Lingüística e Idiomas UPEA I/2024: Convocatoria al Curso Preuniversitario y Prueba de Suficiencia Académica
Rev. 8/Sep/2023
(La UPEA). Por determinación del Honorable Consejo de Carrera de LINGÜÍSTICA E IDIOMAS HCC Nº 294/2023 y de acuerdo al Reglamento de Admisión Estudiantil de la Universidad Púbica de El Alto (UPEA), se convoca a todos los bachilleres interesados en estudiar la Carrera de LINGÜÍSTICA E IDIOMAS a inscribirse para el Periodo Académico Semestral 2024 al Curso Preuniversitario, Prueba de Suficiencia Académica, Excelencia Académica y Admisión Especial…
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OTRA OPCIÓN
Convocatorias UPEA 2024
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25 palabras que dices mal todo el rato y ni te habías dado cuenta
¿El leer 'idiosincracia', 'preveer' o 'beneficiencia' te deja igual? Entonces, este artículo es para ti.
¿Crees que hablas y escribes correctamente? ¿Que el vocabulario que empleas está acuñado y aprobado por la RAE? Echa un vistazo a la lista elaboradora por los pedagogos de RUBIO con los principales barbarismos o palabras que decimos mal con más frecuencia e, igual, te sorprendes (y te pones un poco roja). Hay solución: los expertos nos facilitan los términos correctos y, también, nos explican por qué tenemos que leer dos veces términos como 'beneficiencia' o 'preveer' para detectar que hay algo raro en ellos, así como consejos para evitar cometer errores. 
Atenta. Estas son las palabras que más veces pueden ponerte en un brete. A continuación, y en negrita, los términos correctos.
1. Idiosincracia - Idiosincrasia (¿Tal vez por la terminación similar a palabras como 'democracia', aventuramos nosotras).
2. Preveer - Prever (Puede deberse a la confusión con el verbo proveer).
3. Beneficiencia - Beneficencia. (Tal vez se escriba incorrectamente por su parecido con la palabra ciencia).
4. Visicitud - Vicisitud
5. Suscinto - Sucinto
6. Aférrimo - Acérrimo
7. Excéptico - Escéptico
8. Convalescencia - Convalecencia
9. Discrección - Discreción.
10. Esplanada - Explanada
11. Innundación - Inundación
12. Fideligno - Fidedigno
13. Fregaplatos - Friegaplatos
14. Inexcrutable - Inescrutable
15. Misógeno - Misógino
16. Prevadicación - Prevaricación
17. Subrealista - Surrealista
18. Sujección - Sujeción
19. Transtornado - Trastornado
20. Exalar - Exhalar
21. Exhuberante - Exuberante
22. Exumar - Exhumar. (Proviene del latín ex + humus (Tierra)
23. Exausto - Exhausto
24. Exibir - Exhibir
25. Exortar - Exhortar
¿Has pasado el examen? El equipo de Rubio nos facilitan unas anotaciones para que entendamos el origen de estos fallos y los evitemos:
1. A la hora de escribir, la confusión de consonantes con fonemas similares es un problema muy habitual tanto en mayores, como en pequeños. Los ejemplos más sonados son la confusión entre la B y la V ('estava', en lugar de estaba), entre la J y la G ('extrangero', en lugar de extranjero) o la X y la S ('esplanada', por explanada).
2. Algunos prefijos como SUB o TRANS pueden dar lugar a confusión, como por ejemplo decir 'subrealista', en lugar de surrealista, o 'transtornado' en lugar de trastornado. Algunos ejemplos de buen uso de estos prefijos serían las palabras submarino o transatlántico.
3. Las palabras que incluyen la grafía XH son usualmente escritas de forma incorrecta, dada la no sonoridad de la letra H. Como muestra de ello, tenemos 'exalar', en lugar de exhalar; 'exhuberante', en lugar de exuberante; o 'exhorbitante', en lugar de exorbitante.
4. Los fallos de concordancia o de construcción de las palabras son muy comunes, especialmente los errores relacionados con el género o número. El plural de pies se mantiene igual, sería un error escribir pieses, o el género como 'la mar' o 'la calor', en lugar de 'el mar' o 'el calor'.
5. En ocasiones, los extranjerismos también son considerados como barbarismos. Algún ejemplo de este tipo de palabra son el famoso fútbol, que proviene de la palabra inglesa 'football', o baguete, de la palabra francesa 'baguette'.
Y por último, no podía faltar el error gramatical de Mecano. "Te dije: Nena, dame un beso / tú contestastes que no", de la canción La fuerza del destino, escrita por Nacho Cano y grabada en 1989 por Mecano.// Woman
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Lingüística e Idiomas UPEA I/2023: Convocatoria a la Prueba de Suficiencia Académica, Excelencia Académica y Admisión Especial
Rev. 06/Ene/2023
(La UPEA). La Carrera de LINGÜÍSTICA E IDIOMAS de la Universidad Pública de El Alto, CONVOCA a todos los bachilleres interesados en estudiar la Carrera de LINGÜÍSTICA E IDIOMAS a inscribirse para el Período Académico Semestral I/2023 a la Prueba de Suficiencia Académica, Excelencia Académica y Admisión Especial…
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Convocatorias UPEA 2023
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¿Cuáles son las 200 palabras más utilizadas en español?
Con el paso de los años ha aumentado exponencialmente el número de hablantes del idioma
Hablar es uno de los hechos diferenciales entre humanos y el resto de animales. A medida que los homínidos fueron evolucionando elaboraron una serie de sonidos para comunicarse entre sí que acabaría dando forma a los lenguajes conocidos hoy en día. Así, sin esta elaboración de una serie de patrones la humanidad no hubiese llegado al punto actual.
Con el paso de los años, además, estos se fueron perfeccionando hasta el punto de aparecer diccionarios o instituciones que regulaban el uso de la lengua. En el caso del español esto es cosa de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) cuyas normas marcan la forma correcta de escribir y hablar. Incluso, como los idiomas están vivos cada año se incorporan nuevas palabras que enriquecen todavía más las lenguas.
El español es una idioma con una riqueza envidiable. Tras su gran expansión en el siglo XV gracias al descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colón la lengua se extendió por distintos lugares del planeta, algo que ha permanecido hasta a actualidad.
Gracias a su expansión y popularidad el español se encuentra en un gran momento de forma. Algunos motes, incluso, cuentan con significados distintos según el país donde nos encontremos con casos tan conocidos como el verbo “coger” y su gran diferencia entre España o Argentina.
Así las cosas, según los datos más recientes del Instituto Cervantes en la actualidad hablan español alrededor de 585 millones de personas en todo el mundo. Este dato pone de relieve el gran número de habitantes en el planeta que conocen la lengua, un dato muy a tener en cuenta.
Además, la institución ha previsto en sus últimos informes, en los que analiza el futuro del español, que esta cifra de hispanohablantes pueda alcanzar su cénit en el año 2068. Según el Instituto Cervantes, en esa fecha habrá unos 700 millones de personas que hablen español, casi 200 más en apenas 40 años.
Las 200 más usadas en español
Gracias a esta gran cantidad de hablantes repartidos por el mundo se pueden extraer datos muy curiosos. Por ejemplo, según la base de datos de la RAE, el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), existen 93.000 palabras registradas. Además, este banco de datos ofrece las formas y palabras más frecuentes en nuestro idioma gracias a los más de 140.000 documentos y 154 millones de textos registrados.
Así, podemos saber cuáles son las 200 palabras más utilizadas en español entre las que podemos encontrar “presidente”, “trabajo” o “madre”. A continuación les dejamos esta curiosa lista que expone la riqueza del idioma.
1. de
2. Y
3. el
4. la
5. en
6. a
7. que
8. los
9. se
10. que
11. un
12. las
13. con
14. no
15. por
16. una
17. para
18. su
19. es
20. como
21. me
22. más
23. le
24. lo
25. o
26. pero
27. sus
28. si
29. este
30. sobre
31. entre
32. cuando
33. también
34. todo
35. era
36. fue
37. esta
38. ya
39. son
40. mi
41. sin
42. la
43. años
44. ser
45. nos
46. te
47. qué
48. dos
49. está
50. muy
51. desde
52. porque
53. yo
54. hasta
55. había
56. hay
57. tiene
58. ese
59. todos
60. hacer
61. donde
62. eso
63. puede
64. parte
65. vida
66. uno
67. esa
68. tiempo
69. él
70. ella
71. sólo
72. dijo
73. cada
74. vez
75. ni
76. otro
77. después
78. otros
79. mismo
80. hace
81. ahora
82. les
83. estaba
84. así
85. bien
86. e
87. día
88. año
89. aunque
90. durante
91. país
92. siempre
93. otra
94. tres
95. algo
96. ver
97. mundo
98. los
99. tan
100. antes
101. sí
102. cómo
103. casa
104. nada
105. trabajo
106. estos
107. momento
108. quien
109. están
110. gran
111. esto
112. forma
113. mayor
114. personas
115. ellos
116. nacional
117. gobierno
118. sino
119. primera
120. unos
121. hacia
122. tenía
123. entonces
124. hoy
125. lugar
126. ante
127. luego
128. estado
129. otras
130. días
131. tener
132. pues
133. va
134. contra
135. nunca
136. casi
137. tienen
138. según
139. algunos
140. una
141. manera
142. nuevo
143. además
144. hombre
145. millones
146. dar
147. mucho
148. veces
149. menos
150. todas
151. primer
152. presidente
153. decir
154. mujer
155. tu
156. solo
157. mientras
158. cosas
159. mí
160. debe
161. tanto
162. aquí
163. estas
164. ciudad
165. fueron
166. historia
167. más
168. sin embargo
169. toda
170. tras
171. pueden
172. dice
173. tipo
174. las
175. grupo
176. cual
177. social
178. gente
179. sistema
180. desarrollo
181. mejor
182. noche
183. misma
184. estar
185. lado
186. muchos
187. sea
188. cuenta
189. mujeres
190. agua
191. importante
192. aún
193. dentro
194. cuatro
195. información
196. mis
197. madre
198. salud
199. nuestro
200. será// La Razón
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¿Por qué elegimos aprender un idioma en concreto?
Si pudiese elegir qué lengua hablar antes de nacer, ¿qué idioma elegiría?
Afirmaba el lingüista Noam Chomsky que la razón del uso del lenguaje en el ser humano se debe a la necesidad de expresar el pensamiento, y que todos tenemos un dispositivo mental abstracto capaz de generar cualquier frase en cualquier idioma; es como si en nuestra cabeza, como estructura mental innata, todos habláramos el mismo idioma. Lo que nos diferencia es la manera extrínseca de estructurarlo, la producción en un código de signos lingüísticos.
Sobre esta opinión han surgido muchas teorías que tratan de explicar por qué cuando nacemos tenemos la capacidad de entender y hablar de manera natural una lengua concreta o cómo aprendemos otras. La lengua es un instrumento de comunicación, y la necesidad básica de comunicarnos es la que lleva al ser humano a buscar un aprendizaje plurilingüe.
Pero, ¿por qué optamos por unas frente a otras? Hay más de 6 000 lenguas en el mundo y, sin embargo, no sabríamos enumerar más de veinte. ¿Inglés, francés, chino, ruso…? ¿Qué nos motiva para tomar esa decisión? Parece una elección fácil porque la mayoría de las veces la toman por nosotros, pero en esa consideración hay numerosos factores que intervienen de manera consciente o inconsciente.
¿Por qué queremos aprender otro idioma?
Son muchos los efectos positivos que conlleva hablar más de un idioma, no solo a nivel social y cultural, sino para nuestro cerebro. Se ha demostrado que aprender otra lengua es beneficioso para el desarrollo cognitivo: mejora la memoria, la toma de decisiones y, según las últimas investigaciones, esa actividad neuronal retrasa el envejecimiento y la aparición de enfermedades degenerativas. Parece que todo son ventajas, aunque tampoco deben exagerarse los posibles beneficios que conlleva.
Ya el hecho de hablar nuestra lengua materna implica un desarrollo cerebral que irá avanzando a media que crece nuestra destreza lingüística. El conocimiento de nuestra lengua nativa influirá en el aprendizaje de una nueva; el dominio real de nuestro idioma optimizará la adquisición de otro. Esta influencia se desarrolla en ambos sentidos, ya que nuestra primera lengua también mejorará en fluidez y en la ampliación y el uso del vocabulario.
Las expectativas sociales y profesionales
De manera más práctica, entre los factores principales que nos impulsan a elegir un segundo idioma están el desarrollo profesional y la expectativa social de comunicación. Bajo estas premisas, el inglés es el primer idioma que se estudia como lengua extranjera.
Esta prioridad académica viene impuesta desde que nos escolarizamos, por lo que su estudio no siempre acarrea una motivación o una actitud positivas, claves para lograr un aprendizaje significativo. Independientemente de esto, el inglés es la lengua franca del mundo globalizado contemporáneo, por lo que es necesaria en cualquier ámbito laboral y académico en el que nos queramos mover.
Lenguas ‘poderosas’
En 2016, el Foro Económico Mundial elaboró una clasificación de las lenguas más poderosas del mundo teniendo en cuenta diversas variables; las cinco primeras lenguas son, además del inglés, el mandarín, el francés, el español y el árabe. Estas cinco son las más habladas en el mundo, tanto por hablantes nativos como por hablantes que la tienen como segunda lengua. Si eligiéramos algunas de ellas, lo haríamos por las posibilidades laborales, su posición dentro del orden económico y geopolítico y por el territorio que abarcaríamos con su conocimiento.
El inglés es oficial o cooficial en 57 países; el mandarín es la lengua con mayor número de hablantes nativos, y en segundo lugar está el español; el francés es el idioma oficial de la diplomacia y una de las lenguas de trabajo de las instituciones europeas y, por último, el árabe, a cuya influencia económica y cultural se le une el ser lengua oficial en 23 países y la segunda lengua en la comunidad musulmana (la cuarta parte de la población mundial). Así que, si solo nos mueve el anhelo viajero como impulso para aprender, estas pueden ser las elegidas.
La proximidad cultural o geográfica
Además, cuando decidimos estudiar un idioma, tendemos a la cercanía tanto cultural como lingüística: el conocimiento de su alfabeto lo interpretamos como una ventaja y como un signo de accesibilidad a la hora de entender su gramática, aunque esto muchas veces no va unido a su fonética.
Eso se traduce, en el caso de Europa, en que las lenguas líderes en la enseñanza sigan siendo el inglés, el francés, el alemán, el español y el italiano.
Capturar más mundo
A pesar de todas estas ventajas, no debemos obsesionarnos ni atosigar a nadie con aprender un idioma a toda costa. Aprender un idioma es hermoso por todo lo que implica: conocer y entender su sociedad, respetar su cultura y sus tradiciones, y compartir sus pensamientos más allá de los estereotipos. Decía Fernando Lázaro Carreter que “el lenguaje nos ayuda a capturar el mundo y, cuanto menos lenguaje tengamos, menos mundo capturamos”.
¿Sabe ya qué lengua elegir? Un consejo: elija la que quiera. Porque, si queremos atrapar todo ese mundo a través de sus lenguas, lo persigamos por las razones que sean, solo habrá una única razón que de verdad nos motive, y esa será la clave para lograr el éxito: entender que una lengua es el alma de una comunidad, no solo una herramienta de comunicación.// The Conversation
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La gramática no es dramática
Sin gramática, todo falla, y no hay habla ni redes sociales que valgan.
No es únicamente el análisis sintáctico, sin aplicaciones prácticas. Estamos ante la columna vertebral del texto. La gramática es la clave de la comunicación, de la buena o mala información, de la emisión de lo que siento, sientes, sentimos… Es un nosotros y no un yo. Es la gramática la que nos permite unir los elementos de la teoría de la información de Shanon y Weaver: al emisor con su receptor, que se comunican mediante un código a través de un canal para emitir un mensaje que debe entenderse gracias a un contexto. La gramática no es dramática ni complicada. Es divertida, sencilla y adaptable a las nuevas convenciones sociales como las redes sociales.
No es mi gramática, sino nuestra gramática
La gramática puede ser tradicional, generativa, comparada, histórica, estructural, funcional, descriptiva o normativa. La gramática es divertida, con sus muchos apellidos y atributos. Pero no es “mi gramática”, sino “nuestra gramática”.
La falta de entendimiento se produce desde el momento en que un dativo de interés en “el niño no me come” es confundido con un complemento directo o cuando un “de” se cuela detrás de un “debe” si no estamos ante un enunciado de posibilidad. También si un complemento directo plural se confunde con un indirecto y escuchamos “se los dije”, en lugar de “se lo dije”, o si un “señora Presidente” entra en juego en nuestro discurso y se ofende, de este modo, a quien considera que lo correcto, en términos de igualdad, debe ser sustituir una “-e” por una “-a”, a pesar de que la “-e” no sea marcadora de género en la gramática tradicional. Se produce también si un “salva a todas” es entendido como “salva a todas las personas femeninas”, cuando el emisor del mensaje, en realidad, usa el femenino plural como género no marcado, en un afán por cambiar el sistema lingüístico y hacer visible la presencia de la mujer.
La brecha digital gramatical
Los usuarios de las redes sociales, al margen de su conocimiento sobre gramática, comunican sus pensamientos y emociones en un texto, el digital, difícil de clasificar entre la oralidad y la escritura. La brecha digital no solo viene dada por un uso tecnológico con más o menos maestría de las redes sociales o los dispositivos tecnológicos, sino también por la competencia discursiva en ciberpragmática, actual denominación de la gramática. Alcántara-Plá asevera que las “las pocas palabras que forman el mensaje digital deben ser suficientes para contextualizar la comunicación y permitir su interpretación”. En cualquier evento comunicativo, un mensaje puede tener tantas interpretaciones como usuarios lo lean.
Algunos internautas experimentamos la falsa sensación de encontrarnos en un entorno íntimo, de alcoba. Pero ese espejismo de paraíso con los amigos, dentro del desierto de la soledad, se desvanece cuando somos conscientes de que el mensaje se puede interpretar de diferente manera por millones de usuarios.
Un emisor “X” puede emitir el mensaje “qué cabrón” sobre un receptor “Z”. Unos internautas pueden considerar que se trata de un insulto, mientras que otros quizás perciban ironía en el mensaje y, por consiguiente, capten el grado de confianza entre el emisor y el receptor.
La gramática no deja a un lado la cortesía
La comunicación digital a través del teclado o de la pantalla, al no ser una conversación presencial, debe activar con más razón los mecanismos de cortesía, puesto que en la conversación “cara a cara” el mensaje se puede rectificar en el mismo instante e, incluso, cabe una disculpa inmediata.
Con el cibermensaje no ocurre lo mismo. Se juzga más. Desde el momento en que se pulsa la tecla “enviar” de un un texto digital, hay muchos usuarios potenciales que pueden leerlo y comentarlo… Y aunque se rectifique o retire lo escrito, se puede grabar y sirve esto de pretexto para crear más contenidos. Y ya se sabe qué pasa en las redes: si algo se aclara, se oscurece…
La cortesía es la piedra angular en toda relación social y en Internet tendría que prevalecer por encima de todo. En la ciberpragmática del español, la cortesía negativa es un acto de habla que puede resultar amenazante para el destinatario tales como las órdenes, los consejos, los insultos, los reproches… No obstante, se mitigan con elementos lingüísticos y extralingüísticos. Dentro de los primeros, nos encontramos con el diminutivo “cabroncillo” y el aumentativo “cabronazo”. El grado de confianza entre los interlocutores sería un factor extralingüístico. En una situación determinada, si un amigo se compra un coche de alta gama, “cabronazo” tendría sentido en el contexto y no rompería la cortesía. Sin embargo, estamos percatándonos de que en las redes sociales los malentendidos se multiplican exponencialmente por la falta de contexto lingüístico y extralingüístico de un mensaje.
La gramática no son solamente palabras
La era digital ha creado una gramática que no juega solamente con palabras, sino también con emoticonos, “me gustas”, “recomendaciones” en forma de clic… La gramática cambia, se amolda a los nuevos canales de comunicación, así como a las exigencias sociales.
No nos olvidemos de la gramática. Apoyémonos en ella para relacionarnos con los demás. La gramática no es un producto individual, sino colectivo. La gramática es bella porque nos permite entendernos y un mensaje escrito o hablado en un contexto adecuado es capaz de erradicar cualquier conflicto. Con una perfecta gramática en la centuria pasada, Gabriel Celaya cantó que “la poesía es un arma cargada de futuro”. En el siglo XXI, Internet puede ser el arma cargada de esperanza en donde la cortesía no solo sea una teoría gramatical aplicada al cibertexto, sino una actitud para unirnos a todos en una sociedad, la digital, repleta de “microsoledades”.// The Conversation
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Lingüística e Idiomas UPEA 2022 Sede Achacachi: Convocatoria a la Prueba de Suficiencia Académica
(La UPEA). La Carrera de Lingüística e Idiomas de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) convoca a los bachilleres interesados a inscribirse a la Prueba de Suficiencia Académica en la localidad de Achacachi.
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Convocatorias UPEA 2022
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Lingüística e Idiomas UPEA 2022 Sede Caranavi: Convocatoria a la Prueba de Suficiencia Académica
(La UPEA). La Carrera de Lingüística e Idiomas de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) convoca a los bachilleres interesados a inscribirse a la Prueba de Suficiencia Académica en la localidad de Caranavi.
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Convocatorias UPEA 2022
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Estas son las 20 palabras más bonitas del castellano
Uno de los principales atractivos que presenta nuestra lengua es su riqueza léxica, para decir una misma cosa podemos utilizar decenas de palabras diferentes. Debido a ello, según la Real Academia Española existen más de 93.000 palabras en español y, entre ellas, algunas destacan por su sonoridad y significado
Según la revista “Ethnologue” en el mundo hay alrededor de 7.097 idiomas. Entre ellos, uno de los más hablados es el español o castellano, tanto por extensión geográfica como por número de usuarios, nuestro idioma ocupa, con 543 millones de hablantes, el cuarto puesto de las lenguas más habladas, la segunda si contamos solo los hablantes nativos. Otro de los atractivos que presenta nuestra lengua es su riqueza léxica, para decir una misma cosa podemos utilizar decenas de palabras diferentes. Quizás por esta razón, a los extranjeros les resulte tan complicado aprender nuestro idioma y sus diferentes expresiones, y es que solo en la última revisión de la Real Academia Española (RAE) pueden encontrarse más de 93.000 palabras. Entre ellas, algunas destacan por su sonoridad y significado, son palabras que elevan el espíritu, ya sea por la conjunción de sus fonemas o aquello que nos hace sentir, por eso, desde LA RAZÓN hemos querido agrupar aquellas que, por cualquiera de las razones anteriormente citadas, son algunas de las palabras más bonitas de nuestro querido idioma.
Amor
El amor es un concepto relativo a la afinidad o armonía entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (artístico, científico, filosófico, religioso). En español, la palabra “amor” abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, desde el deseo pasional, el cariño familiar y el amor platónico, hasta la profunda devoción religiosa. En este terreno, trasciende del sentimiento y pasa a considerarse la manifestación de un estado del alma o de la mente, identificada en algunas religiones con Dios mismo o con la fuerza que mantiene unido el universo.
Vida
El término vida procede del latín “vita” y cuenta con varios significados. Para las religiones monoteístas, la vida es la unión del alma y del cuerpo, de forma que se diferencia entre la vida del cuerpo, que es mortal, y la vida del alma, que es eterna. Además, puede significar tanto el espacio de tiempo que transcurre entre el momento de la concepción y la muerte (ciclo vital), como también el fenómeno que da forma a la materia, a la existencia...
Etéreo
Algo que es intangible o poco definido y, a la vez, sutil o sublime. Perteneciente o relativo al cielo.
Esperanza
La RAE define la esperanza como un “estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea”. Además es el nombre de una de las tres virtudes teologales, junto con la fe y la caridad. En la teología cristiana estas virtudes forman una unidad indisoluble con las virtudes cardinales o naturales: prudencia, justicia, templanza y, por último, fortaleza y todas ellas en su conjunto describen la imagen cristiana del hombre.
Melífluo
Del latín “mellifluus” (que destila miel), su significado es “que tiene miel o es parecido a ella en sus propiedades”. Pudiendo usarse para describir a alguien dulce, suave, delicado y tierno en el trato o en la manera de hablar.
Adiós
Según la RAE, la palabra adiós es una “interjección que se emplea como fórmula de despedida y que también puede expresar decepción, sorpresa, incredulidad o la irreparabilidad de un daño”.
Resiliencia
Resiliencia proviene del término latín “resilio”, que significa “volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar». El término se adaptó al uso en psicología y otras ciencias sociales para referirse a las personas que a pesar de sufrir situaciones estresantes no son afectadas psicológicamente por ellas. En cuanto a la física y la química, designa la capacidad de cualquier material para recuperar su forma inicial después de que se ejerza una fuerza que lo deforme.
Epifanía
La epifanía es una sensación de entendimiento, manifestación, aparición o revelación de algo. Para muchas culturas las epifanías corresponden a revelaciones o apariciones en donde los profetas, chamanes, médicos brujos, oráculos, o astrólogos interpretaban visiones más allá de este mundo.
Soledad
Es el pesar y la melancolía que se siente por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo querido. Un estado de aislamiento que a ratos también puede ser la excusa perfecta para conectar con uno mismo y despejar la mente.
Elocuencia
El concepto de elocuencia surgió en la antigua Grecia. En la mitología griega, Calíope (una de las nueve hijas de Zeus y Mnemósine) era la rebelde de la poesía épica y la elocuencia. Asimismo, la elocuencia era considerada la forma más elevada de la política por los antiguos griegos. Quizá por eso su significado hoy en día es la capacidad de expresarse en público de forma elegante y persuasiva para provocar en el oyente convicción, ya sea mediante la lengua hablada o escrita.
Inexorable
Algo que no se puede evitar, eludir o detener. También puede referirse a una persona que no se deja convencer o ablandar por ruegos o súplicas.
Honestidad
La honestidad es un acto relacionado con ser fiel y verdadero a uno mismo.
Melancolía
Según la RAE es la “tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que quien la padece no encuentre gusto ni diversión en nada”. Asimismo, fue asociada antiguamente al exceso de bilis negra o atrabilis.
Paz
Definida en sentido positivo, es un estado a nivel social o personal en el cual se encuentran en equilibrio y estabilidad las partes de una unidad. También se refiere a la tranquilidad mental de una persona o sociedad. Por otro lado, definida en sentido negativo, es la ausencia de inquietud, violencia o guerra.
Efímero
Algo que dura poco tiempo. Puede ser agradable o desagradable, pero normalmente deja una sensación de bienestar.
Reciprocidad
Correspondencia mutua de una persona o cosa con otra. También se refiere a dar a alguien lo mismo que esa persona nos ha dado o a la inversa.
Sempiterno
La palabra sempiterno parece que se tratara de la unión de los vocablos “siempre” y “eterno”. Y su significado es básicamente eso, algo que durará para siempre, que no tendrá fin o que se prolongará muchísimo en el tiempo.
Perenne
Continuo, incesante, que no tiene interrupción.
Ataraxia
Se denomina ataraxia a la disposición del ánimo propuesta por Demócrito y desarrollada por los epicúreos, estoicos y escépticos, gracias a la cual una persona, mediante la disminución de la intensidad de sus pasiones y deseos, y la fortaleza frente a la adversidad, alcanza un equilibrio mental y corporal que, finalmente, le llevará a la felicidad, que es el fin de estas tres corrientes filosóficas. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.
Iridiscencia
La iridiscencia es un fenómeno óptico caracterizado como la propiedad de ciertas superficies en las cuales el tono de la luz varía de acuerdo al ángulo desde el que se observa la superficie.// La Razón
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Estas son las nuevas palabras del diccionario de la lengua española
De la misma manera en que se producen cambios a nivel tecnológico y científico, así también ocurre con el idioma, el cual con el paso del tiempo adopta nuevas palabras en función del impacto ejercido por fenómenos sociales o culturales y la masificación que se haga de estos como resultado de la globalización.
En el caso del idioma español el Diccionario de la Lengua Española ha incorporado a su lista nuevas palabras y ha ampliado la definición de otras ya existentes.
Esta iniciativa viene motivada por la tendencia generada en torno a temas surgidos en diferentes ámbitos (salud, ciencia, tecnología) que ocasionaron la formación de nuevos términos para facilitar la difusión y comprensión del mensaje dentro de las conversaciones o el contenido de documentos en los cuales dichos términos o definiciones fueron usados.
Entre los nuevos términos científicos y tecnológicos incorporados al diccionario de la lengua española, así como palabras cuya definición fueron ampliadas están:
- ADN
- ALPERUJO
- BIATLETA
- BITCÓIN (con tilde)
- BIZARRO
- CACHOPO
- CIBERACOSADOR (y variantes)
- CIBERDELINCUENCIA (y variantes)
- CIBERDELITO
- COPAGO
- CRIPTOMONEDA
- GENTRIFICACION
- HISOPO
- LUDIFICACIÓN (y variantes)
- MENSAJE DE VOZ
- MOSCOVIO (Mc, Elemento de número atómico 115)
- NETIQUETA
- ORBITADOR
Es probable que muchas personas sientan repulsión al ver la palabra bitcóin acentuada en la O y se nieguen a escribirla de esa manera al hacer referencia a esta criptomoneda. Resulta también curioso que se haya agregado Mensaje de voz, aunque ya en el pasado se había generado un debate en torno a este término alegando que el mismo podría ser redundante.// Wwwhat’s New
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Lingüística e Idiomas UPEA I/2022: Convocatoria para Docentes Interinos
(La UPEA). La Carrera de LINGÜÍSTICA E IDIOMAS en base al Estatuto Orgánico de la Universidad Pública de El Alto, Reglamento del Rlinégimen Docente, determinaciones del Honorable Consejo Universitario y en cumplimiento a la Resolución del Honorable Consejo de Carrera de Lingüística e Idiomas N° 327/2021, invita a los señores profesionales con título en Provisión Nacional en Lingüística e Idiomas, nacionales y extranjeros (para extranjeros con residencia legal y documentación convalidada reglamentariamente), a participar del Concurso de Méritos y Examen de SUFICIENCIA para el cargo de: DOCENTE INTERINO EN LA CARRERA DE LINGÜÍSTICA E IDIOMAS - GESTIÓN I/2022.
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Convocatorias UPEA 2022
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Lingüística e Idiomas UPEA I/2022: Convocatoria a la Prueba de Suficiencia Académica, Curso Preuniversitario, Excelencia Académica y Admisión Especial
(La UPEA). Por determinación del Honorable Consejo de Carrera de LINGÜÍSTICA E IDIOMAS HCC No 253/2021 y de acuerdo al Reglamento de Admisión Estudiantil de la Universidad Pública de El Alto, se CONVOCA a todos los bachilleres interesados en estudiar la Carrera de LINGÜÍSTICA E IDIOMAS a inscribirse para el Período Académico Semestral I/2022 a la Prueba de Suficiencia Académica, Curso Preuniversitario, Excelencia Académica y Admisión Especial…
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Convocatorias UPEA 2022
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Lingüística e Idiomas UPEA: Plan de estudios
(La UPEA). Malla Curricular o Pensum de Materias de la Carrera de Lingüística e Idiomas, perteneciente al Área de Ciencias Sociales de la Universidad Pública de El Alto (UPEA).
LINGÜÍSTICA E IDIOMAS UPEA: PLAN DE ESTUDIOS
La carrera comprende un total de 10 semestres.



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No es lo que decimos, es cómo lo decimos: la importancia de la entonación en otro idioma
En una cafetería de aeropuerto británica, en la década de los ochenta, se produjo un conflicto entre empleados y empleadores que se pudo resolver gracias a un conocido lingüista llamado Gumperz. Este observó que, al ofrecer salsa a los clientes, las empleadas, de origen asiático, realizaban la pregunta con una entonación descendente, cuando un camarero británico hablante de inglés como lengua materna lo habría hecho, generalmente, con una entonación ascendente. Esto derivaba sistemáticamente en una interpretación por parte de los clientes de que las camareras eran descorteses, dado que no estaban realizando un ofrecimiento con una pregunta (“¿Desea salsa?”), sino que estaban ordenando de manera tajante que cogieran la salsa (“Toma la salsa”).
Las trabajadoras extranjeras percibían el malestar de los clientes, pero no repararon en que la entonación era la responsable del malentendido hasta que el experto fue capaz de descifrar el enigma, algo que, al mismo tiempo, cambió radicalmente la opinión de los empleadores sobre sus empleadas.
Entonación intercultural
Efectivamente, una mala interpretación de la entonación o una entonación inadecuada en encuentros interculturales puede tener graves consecuencias, algo especialmente preocupante cuando los hablantes no son conscientes de ello.
Esto ocurre en multitud de ocasiones, dado que pequeñas diferencias en la entonación pueden hacer que dos mensajes, con las mismas palabras, sean entendidas de manera totalmente diferente. Tal es el caso, por ejemplo, de las órdenes descorteses y las peticiones corteses. Podemos pedirle a alguien que haga algo con una intención totalmente cortés y que esta sea percibida con intención descortés. Para evitarlo, la principal herramienta que tenemos es la capacidad de modular la voz.
La entonación, es decir, la melodía de nuestros mensajes, es, en este sentido, clave a la hora de percibir y producir la cortesía en español. Todos sabemos que un mensaje con las palabras “por favor” puede sonar muy descortés si es pronunciado con ánimo de ofender. Imaginemos, por ejemplo, la manera en que algunos progenitores en ocasiones pueden ordenar a sus hijos que limpien la habitación con un “por favor” poco agradable de oír.
Entonar en una lengua extranjera
En ocasiones, los hablantes de una lengua, pertenecientes a una misma comunidad de habla, tenemos malentendidos al no ser percibidos con el grado de cortesía pretendido. Prueba de ello es que a veces nos vemos obligados a aclarar nuestras intenciones después de que nuestro interlocutor haya malinterpretado “nuestras palabras”.
La mayor parte de las veces, es la entonación la responsable de estos malentendidos, y no otros rasgos lingüísticos, como las palabras que elegimos. A pesar de esto, existe un consenso bastante generalizado entre los hablantes de una lengua sobre lo que suena cortés y lo que suena descortés. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando hablamos otra lengua y no sabemos cuándo sonamos corteses y cuándo sonamos descorteses?
Cuando hablamos en una lengua extranjera pueden ocurrir dos cosas: puede que hablemos la lengua extranjera con las características melódicas de nuestra lengua materna o puede que no nos animemos a entonar en la lengua extranjera, sino que hablemos con un tono monótono característico de una persona que no sabe qué hacer porque le da vergüenza hablar en otra lengua.
Transferencia de melodías
En el caso de los brasileños que hablan español, por ejemplo, se ha observado una clara transferencia de las melodías del portugués de Brasil al hablar español. Esto es, en gran parte, responsable de su marcado “acento brasileño”. Sin embargo, lo interesante es saber hasta qué punto este “acento” puede hacer que sus mensajes sean percibidos con la misma intención con la que son emitidos.
Un estudio reciente indica que por las características melódicas de sus mensajes, los brasileños pueden ser percibidos con un grado mayor de cortesía del deseado, algo que resultaría problemático cuando el hablante quisiera transmitir seriedad o enfrentarse al interlocutor. Se trata, así, de un caso de cortesía involuntaria.
Descortesía involuntaria
Más inquietante puede ser el efecto contrario, es decir, cuando queremos comunicar algo con intención muy cortés en una lengua extranjera, pero somos percibidos como descorteses.
Ya sabemos que, al hablar en una lengua extranjera, podemos ser percibidos como maleducados o descorteses. Es de vital importancia, por lo tanto, saber cuáles pueden ser las causas de esta descortesía involuntaria.
En otro estudio reciente se ha observado que algunos hablantes chinos de español, por ejemplo, son percibidos como descorteses cuando su intención es precisamente la contraria, y que la responsable de esta percepción de descortesía extrema es precisamente la entonación, independientemente de las palabras utilizadas por los hablantes.
Esto puede deberse a las claras diferencias melódicas entre el español y el chino y a que quizás en chino sean otros rasgos, y no la melodía, los responsables de la percepción de descortesía. También puede tener relación con el hecho de que los hablantes de chino como lengua materna parecen tener problemas a la hora de percibir la entonación de cortesía en español.
Malentendidos en ciudades plurilingües
En el mundo globalizado es frecuente que convivan multitud de lenguas, todas ellas con características melódicas muy diferentes. En algunas, como el chino, el tono sirve, sobre todo, para distinguir el significado de las palabras. En otras, como el español, la melodía sirve, especialmente, para adivinar la intención del hablante: si este está siendo amable con nosotros o maleducado, si está contento o está frustrado.
Saber más sobre la melodía de la cortesía en diferentes lenguas y, en general, sobre las características de las lenguas que cohabitan en nuestras ciudades es clave para poder evitar malentendidos como el analizado por Gumperz.
Si las camareras hubieran sido conscientes de que su entonación era causante del problema o si los clientes de la cafetería hubieran reconocido la intención cortés de las trabajadoras asiáticas, el malentendido cultural no hubiera tenido lugar.
Es necesario, por lo tanto, crear entrenamientos para los ciudadanos de estas metrópolis multiculturales con el fin de facilitar la convivencia lingüística y conseguir así que nuestras sociedades sean genuinamente multiculturales, sociedades en las que las diferentes comunidades puedan convivir en armonía y enriquecerse mutuamente, siendo conscientes de sus similitudes y, lo que aún es más enriquecedor, sus múltiples diferencias.// The Conversation
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Lingüística e Idiomas UPEA II/2021: Convocatoria a la Prueba de Suficiencia Académica y Curso Preuniversitario
(La UPEA). La Carrera de Lingüística e Idiomas de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) convoca a los bachilleres interesados a inscribirse para el Periodo Académico Semestral II/2021 a la Prueba de Suficiencia Académica y Curso Preuniversitario.
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Convocatorias UPEA 2021
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Por qué seguimos necesitando el latín
El latín es una lengua familiar y extraña al mismo tiempo. Si a alguien que hable español se le pone por delante un párrafo escrito en latín, podrá adivinar parentescos entre buena parte de las palabras ahí presentes y muchas palabras de su lengua nativa, y todavía más si tiene competencias en otras lenguas romances. Ahora bien, si esta persona no ha estudiado latín con una mínima profundidad, es casi imposible que pueda dar con el significado del párrafo.
Con algunas lenguas hermanas nos basta un trato más o menos superficial para entender a grandes rasgos qué quieren decirnos: no sólo venimos de la misma familia sino que, sobre todo, pertenecemos a la misma generación. Pero nuestra anciana lengua madre pertenece a una generación remota. Su modo de razonar y de hacer las cosas es muy diferente al nuestro, y además nos cuesta comprender el mundo al que se refiere.
El latín como lengua antigua
Efectivamente, el mundo que de inmediato se asocia al latín, el de los antiguos romanos, no es ya –¡afortunadamente!– el nuestro. Los filólogos clásicos siempre han entendido como una parte fundamental de su trabajo entender el mundo cultural de las sociedades antiguas. “Pasar del idioma a los hechos materiales e ideales que en ese idioma se expresaron”, según las palabras de Menéndez Pidal en su presentación de la revista Emerita (1933).
Lo que escribieron los antiguos no es cristalino, incluso cuando parece serlo, y por eso el mejor aprendizaje que se extrae de la filología es la necesidad de someter cualquier texto a un escrutinio profundo antes de darlo por comprendido –si es que esto último es posible.
Esa idea humanística la encontramos en lugares que nos pueden parecer tan inverosímiles como estos apuntes de Isaac Newton (1726):
“Tal era el verdadero significado de las palabras "theos” y “deus” (“dios”) para todos los griegos y latinos antiguos, pero nosotros, cambiando el significado de sus palabras, hablamos de forma corrupta sus lenguas".
De manera análoga a cuando un filólogo explica que, por ejemplo, “cálculo” significa originalmente “piedrecita”, Newton quiere decir aquí que la palabra “dios” significa originalmente “dueño”.
El latín como lengua europea común
Pero Newton escribió esas palabras… en latín. En el primer tercio del siglo XVIII, esa práctica estaba empezando poco a poco a abandonarse, pero hasta entonces, escribir en latín había sido la primera opción razonable para quien escribía sobre ciencia o filosofía.
El latín había sido hasta entonces la lengua europea de cultura, incluso la lengua práctica de comunicación internacional en muchos contextos y regiones. En latín se escribió más que en ninguna otra lengua europea durante toda la Edad Media y la primera Edad Moderna, cuando hacía siglos que no quedaba vivo ningún hablante nativo.
Además, fue la lengua que más influyó en la estandarización de las vernáculas europeas –no sólo de las lenguas romances, sobre las que el latín ha ejercido un efecto doble, el “genético” o etimológico y también el sincrónico (semejante a la influencia actual del inglés sobre el español, por ejemplo).
Teniendo en cuenta todo esto, el latín ha llegado a calificarse como “la lengua con más éxito del mundo”. Las cifras que habitualmente se manejan para esbozar sus dimensiones resultan apabullantes: en la estimación –muy conservadora– de Jürgen Leonhardt, el 95% de los textos conservados en latín se escribieron después de la Edad Media y casi todo el 5% restante en la propia Edad Media. Sólo una proporción muy inferior al 1% procede de la Antigüedad. Es una cantidad comparativamente exigua que, además, está constituida en sus cuatro quintas partes por literatura cristiana.
Estos números generan una mezcla de asombro y suspicacia en el auditorio, incluso –o sobre todo– cuando está compuesto de clasicistas. Aquí el latín se muestra de nuevo como una lengua familiar y extraña al mismo tiempo.
Nuevos documentos en latín
Dichas consideraciones rara vez se mencionan a la hora de insistir en la necesidad de estudiar latín. Por supuesto, siempre será necesario que exista alguien capaz de leer a Tácito –y a Spinoza– en su latín original, pero también será imprescindible que exista siempre alguien capaz de leer cada nuevo documento latino que a diario se rescata de los archivos. De estos últimos, no existirá con seguridad ninguna traducción a la que recurrir.
Existe el “mundo clásico”, cuya relevancia para nuestros horizontes culturales cabe reivindicar en muchos aspectos –y que en otros resulta muy saludable cuestionar. Pero el mundo clásico no es el único mundo del latín.
El mundo de los cronistas y amanuenses, profesores y filósofos, experimentalistas y teólogos, inquisidores y herejes, librepensadores y censores, son también mundos legítimamente latinos. Comparten sin duda la Antigüedad como referente ineludible, pero no pueden entenderse sin más como mera prolongación o “pervivencia” de ésta.
Como “signo europeo” –mucho más que como signo de los antiguos romanos–, el latín es rico en luces y sombras que nos ayudan a comprender nuestro pasado y aun nuestro presente.// The Conversation
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El hispanohablante reconoce 30 000 palabras de media
Estimar el vocabulario de una persona con total precisión es una quimera, y todos los datos que se han podido proponer hasta ahora sobre esto son, en el mejor de los casos, buenas aproximaciones. La razón del poco éxito de las estimaciones de vocabulario radica en la maravillosa capacidad del cerebro humano para utilizar los recursos lingüísticos para la creación y modificación de palabras.
Sabemos que cálculo es un cómputo hecho mediante operaciones matemáticas. Por tanto, sabemos que calcular es realizar esa acción, que calculadora es la persona o máquina que la realiza, y que calculable es aquello que puede ser calculado. También sabemos que calcularé corresponde al futuro, y que calculé corresponde al pasado. Y sabemos que un individuo puede ser calculador, pero si son dos o más, serán entonces calculadores.
Sin movernos demasiado de un mismo punto de anclaje léxico, podemos comprobar el conocimiento exponencial de palabras concretas que podemos tener utilizando mecanismos simples de flexión y derivación morfológica. Y así, podemos darnos cuenta de lo complejo que resultaría determinar con precisión el vocabulario conocido por una persona si quisiéramos, por ejemplo, medir todas las formas verbales del verbo calcular. ¡Calcúlelo usted!
Para tratar de conquistar este terreno de conocimiento quimérico y acercarlo a la realidad, otra opción más efectiva podría ser poner a prueba todas las palabras incluidas en el diccionario. En el ámbito lingüístico, a esas entradas se les conoce como lemas.
¿Están todas las palabras en el diccionario?
Una aproximación basada en explorar los lemas conocidos liberaría de la necesidad de probar flexiones verbales, de género y número, asumiendo que los hablantes de una lengua serán capaces de aplicar las reglas de concordancia y dependencia correctas. Si nuestra lengua estuviera totalmente representada en un diccionario y si el número de lemas recogidos fuera manejable, no sería difícil poner a prueba a la población con todas esas palabras.
Pero ninguna de las dos condiciones se cumple, devolviéndonos al terreno de la ilusión y lo irrealizable: ni todas las palabras conocidas por los hablantes están recogidas en el diccionario, ni el número de palabras que sí están recogidas es manejable.
Lo primero es bastante obvio, especialmente si tenemos en cuenta que las lenguas son manifestaciones culturales vivas y cambiantes. De hecho, el propio Diccionario de la lengua española pasó de incluir aproximadamente 83 000 lemas en su 21ª edición de 1992, a 88 000 lemas en su 22ª edición de 2001, y a incorporar cerca de 93 000 en su 23ª edición de 2014.
Y así, además de ver la magnitud y riqueza de una lengua viva, comprobamos también que el número de palabras cambia y crece. ¿Quién estaría dispuesto a responder una encuesta con cerca de 10 0000 preguntas?
Hacer una estimación con precisión
Gracias a los estudios psicolingüísticos a gran escala (llamados megaestudios) y al apoyo de las redes sociales y las plataformas en línea, hoy estamos un paso más cerca de resolver estas incógnitas. ¿Cómo podemos estimar con precisión el vocabulario conocido por una persona? La respuesta requiere una combinación de elementos que, mezclados de manera idónea, pueden guiarnos hacia un conocimiento mucho más certero sobre el nivel léxico de las personas.
En primer lugar, necesitaremos escoger un número de lemas que sea alto y representativo de la lengua. En segundo lugar, deberemos integrar esas palabras en una tarea que suponga un reto para las personas y que nos aporte información sobre su capacidad de reconocimiento léxico. En tercer lugar, tendremos que crear una plataforma ludificada con la que las personas se puedan poner a prueba, y a su vez puedan invitar y retar a sus conocidos y allegados, generando un efecto bola de nieve. Confiando en la viralización de la plataforma, en cuarto lugar, se deberá generar un algoritmo de muestreo aleatorio que permita obtener datos de decenas de miles de palabras pidiendo que cada persona responda solamente a un número reducido y manejable de ellas. Y, en quinto lugar, tendremos que recoger información sociodemográfica básica de las personas, para poder generar mediante aproximaciones fundamentadas en análisis de macrodatos (big data), predicciones y estimaciones fiables sobre el conocimiento de vocabulario.
Siguiendo esta receta de ingredientes alquímicos, algunos laboratorios internacionales ya han logrado dar las primeras respuestas a esta gran pregunta sobre el léxico. El Center for Reading Research de la Universidad de Gante es sin duda la institución pionera a nivel mundial en estimar el vocabulario de los hablantes de lenguas como el inglés o el holandés, poniendo a prueba a cientos de miles de personas.
Vocabulario en español
En 2020, y gracias a la colaboración de investigadores de la Universidad Nebrija, el Basque Center on Cognition, Brain and Language y la propia Universidad de Gante, vio la luz un estudio que, por primera vez, permitió estimar el vocabulario conocido por los hablantes de español.
Para poder calcular esta estimación del léxico conocido, el equipo coordinado por quien firma este artículo reunió los ingredientes necesarios para elaborar la receta del éxito. Primero, seleccionaron más de 45 000 palabras del español. Después, diseñaron una tarea clásica en psicolingüística denominada decisión léxica visual: cada persona vería en la pantalla una serie de cadenas de texto, y debía decidir si lo que se presentaba era una palabra real del español o si, por el contrario, era una palabra inventada (pseudopalabra).
Con esto, se puso en marcha una plataforma a la que se podía acceder desde dispositivos con conexión a internet y donde se ponía a prueba el conocimiento léxico. Cada vez que iniciase el juego, cada participante recibiría un grupo de 70 palabras y 30 pseudopalabras escogidas aleatoriamente.
Además, los jugadores tenían que aportar algunos datos generales para poder ajustar después los cálculos, como su género, edad, años de estudios y número de lenguas conocidas.
En pocas semanas, cerca de 170 000 hablantes nativos de español de 19 países diferentes completaron el juego. Con los aproximadamente 12 millones de datos individuales recogidos para las palabras y gracias a una serie de análisis estadísticos complejos, el equipo pudo por fin ofrecer una respuesta a la gran pregunta.
Según las estadísticas generales, el ciudadano medio es una persona de alrededor de 45 años. ¿Cuántas palabras conocerá esa persona? Con cierta variabilidad debida al número de años que haya podido estar en el sistema educativo, a si es hombre o mujer y al número de lenguas que pueda hablar, la respuesta no nos dejará indiferentes: aproximadamente 30 000 palabras. Es decir, un ciudadano medio reconoce correctamente dos tercios de las palabras recogidas en el Diccionario de la Lengua Española.
Factores para que el léxico aumente o disminuya
¿Y qué factores hacen que el conocimiento léxico aumente o disminuya? El factor con mayor impacto en el nivel de vocabulario de las personas es su edad. Como es lógico, durante la primera parte de nuestra vida es cuando el crecimiento del número de palabras conocidas crece exponencialmente.
Así, a lo largo de la infancia vamos poblando esa tabula rasa léxica inicial hasta llegar a la juventud con la capacidad de reconocer alrededor de la mitad de las palabras de nuestro diccionario (alrededor de 25 000 palabras a los 25 años).
Curiosamente, y en contra de lo que intuitivamente algunos pensaban, el nivel de vocabulario aumenta con la edad, llegando a alcanzar las 35 000 palabras a los 80 años, o, lo que es lo mismo, cerca de un 80 % de los lemas del diccionario.
Por tanto, debemos agradecer a nuestros mayores su aporte, entre otras muchas cosas, al conocimiento léxico general. En un país con un claro envejecimiento demográfico, el vocabulario conocido por los grupos de edad avanzada es un referente para el resto de la población, y supone un tributo al aprendizaje continuo.
Otro factor directamente relacionado con el anterior y con un peso determinante en el nivel de vocabulario de las personas es el nivel educativo que han alcanzado. Cuantos más años de educación formal atesore una persona y cuanto mayor sea el nivel educativo superado, mayor será también su nivel léxico.
Este hallazgo coincide con los resultados de los estudios que muestran que el número de años que una persona pasa en el sistema educativo es un factor crítico para su nivel intelectual, extendiéndolos también al nivel léxico. Educación, inteligencia y vocabulario son compañeros de viaje en este camino que llamamos vida.
Por último, otro de los descubrimientos más sorprendentes, y que coincide también con los hallazgos de los equipos de otros países, es el hecho de que el tamaño del vocabulario aumenta con el conocimiento de otras lenguas. El conocimiento del léxico español aumenta de manera lineal en función del número de lenguas que hable una persona. En un mundo en el que el multilingüismo es más la norma que la excepción, esto supone un dato prometedor que revaloriza el aprendizaje de lenguas.
Aprendemos palabras nuevas constantemente. A veces, aprendemos de manera voluntaria. Otras veces aprendemos de manera accidental, tal vez sin darnos cuenta. Así, en la época de la desescalada de los efectos del coronavirus, combinamos días laborables llenos de videollamadas de teletrabajo con tiempo de ocio durante el finde. Hace unos años, poca gente conocía estos términos. Hoy, casi todos los usamos, y ya forman parte de nuestro léxico, y también del Diccionario de la Lengua Española, tras su última actualización.// The Conversation
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Un año de palabras: de «COVID-19» a «vacuna»
Para algunos, era algo lejano, inverosímil, propio de la ciencia ficción; para otros, el SARS-CoV-2 era un nombre que se estaba convirtiendo casi en familiar. Sin embargo, aquel 11 de marzo del 2020, no podíamos imaginar lo que supondría la COVID-19 en nuestras vidas. Y es que el coronavirus —hace hoy justo un año desde que la OMS lo declaró pandemia mundial—, además de revolucionar nuestras vidas por completo, ha agitado las palabras.
COVID-19: historia de una palabra
Pocas veces en la historia de la lengua los hablantes asisten al nacimiento de una palabra, pues en muchos casos resulta casi imposible localizar el primer texto en el que se documentó o la primera conversación en la que fue pronunciada. En este caso, COVID-19 apareció por primera vez el 11 de febrero del 2020, un mes antes de que se declarara la pandemia.
Conocer cuándo apareció por primera vez este término no es el único hito, porque el nombre de esta enfermedad ha pasado, en un tiempo récord —apenas diez meses—, de ser un acrónimo de coronavirus desease a formar parte del léxico común —con la posibilidad de escribirlo íntegramente en minúsculas— y recogerse en el Diccionario de la lengua española.
Palabras nuevas y palabras rescatadas
Al mismo ritmo al que la pandemia se extendía por todo el planeta, las autoridades iban adoptando distintas restricciones: desde el uso obligatorio de las mascarillas, pasando por la estipulación de los toques de queda, hasta llegar a decretar los distintos confinamientos. Para cuando nos dimos cuenta, un caudal de léxico técnico, especialmente médico, ya había inundado los medios de comunicación y nuestras conversaciones.
Antígenos, cepas, serotipo, viricida, PCR… se convirtieron en palabras conocidas por todos al mismo tiempo. Los hablantes, encerrados en nuestras casas, empezamos a liberar las que habían pasado desapercibidas en las páginas de los diccionarios durante tantos años y otras que empezaban a cobrar fuerza por su uso.
Pandemia, cuarentena, confinar, epidemia, virus, triaje o cuidar, entre otras, fueron las palabras más consultadas durante el pasado mes de abril, según datos de la Real Academia Española
Poco a poco empezamos a adaptarnos a lo que se llamó la nueva normalidad o covidianidad, a mantener la distancia física o social para cuidar a los que más queríamos, a teletrabajar, a dar las gracias con aplausazos…, y, claro, a llenar la realidad con más palabras.
Palabras de esperanza
Pero durante mucho tiempo seguíamos leyendo que los datos no mejoraban; las noticias nos trasladaban a los ciudadanos datos demoledores sobre el aumento en el número de contagios y fallecimientos y la saturación de los sistemas sanitarios, que se veían obligados a medicalizar vehículos o improvisar hospitales de campaña para salvar vidas.
Ante una situación tan desagradable para todos, para quienes permanecer en casa era la mejor opción hasta la llegada de la vacuna, solo nos quedaban las palabras, y por eso en la Fundación del Español Urgente propusimos a nuestros seguidores compartir en las redes sociales las palabras que animan, que dan esperanza, que ayudan a sobrellevar los malos momentos con la campaña #PalabrasDeEsperanza.
Palabras del año
En el mes de diciembre se empezó a ver la luz con las distintas vacunas que se iban autorizando por todo el globo. Nombres como Pfizer, AstraZeneca, Sputnik V y otros se convirtieron en sinónimos de libertad y esperanza.
Por lo que respecta a nuestro trabajo, y como era de esperar, la mayoría de las voces que fueron candidatas a palabra del año 2020 estaban relacionadas con el ámbito sanitario, pero fue confinamiento la que se alzó como ganadora.
Sin duda, nuestra vida ha cambiado mucho desde el 11 de marzo de 2020, y las palabras han sido testigos fieles de todo lo que hemos vivido desde entonces. Ojalá dentro de 365 días de todos los momentos malos solo nos queden unos recuerdos cada vez más lejanos… y las palabras.// Fundéu
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