Aprender otra lengua puede llegar a convertirse en una pesadilla o un reto. Si
nos posicionamos en la idea de que es una pesadilla considero que jamás
avanzaremos más allá del típico «hello» o «comment ça va?», y nuestro
cerebro se bloqueará y negara a aprender.
Si nos centramos en que es un reto, nuestra perspectiva será más amplia.
Cómo aprendices de una segunda lengua o de una lengua
extranjera, buscaremos los recursos que mejor se adapten a nuestra realidad
tanto económica, como social, -entendiendo esta por el tiempo qué se
dispone para ‘estudiar’-, y académica.
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