La noticia de cómo una pareja australiana vegana ha sido condenada a 18 meses de cárcel por la dieta estricta a la que sometían a su hija, y que le acarreó graves problemas de desnutrición, ha vuelto a suscitar un debate en el que urge dejar clara, de nuevo, una realidad: la dieta vegetariana o vegana no es la culpable. «Es como si dijésemos que los casos listeria los está produciendo la dieta mediterránea», ejemplifica Aitor Sánchez, dietista-nutricionista de Centro Aleris, que insiste en la necesidad de que estos casos son cuestiones de salud, no de dietas.

La Academia Americana de Nutrición y Dietética ya dejó claro en 2016 que «las dietas vegetarianas, incluidas las veganas, planificadas adecuadamente, son saludables y nutricionalmente adecuadas». Pero además, «son apropiadas para todas las etapas del ciclo de vida», incluidas las embarazadas, lactantes y niños. Además, «los vegetarianos y veganos tienen un riesgo reducido de sufrir ciertas afecciones de salud, como cardiopatía isquémica, diabetes tipo 2, hipertensión, ciertos tipos de cáncer y obesidad», subraya la entidad, que destaca también los beneficios de la la baja ingesta de grasas saturadas y la alta ingesta de vegetales, frutas, granos enteros, legumbres, nueces y semillas.

«No hay ninguna contraindicación respecto a las dietas vegetariana o veganas», explica Aitor Sánchez. «Lo único que tienes que tener en cuenta -continua- es que esté bien planificada». Es decir, hay que asegurarse de que recibes todos los nutrientes o aportes necesarios porque se restringen ciertos grupos de alimentos. «Lo cual no implica que tenga que haber un déficit o problema de salud», subraya.Nutrición y dietética en la UPEA

En esta misma línea se sitúa la guía « Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años)», elaborada por la Generalitat de Cataluña, que indica: «En el caso de la alimentación vegetariana y vegana, bien planeadas y suplementadas cuando sea necesario y de manera adecuada, pueden satisfacer las necesidades de niños y adolescentes. Si no se plantean con cuidado y conocimiento pueden suponer un riesgo de deficiencias nutricionales y energéticas, especialmente en el caso de las dietas más restrictivas, como las veganas».

«Las dietas vegetarianas, incluidas las veganas, planificadas adecuadamente, son saludables y nutricionalmente adecuadas para todas las etapas del ciclo de vida», asegura la Academia Americana de Nutrición y Dietética

Fundamentalmente, tal y como explica Aitor Sánchez, existen dos tipos de dieta vegana según el nivel: el primero, los vegetarianos, abarca a quienes sí toleran alimentos de procedencia animal (lácteos, huevo o miel); el segundo son los veganos, que no consumen nada de dicha procedencia.

En ambos casos, «solo hay un nutriente que se recomienda suplementar sí o sí: vitamina B12», subraya Aitor Sánchez, que también deben tomar «los niños vegetarianos una vez acabado el periodo de amamantamiento materno», añade la guía. «El resto de nutrientes se pueden obtener de la alimentacion -prosigue Sánchez-. Incluso la B12 se podría obtener también de los alimentos pero preferimos siempre incluirla para que no haya duda de que esa vitamina se esté absorviendo correctamente».

Desinformación o falta de formación

Sin embargo, el hecho de que la Academia de Medicina Belga emitiera un comunicado a principios de este año en el que aseguraba que la dieta vegetariana «crea deficiencias inevitables» en los menores y que provoca «deficiencias y retraso en el crecimiento a menudo irreversibles», sigue generando grandes dudas que se acentúan aún más en familias que acuden al pediatra y este, categóricamente, asegura que los niños tienen que comer carne porque si no, sus niveles de hierro serán bajos, lo que puede afectar en el desarrollo del menor.

«¿Entonces qué hace ese pediatra que tiene a niños alérgicos a los lácteos?», plantea Aitor Sánchez. «Les dan otras recomendaciones para que suplan esos aportes con otros alimentos ¿no? -continua- Será, entonces, que los lácteos no son imprescindibles. Por tanto, debería seguir la misma línea y dar otras recomendaciones a las familias que son veganas o vegetarianas».

Para el nutricionista, «muchas veces no están bien actualizadas las recomendaciones en el personal sanitario» porque «no hay ningún grupo de alimentos que sea imprescindible tomar, ya que los nutrientes se pueden encontrar en otros grupos». Así, el hierro del que tanto presume la carne se puede obtener también de legumbres, verduras de hoja verde, semillas, frutos secos, frutas deshidratas…

De hecho, la guía de la Generalitat de Cataluña subraya: «En el periodo de incorporación de alimentos ricos en proteína, como la carne o elpescado, los niños vegetarianos pueden tomar –además de huevo, yogures y queso fresco o tierno, legumbres y frutos secos triturados– tofu (requesón de soja), bebida de soja fermentada (yogur de soja), otros preparados a base de soja y seitán (gluten de trigo), entre otros».

«No hay ningún grupo de alimentos que sea imprescindible tomar, ya que los nutrientes se pueden encontrar en otros grupos», apunta Aitor Sánchez

«Como personal sanitario, si alguien no quiere comer carne, habría que informarle de dónde puede obtener esos nutrientes que no están solo en la carne», añade Sánchez, que subraya que «las tasas de anemia en personas vegetarianas y omnívoras son las mismas en países desarrollados». Es decir, la gente no tiene anemia por no comer carne sino «por problemas digestivos, estrés, sangrados y hemorragias (menstruación)».

Así, la familia que no encuentra respuesta en el pediatra, se ve «arrojada» a internet.«Dentro de esa búsqueda alternativa, se pueden encontrar desde fantásticos libros o recomendaciones rigurosas a gente que vende humo y pueda poner en riesgo su salud», subraya Sánchez. Por eso -recomienda- es fundamental acudir a profesionales formados específicamente en formación vegetariana.// ABC


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