La economía debería seguir el ejemplo de otras disciplinas, como la medicina, que en realidad no consiste de una sola disciplina, sino que es más como una “federación de subdisciplinas semi-autónomas”, lo que facilita el intercambio entre éstas, afirma Peter Swan, profesor emérito de Economía Industrial en la Escuela de Negocios de la Universidad de Nottingham (Inglaterra).

“Muchos de los problemas reconocidos por los críticos de la ortodoxia y por quienes utilizan la economía, serían mucho más fáciles de resolver si esta ciencia funcionase como la susodicha federación”, argumenta el experto.

Esta forma federativa está presente en otras disciplinas, como la física, química, neurociencia, informática, geografía, historia, y otras como las ciencias cognitivas o los estudios empresariales. Sin embargo, para Swan la medicina es el mejor ejemplo de una federación, porque sus subdisciplinas “disfrutan y necesitan cierta autonomía, pero adoptan estándares comunes para facilitar el intercambio entre ellas”.Economía en la UPEA

Al contrario, la economía actualmente “parece estar mucho más cerca del modelo de estado unitario. Es cierto que hay subdisciplinas, pero tienen poca autonomía y deben ajustarse a los estándares metodológicos de la economía ortodoxa”, agrega.

En su reciente libro titulado “Economía como Anatomía. Innovación Radical en la Economía Empírica”, Swan considera que la economía actual tiene “un cimiento empírico inadecuado”, una insuficiente relación con la realidad concreta en la que debería basarse. Y que el eslabón perdido en la economía empírica es equivalente a la anatomía, base de las ciencias médicas.

Lo empírico como base

Dentro de la “federación” de la medicina, existen tres ciencias empíricas “absolutamente fundamentales” que son consideradas como conocimiento esencial para cualquiera que ejerza, estudie o realice investigación: anatomía, fisiología y patología.

Y las tres son fuertemente empíricas, es decir, se basan en detallada observación directa y descripción, y apuntalan a muchas de las otras subdisciplinas de la medicina.

En cambio, afirma el experto, “el estudio de la anatomía económica (la estructura) es incompleto y vago, y el estudio de las patologías económicas (sus problemas o enfermedades) está subdesarrollado”.

De hecho, “una de las perspectivas principales afirma que las condiciones patológicas son raras en los mercados libres. Cierto, el estudio de la fisiología económica (las funciones) está bien desarrollado (funciones de producción, de demanda y demás), pero es una especie de ‘caja negra’ de la fisiología económica, que rara vez se basa en la anatomía económica. La técnica empírica predominante es la econometría, que utiliza la inferencia indirecta en vez de la descripción directa, y por tanto es muy diferente de la anatomía”.

Sí a la hibridación

Además de esas tres ciencias fundamentales, la “federación” de la medicina contiene una variedad de ciencias conformadas por la fusión de al menos dos disciplinas, como la bioquímica, y una variedad aún mas grande de complejas subdisciplinas híbridas.

“No sugiero que la economía tenga un equivalente a todas y cada una de estas, pero la ciencia económica se beneficiaría enormemente, y estaría mejor equipada para responder algunas de las críticas que enfrenta, si algunos híbridos como éstos emergieran en la federación de la economía”, afirma Swan.

Y es que “pese a que el intercambio tiene un papel esencial en la economía, la disciplina de la economía no parece reconocer la importancia del intercambio con otras disciplinas”.

Juntar la práctica con la academia

Otro aspecto en común entre la medicina y la economía es que ambas tienen “científicos” (los académicos) y “practicantes” (quienes ejercen la profesión de manera práctica), aunque “la naturaleza y la cantidad de éstos últimos es muy diferente entre ambas disciplinas”.

El economista inglés explica que es muy ilustrativo comprar el grado de interacción científica entre los académicos y los que ejercen las profesiones en ambas disciplinas: “esta interacción parece estar claramente mejor desarrollada en la medicina que en la economía”.

Y es que, en la medicina, “hay algunas subdisciplinas que están basadas en la colaboración entre académicos y practicantes, pero eso parece mucho menos común en la ciencia económica. He estado involucrado en varias de estas colaboraciones y tengo claro que ofrecen oportunidades excepcionales de aprender cosas que no pueden ser aprendidas a través de la investigación académica convencional”, ya que generan mejor vínculo entre las teorías que guían a la ciencia y la realidad que debiera moldear dichas teorías, además de otros beneficios.

Ninguna ciencia es una isla

Swan explica que existe una especie de contrato social (muchas veces informal, tácito, implícito) entre las ciencias y las expectativas de la sociedad. En este marco, la medicina “parece tener un buen -aunque no perfecto- entendimiento del contrato social que gobierna sus disciplinas”.

Sin embargo, en la economía la situación es mixta: “algunos economistas parecen ser sensibles a este contrato social, mientras otros parecen tener poco interés en lo que el mundo quiere o necesita de la economía”, enfatiza.

Es por todas estas razones que Swan cree que la idea de una “federación” puede ofrecer “lo mejor de ambos mundos”: Permite que el núcleo de la disciplina siga su enfoque de investigación tradicional, mientras al mismo tiempo se crean nuevas subdisciplinas para hacer las cosas que el núcleo no puede o no quiere hacer.// El País


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