Los implantes dentales suelen ser la solución más adecuada cuando perdemos un diente y necesitamos reponerlo y, a la vez, es uno de los tratamientos que más dudas y preguntas genera en los pacientes. Sin embargo, el proceso de colocación del implante es rápido y sencillo y el resultado es casi imperceptible tanto para el paciente como para el resto de personas.

Los implantes se ajustan y adaptan al hueso de la mandíbula y, a la vista, son prácticamente idénticos a la pieza dental que sustituyen. Además, son una solución efectiva porque son resistentes y duraderos.

Una vez colocados, difícilmente los implantes generarán problemas en los pacientes. Sin embargo,  existe un pequeño porcentaje de situaciones en las que aparece algún tipo de complicación para nuestra salud bucodental y que, aunque es muy poco frecuente, no está de más tener controlado para poder detectarlo a tiempo y acudir a nuestro dentista para poner remedio.Odontología en la UPEA

LA INFECCIÓN DEL IMPLANTE

Lo primero que debemos aclarar es que el implante no se puede infectar por sí mismo. Es decir, el implante dental es una pieza de titanio que se inserta en el hueso maxilar o mandibular. Sobre ella, posteriormente, colocaremos la corona o prótesis dental.

Con esto lo que queremos decir es que, al tratarse de una pieza artificial y sin vida, no es posible que el implante desarrolle una infección. Lo que sí puede ocurrir es que sobre él se acumulen bacterias que puedan llegar a infectar al tejido óseo que lo sujeta.

Esto es lo que comúnmente se identifica como infección del implante o periimplantitis. Sus principales consecuencias son la pérdida del soporte óseo, ya que se deterioran los tejidos que rodean el implante dental, y el rechazo al implante, debido a que la osteointegración se interrumpe y el proceso de cicatrización no se ha completado correctamente.

¿QUÉ SÍNTOMAS PRODUCE LA INFECCIÓN DEL IMPLANTE?

El principal inconveniente de las infecciones de los implantes dentales está en que su sintomatología es muy común –y se puede llegar a confundir– con las molestias propias del postoperatorio:

  • Enrojecimiento de la encía
  • Inflamación entorno a la zona intervenida
  • Dolor agudo alrededor del implante
  • Sangrado y supuración

La única forma de identificar si realmente el implante se ha infectado es prestar atención a la duración de los síntomas. Tras la intervención, lo normal, es que los síntomas remitan pasados 7 días. Si transcurrido ese tiempo todavía sientes dolor y tienes molestias de forma aguda y el paciente no mejora, debería acudir a su dentista para descartar la infección del implante o cualquier otra complicación.// Nart Clínica Dental

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