- que surgen en el devenir, con el único propósito de preservar la vida, esta impregnada por la cultura, por la forma de vivir de las personas, y se puede decir que la cultura se transmite genéticamente de generación en generación y es constituyente de la biología, y una vez así se transforma en constitutivo humano/biológico. Pero es bueno tener presente, que estos caracteres influenciados por la epigenética, son modificables al cambiar las condiciones de vida que llevaron a estas expresiones génicas en el nivel fenotípico.

También es de importancia reconocer y detenernos cuidadosamente en el proceso de humanización, que debió surcar caminos con aciertos y errores, varios de ellos se han vuelto como innatos de las personas a la hora actual, en sus inicios los protohumanos debieron esforzarse por sostener adaptabilidades a través de grandes esfuerzos y por largos períodos de tiempo que están impregnados en la genética.

Todos los procesos de maduración pasada y actual, por los que la humanidad ha caminado y caminará, en marcos de interrelaciones e interdependencias, corresponden a los momentos de construcción de una libertad particular para que actuando individualmente representemos el mundo social-cósmico del cual procedemos. Será importante, quedarnos en los momentos de interpretación del pasado y del presente humanos, que pueden darnos pistas importantes para explicar porque somos como somos.

  1. La libertad humana conculcada.

Las luchas por la libertad levantadas por las diferentes y diversas agrupaciones sociales, que eran parte del sentimiento de malestar individual y social, expresados de distintos modos, al decir de varios sociólogos o de filósofos, ahora han sido menguados a través del mejoramiento y ampliación de las libertades individuales, en dónde la voluntad para resistir, ser creativos e innovativos considerando el bien común ha sido desplazado hacia formas cada vez más sutiles de individualismo, como lo explica Gíles Lipovetsky (2000), quien afirma que vivimos en la sociedad postmoderna, con una segunda revolución individualista, que se transforma en un denominador de una nueva personalización que ha sido implementada desde el siglo XIX, y que ahora se siente su presencia en los diferentes ámbitos del hacer humano/social, mediada por los mass media quienes se encargan de difundir la ideología de una sociedad completamente libre y transparente, en donde la persona imbuida de ese parecer, llega a un Narcisismo perverso, siendo un peligro posiblemente para la sociedad que conocemos o conocíamos, con humanos que se hacen en la relación y con el compromiso de una vida entre diversos y diferentes, pero que en esta nueva forma de estructura y organización social del postmodernismo rompe con ese pilar sustancial, centro de los debates y de las decisiones para alcanzar esa sociedad libre, igualitaria y fraterna, y concentrarse en el Yo sin importar los demás y lo demás; esto es, las demás personas, la naturaleza, los otros sistemas vivos que hacen posible la vida en este planeta Tierra.

Con el consumismo, escenario social de la mejor expresión del hedonismo, al producir gran satisfacción y felicidad humanas, se deja de lado el compromiso colectivo; es el disfrute en el momento, sin mediar reflexión alguna; la despreocupación por el saber y buscar explicaciones han cedido el espacio a la información mediática, y con ello, se hace cada vez más difícil cualquier tipo de convocatoria para una participación colectiva que pueda frenar los atropellos a la vida misma de los seres humanos. Hay una revisión radical de las tradiciones acerca de la verdad, el conocimiento, más aún acerca de los significados y praxis de los principios que eran el soporte de la sociedad moderna, ahora esos principios juegan en terrenos laxos, que involucran a toda la vida de las personas y de la sociedad en su conjunto, ‘estamos sometidos a una tremenda andanada de estímulos sociales –que se aproxima al estado de saturación social- , que ha demolido los círculos coherentes de consenso, que no se amoldan a las pautas establecidas, facilitadas por las nuevas tecnologías que permiten mantener relaciones directas o indirectas, todo lo cual ha impactado en la manera como conceptualizamos nuestro yo y las pautas de vida social anexas. Nuestro yo está saturado y a la par desmoronan las concepciones románticas y modernas del yo de las bases sociales que lo sustentan’ (Gergen, k. 1992), facilitando nuevas relaciones sociales y la puesta en escena del esclavismo voluntario, del narcisismo perverso, de la perdida de voluntad para reflexionar el mundo que vivimos, y sirven incondicionalmente a los fines e intereses del modelo productivista/consumista que están por detrás de todos estos procesos.

La acumulación del capital, alcanza como nunca antes, su objetivo central, el de diezmar a las personas de su capacidad reflexiva libre, aunque parezca que vivimos en una sociedad completamente libre y trasparente, ello sólo es posible en la existencia como consumidor esto es, en la escogencia de un producto, bien o servicio frente a otro, por lo demás la persona se siente ‘solo e impotente, al extremo que busca liberarse del Yo individual, en otras palabras de liberarse de la pesada carga de la libertad’(Fromm, E. 2017, pág.166)  que ha sido entregada por la sociedad, como el espacio más adecuado para el fin de la nueva forma de sumisión social.

  1. A manera de corolario.

No permitamos que nuestra libertad originaria, necesaria para continuar siendo humanos sea manipulada y utilizada para fines de dominación por la nueva forma ideológica consustancial a la sociedad postmoderna. Opongamos más humanidad reflexiva, colectiva, donde el bien común sea nuestro denominador, en ejercicio pleno de la libertad para pensar, decir, sentir y hacer dentro de los límites que son necesarios para el convivir en armonía con uno mismo, con los demás y con la naturaleza. Hay que levantarnos como el ave Fenix desde los escombros, desde los despojos de humanidad a la que hemos sido llevados por el sistema de dominación y sumisión, hay que desprenderse de las ataduras del orden, de las verdades establecidas como ley, de las ideas como ideologías en beneficio de la reproducción del capital, para erigir ese otro mundo posible con alegría, con fuerza, con entusiasmo, con sabiduría, con las subjetividades que nos caracterizan como humanos, y así renacer con nuevos horizontes, despojado de los vicios, de los imaginarios colectivos de la esclavitud y sumisión, para ondear la bandera de la libertad en donde nos sintamos iguales entre diversos y diferentes que somos, y con la fraternidad que será el cobijo que posibilite colocar a la humanidad y a la naturaleza en la primera línea de su quehacer, de su esfuerzo, de su pensamiento.

* El Epigenoma, representan ‘marcas moleculares detectables; dichas marcas generan modificaciones que afectan la actividad transcripcional de los genes y una vez establecidas son relativamente estables en las siguientes generaciones, … e indican los cambios heredables en la estructura y organización del ADN que no involucran cambios en la secuencia y que modulan la expresión génica. Estos cambios en la expresión génica implican, entonces, cambios heredables en el fenotipo’ (García, R. et.al. 2012)

Referencias bibliográficas:

Documental (2011). La clave del Misterio de la vida. El Designio inteligente. Illustra media. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=LJm9cErvTkg

Falcon. A. (2018). Apuntes sobre la génesis del pensamiento y la conducta. Disponible en: http://depa.fquim.unam.mx/amyd/archivero/GENESISDELPENSAMIENTO_1120.pdf

Fromm, E. (2017). El Miedo a la Libertad. Ed. Planeta Colombiana S.A. Bogotá-Colombia.

Flores, J. et.al. (2014). Desarrollo de funciones ejecutivas, de la niñez a la juventud. Editado en Anal. Psicol. vol.30 no.2 Murcia may. 2014, y en la Revista Cielo. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-97282014000200009

García, R. et.al. (2012). Epigenética: definición, bases moleculares e implicaciones en la salud y en la evolución humana. Scielo Rev. Cienc. Salud vol.10 no.1 Bogotá. Disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1692-72732012000100006

Gutiérrez-Soriano, JR. Et.al. (2018). Funciones Mentales: Neurobiología. Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, Facultad de Medicina, UNAM. Disponible en:  http://psiquiatria.facmed.unam.mx/docs/ism/unidad3.pdf     Bajado el 29/06/2018

Gergen, k. (1992). El Yo Saturado: Dilemas de identidad en el mundo contemporáneo. Ed. Paidós. España.

Mead, G. H. (1999). Espíritu, Persona y Sociedad. Ed. Paidós. Buenos Aires. Disponible en: https://sicologias.files.wordpress.com/2015/01/01-mead-g-espiritu-persona-y-sociedad.pdf

Pele, A. (2015). La dignidad humana: modelo contemporáneo y modelos tradicionales. IMED. Disponible en: file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/Dialnet-LaDignidadHumana-5379213%20(1).pdf

Lipovetsky, G. (2000). La Era del Vacío: Ensayos sobre el individualismo contemporáneo. Ed. Anagrama. Barcelona España. Disponible en: http://fido.palermo.edu/servicios_dyc/blog/docentes/trabajos/6553_15813.pdf// Ssociólogos

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