La OCDE ha instado a los países a universalizar la educación temprana debido a su alta injerencia en resultados escolares posteriores y, finalmente, en la disminución de la desigualdad. Este año, el Mineduc entregó por primera vez el Premio Nacional de Educación a una profesional parvularia, María Victoria Peralta, quien es crítica de la visión de la sociedad chilena respecto de la formación en la primera infancia.

“Es una responsabilidad, una exigencia, tratar de hacer una educación parvularia cada vez mejor, pero también de sensibilizar más a la sociedad chilena porque sigue pensando que la Educación parvularia es un nivel pre escolar, sigue pensando que ojalá sea el pre universitario casi para entrar a la escuela primaria”.

La cita es de la Premio Nacional de Educación 2019, María Victoria Peralta Espinosa, quien se convirtió en la primera educadora de párvulos en obtener este reconocimiento.Educación parvularia en la UPEA

La educadora, al aceptar el galardón, lo dedicó a todos los niveles de educación parvularia. “Chile tiene 155 años de existencia del nivel de educación parvularia, lo que quizás casi nadie conoce porque nos ha costado obtener este sitial. No ha sido fácil. Muchos confunden la educación de la primera infancia con ser un nivel infantil en cuanto a su ideario y en cuanto a su práctica, pero es quizás el nivel más difícil porque trabajar con niños pequeños es de una gran responsabilidad y es de un gran compromiso”, indicó la nueva Premio Nacional de Educación en la oportunidad.

En Chile la etapa de educación inicial es el primer bloque de formación y da paso a la Educación Básica. Parte desde los 85 días (sala cuna) y culmina con el kínder.

La educación en los primeros años de la infancia mejora los resultados escolares posteriores, en especial para los niños de familias de los sectores más pobres de la sociedad, es por ello que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) propende a la universalización de los jardines infantiles.

La misma organización hace hincapié en el carácter “fundamental” que tiene el que los padres se involucren activamente en esa educación. “Su ayuda para el aprendizaje de los niños en el hogar y el establecimiento de un mayor contacto entre el personal docente y los padres de familia se relaciona estrechamente con el éxito académico superior y el desarrollo socio-emocional de los niños”.

En nuestro país aún se relaciona directamente el concepto de jardín infantil o educación parvularia con el de guardería sin que se le otorgue el fundamental rol que juega en la vida de los futuros adultos de la sociedad. En ese sentido, la directora ejecutiva de Fundación Arcor Chile, María Laura Berner, explicó por qué la formación con profesionales formados para educar niños pequeños no puede ser sustituida por los padres o familiares.

“Hasta hace unos pocos años se miraba la educación parvularia básicamente como una guardería, respondía a una necesidad de los padres de enviar a los niños a un lugar para poder trabajar, sin entender que tiene una importancia insustituible de la formación de los primeros años de vida. Los estudios señalan que a partir de los dos años, independiente de que los padres tengan las condiciones socio económicas  y culturales para transmitir a los niños información,  las y los educadores de párvulos puedan trabajar mejor con los niños en aula”.

Al estar con sus pares y en un ambiente especialmente creado para estimular los intereses, los niños, naturalmente tienden al juego y a través de éste, logran alcanzar distintos aprendizajes y habilidades. Sin embargo, no siempre las educadoras de párvulos tienen la formación para incentivar el juego como técnica de enseñanza.

María Laura Berner, explicó la importancia que tiene el respetar la tendencia innata de los niños a jugar.

“El juego es básico, es propio del niño y no es necesario obligarlos. Los niños juegan per sé y es algo que estamos pidiendo hoy: que los niños sean más activos, menos sedentarios porque el entorno promueve ser más sedentario. Sin embargo, las educadoras no tienen muchas herramientas en ese ámbito y es necesario ir actualizando los conocimientos”.

La Premio Nacional de Educación 2019 reafirmó esta postura y señaló que el desarrollo integral de los párvulos no requiere de tareas ni cuadernos, y que hay que llevar a los niños a experimentar para que luego puedan aprender contenidos formales.

“Si un niño se desarrolla integralmente y con los aprendizajes en forma adecuada, en situaciones concretas, reales y significativas va a estar muy bien preparado para la educación básica que no necesita de llenar cuadernos sin sentido, hacer trazos sin sentido. Primero debe tener expresiones, ganas de sentir y expresar algo para después escribir”.

Los niños han demostrado un mayor aprendizaje y avance cuando el juego es integrado a su rutina diaria. La Educadora de Párvulos, Johanna Carrasco, lleva a la práctica diariamente esa premisa y busca cumplir con las bases curriculares entregadas por el Ministerio de Educación, pero en concordancia con las necesidades y características específicas de cada niño o niña.

“En particular y en general, nuestro sello es trabajar a través de las neurociencias. Así trabajamos con los procesos cognitivos de los niños respetando su edad y ritmo de aprendizaje, involucrando el juego que a ellos les sea más pertinente. puede ser a través de canciones, de aromas, etcétera. usamos diferentes técnicas porque lo que nos dicen las bases curriculares es que se respete la esencia de ser niño y no escolarizarlos tanto a esta edad”.

Una corriente que va tomando fuerza en el ámbito educativo es la llamada “parvulización de la Educación Básica” en contraposición al modelo actual que pretende la “escolarización de los párvulos”. Incluso el senador Quintana inició una moción parlamentaria que pretende eliminar el uso de notas hasta Cuarto Básico y reemplazándolo con conceptos en orden a favorecer los diferentes ritmos de aprendizajes de los estudiantes, tal cual se hace en países como Finlandia.

Johanna Carrasco señaló estar en completo acuerdo con esta idea pues ello serviría para realzar y potenciar a cada niño según sus propias habilidades e intereses.

“Hoy en día  no se está viendo la potencialidad que puede tener este pequeño ser humano, se está llevando todo a una nota, a un bueno o un malo, a si lo hace o no. Pero en Educación Parvularia no tenemos concepto de notas tenemos más chance de esperar a que los niños aprendan, esperar que puedan lograr el objetivo y la habilidad y a la vez, potenciarlos”.

Educadores y expertos coinciden en que la tarea de formar a los integrantes más jóvenes de nuestra sociedad es de la mayor relevancia y es la familia la que ejerce el rol más importante, pero en general, tanto la comunidad como el Estado deben involucrarse como actores sin olvidar que el centro de la formación es el respeto a la niñez como tal, una época llena de descubrimientos y juegos que permitirá tener adultos y una sociedad más humana.// Diario U Chile


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